El lunes 30 de enero se realizó la develación de nueve nuevos escudos de las naciones americanas, en una sección de la Sexta Ave. de Manhattan comenzando en la calle 42 hacia el norte, mejor conocido como la Avenida de las Américas.

El hecho, que debió generar alegría y regocijo entre los latinoamericanos, -muy por el contrario-, ha generado algunas protestas, primeramente sobre el crédito de la iniciativa y además por la falta de inclusión en el acto, de personas que han respaldado la restauración de los escudos, o que en su momento, han manifestado la necesidad de recuperar este pedazo de la historia de la ciudad y han realizado actividades para ese fin.

A continuación, una nota con nuevos datos históricos, publicados como un aporte para completar la historia en construcción, sobre los escudos americanos de la Sexta Avenida y para promover una conciliación, que haga honor al sentido original con el cual fueron colocados los escudos, que fue el fortalecimiento de la hermandad, solidaridad y unidad de las naciones del continente.

La controversia se produce en parte, debido a la falta de conocimiento sobre las razones históricas que motivaron su colocación original. En la rueda de prensa del lunes 30 de enero de 2023, convocada por el Departamento de Transportación de la ciudad, (DOT), con respaldo de la Oficina de la Alcaldía para Asuntos Internacionales, que coordinó la participación de las representaciones consulares y de la Oficina de Asuntos de los Inmigrantes, se apreció claramente un cambio del sentido original que tuvieron los escudos en su primera colocación.

Un trabajador del Departamento de Transporte de Nueva York instala en un poste el escudo dedicado a República Dominicana durante un acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.
Un trabajador del Departamento de Transporte de Nueva York instala en un poste el escudo dedicado a República Dominicana durante un acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.
El primer escudo nacional develado en el proceso de renovación de estos emblemas a lo largo de la Sexta Avenida fue el de República Dominicana. Lamentablemente no participó ningún representante del National Dominican Day Parade Inc., entidad que hace décadas organiza el desfile sobre esta importante avenida.
El primer escudo nacional develado en el proceso de renovación de estos emblemas a lo largo de la Sexta Avenida fue el de República Dominicana. Lamentablemente no participó ningún representante del National Dominican Day Parade Inc., entidad que hace décadas organiza el desfile sobre esta importante avenida.

Los escudos o emblemas nacionales de la Sexta Avenida tienen una larga historia y para comprenderla, es necesario remontarse a la primera mitad del siglo XIX, a 1827, cuando Simón Bolívar propuso la creación del Sistema Interamericano de Naciones, origen de la Organización de Estados Americanos, todos representados con sus escudos en la Avenida de las Américas en Manhattan.

De la intervención de los comisionados municipales se pudo apreciar que, ésta, -la primera develación de los escudos restaurados-, expresa un sustento a las acciones de la administración municipal y sus funcionarios, ante la masiva llegada de inmigrantes, mayoritariamente de países americanos, indicando que los escudos, "ayudan a que los inmigrantes se sientan bienvenidos, sin importar el lugar donde hayan nacido".

El comisario de Transportes de Nueva York, Ydanis Rodríguez, habla durante el acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.
El comisario de Transportes de Nueva York, Ydanis Rodríguez, habla durante el acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.
El comisionado de Asuntos de Inmigración de Nueva York, Manuel Castro (2i), habla junto al comisario de Transportes de Nueva York, Ydanis Rodríguez (d), durante el acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.
El comisionado de Asuntos de Inmigración de Nueva York, Manuel Castro (2i), habla junto al comisario de Transportes de Nueva York, Ydanis Rodríguez (d), durante el acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.

INICIATIVA COLECTIVA

La idea de rescatar los deteriorados, desaparecidos e incompletos escudos, incorrectamente llamados medallones, no es únicamente de una persona, ni una sola entidad o agrupación. Lo cual no resta mérito a quienes han dedicado tiempo a indagar sobre los escudos y solicitar su renovación y reinstalación. La restauración de los escudos ha sido un sentir y una aspiración de muchas personas, individuos y organizaciones.

Rafael A. Escano-Quezada, funcionario dominicano del DOT, quien estuvo presente en la develación de los nuevos escudos, indicó que fue él quien inició las investigaciones sobre los escudos en 2009, ya que algunos de ellos se encontraban en una bodega de esa dependencia, lo cual fue corroborado por Scott J. Gastel, funcionario de origen colombiano del DOT, quien dijo que hay un video de los medallones en las bodegas de esa dependencia, pero que ni la prensa puede tener acceso a ellos. El Sr. Escano-Quezada, dijo a Impacto Latino: " Ojalá pueda sentarme y tener el tiempo para escribir la historia de esta avenida, que tiene una historia riquísima e internacional".

En la Sexta Avenida se realiza anualmente el Desfile del Día Nacional Dominicano en agosto, por ello no sorprende que la institución encargada de su organización, el National Dominican Day Parade Inc., indicara que también tuvo esta inquietud sobre los escudos y según informó su presidente emérita, Maria Khury, "En 2016 tuvimos una conversación con la entonces concejal Julia Ferreras y hablamos sobre la restauración de los escudos de la Sexta Ave. hogar del desfile, pero los directivos no hablamos del tema con el entonces concejal Ydanis Rodriguez, quien siempre tuvo la idea de mover el desfile dominicano a la Quinta Avenida."

En octubre del 2018, Sarah Berman, directora ejecutiva de la Asociación de la Avenida de las Américas, una organización cívica de casi un siglo de antigüedad que promueve el crecimiento empresarial y turístico en toda la avenida, informó a los medios que hablaron con el DOT, sobre la posibilidad de recuperar los escudos. Berman textualmente dijo: "Creo que les daríamos la bienvenida, es un pedazo de historia, no todos en Nueva York entienden por qué la Sexta Avenida también se llama Avenida de las Américas y creo que es un lindo pedazo de historia, que no debe perderse".

En mayo de 2022, Impacto Latino publicó una entrevista a Miguel Pérez, profesor del Departamento de Periodismo y Estudios de Medios del Colegio Lehman de CUNY, quien habló sobre el tema y entre otras cosas dijo: "¿qué pasa con el alcalde recién elegido que dice ser tan multiculturalmente inclusivo? ¿Estaría interesado Eric Adams en un proyecto así? ¿Le están diciendo los hispanos que esto es importante para nosotros? y qué hay de Ydanis Rodriguez, el nuevo comisionado del Departamento de Transporte que es hispano?" y les envío un mensaje: "despiértesen ya, hay que hacer algo sobre esta situación".

A continuación compartimos algunos datos históricos, que fundamentan el origen y visión con la cual fueron inicialmente colocados los escudos.

Un trabajador del Departamento de Transporte de Nueva York instala en un poste el escudo dedicado a Puerto Rico durante el acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.
Un trabajador del Departamento de Transporte de Nueva York instala en un poste el escudo dedicado a Puerto Rico durante el acto de instalación de escudos alusivas a países latinoamericanos en la Avenida de las Américas en Nueva York.
El segundo escudo develado fue el de Puerto Rico, colocado conjuntamente con el de República Dominicana, a la misma altura, a los dos lados de la calle 42. La lógica indicaría que ahí debieron colocarse los escudos de México y de Brasil, cerca a los monumentos de sus héroes nacionales, que se encuentran ahí mismo, entre las calles 42 y 41.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

En 1921 se inauguró oficialmente y en presencia del presidente de Estados Unidos, Warren G. Harding, del secretario de Estado Charles E. Hughs y otros miembros del gobierno federal, el monumento del Libertador Simón Bolívar, en la parte oeste de Central Park. A este evento multitudinario asistió el ministro de relaciones exteriores de Venezuela Dr. Esteban Gil-Borges, acompañado de su esposa y de sus tres hijos, para realizar la entrega de este obsequio de hermandad a la ciudad de Nueva York, en donde había estado el Libertador de cinco naciones y sobre todo el mentalizador del Sistema Interamericano de Naciones, el cual propuso en 1827.

Este Sistema propuesto por Bolívar, es el origen del proceso que culminó con la creación de la Organización de Estados Americanos, de la cual el neoyorquino de nacimiento Galo Plaza Lasso, fue uno de los mentalizadores, firmante del acta de creación y Secretario General. Plaza, nacido en la Quinta Avenida de Manhattan, fue muy activo desde 1940 a 1945 tanto en su ciudad natal como en Washington DC. Amigo personal de Nelson Rockefeller, de Eleanor Roosevelt, de los miembros de los clubes privados de Manhattan como el Lotus, se mantenía en contacto con autoridades locales y federales, incluyendo a los presidentes estadounidenses y al alcalde La Guardia. Galo Plaza recibió las llaves como Key Man of the Américas, entregado por la Asociación de esta Avenida, por promover las relaciones comerciales y empresariales y el impacto de su liderazgo mundial sobrepasa el reconocimiento sobre una iniciativa, en la cual su influencia fue clave.

El escudo nacional de México fue develado y reubicado en la calle 43, a pesar de que el monumento a Benito Juárez se encuentra entre la calle 41 y 42.
El escudo nacional de México fue develado y reubicado en la calle 43, a pesar de que el monumento a Benito Juárez se encuentra entre la calle 41 y 42.

Ya en 1921 la ciudad de Nueva York había vivido una espectacular inauguración del Monumento del Libertador en Central Park, de lo cual dan cuenta los periódicos de la época: "La ceremonia de inauguración del monumento a Bolívar fue grandiosa. La comitiva presidencial fue escoltada desde el Waldorf Astoria por soldados y marinos de Estados Unidos y un destacamento de marinos del acorazado brasileño Minas Gerais. En el parque, un escuadrón de la Guardia del Estado de Nueva York disparó el saludo presidencial y las nietas del general venezolano José Antonio Páez, Patricia Páez McManus, de siete años y su hermana Mariquita Páez McManus, fueron las encargadas de tirar de las cuentas para develar la estatua".

Cuando el alcalde Fiorello La Guardia firmó el cambio de nombre de la Sexta Avenida a Avenida de Las Américas,  las motivaciones reales no eran simplemente las de exaltar la unidad continental, también era importante lograr el respaldo continental como un bloque, ya que al finalizar la II Guerra Mundial en 1945, inició la Guerra Fría y Estados Unidos necesitaba aliados para reforzar su liderazgo mundial. Galo Plaza fue un feroz promotor diciéndole a Estados Unidos que "debe dejar de ver a América Latina como a los vecinos pobres del sur y reconocer en ellos a sus mejores aliados".

Cuando en 1945 se cambió el nombre de la Sexta Avenida, se diseñó una nueva plaza en Central Park, al final de la avenida y el 15 de noviembre de ese mismo año, el New York Times anunció que el Departamento de Estado de Estados Unidos, aprobó los planes para mover el monumento de Bolívar a esa nueva plaza. Tres años después, en 1948, la ciudad recibió y homenajeó con un desfile especial en Broadway al presidente de Venezuela y connotado escritor Rómulo Gallegos, quien entregó otro monumento de Bolívar al presidente Truman en Minnesota.

En 1951, se reubicó el monumento de Bolívar en su lugar definitivo, -al sur del parque-, precisamente donde inicia la Avenida de las Américas, en otra impresionante segunda inauguración, con un desfile por la Quinta Avenida con tres mil manifestantes, incluyendo trescientos sesenta cadetes venezolanos, dignatarios estadounidenses y de varios países latinoamericanos que desfilaron en auto, cinco bandas y cientos de niños.

Los escudos de la Sexta Avenida no son una tradición que reconoce a los hispanos, ni a los inmigrantes, ni sus aportes, si no un símbolo de la unidad de las naciones del continente americano, por lo cual se incluyeron, además de Canadá y Estados Unidos, las naciones caribeñas y antillanas, miembros todos de la OEA, que no son hispanos exclusivamente.

Los escudos originales fueron 34, no 300, porque corresponden a las treinta y cuatro naciones miembros de la Organización de Estados Americanos y fueron colocados a lo largo de la avenida en orden alfabético desde la calle 59 hasta Canal Street donde se encuentra el monumento a Juan Pablo Duarte, que no por coincidencia murió exiliado en la tierra natal de Simón Bolívar.

En esta nueva versión del 2023, los escudos han sido reubicados y nadie tiene una explicación lógica para ello, a decir del Sr. Escano-Quezada: "Inicialmente el emblema de República Dominicana estaba en la calle 50, porque en el edificio de Radio City Music Hall estaba el consulado dominicano".

CONCLUSIONES

La restauración actual de los escudos no corresponde a la iniciativa del proyecto original, a mediados del siglo pasado, pero la controversia se genera por la falta de conocimiento y de investigaciones formales, realizadas por historiadores profesionales, entrenados específicamente para ello. La historia no debe ser manipulada por aficionados, por más preparación académica en otras áreas como sociología, antropología o periodismo, peor aún, la historia no debe ser usada para fines demagógicos, ni utilizarse para buscar posicionarse en proyectos nuevos como el Museo Latino. La comunidad latina debe erradicar la improvisación y el oportunismo.

Los líderes deberían fundamentar la "restauración" o los cambios de un proyecto histórico,  basándose en fundamentos de trascendencia, rebasando lo local y momentáneo, para proyectarse a las generaciones futuras, rescatando y dando valor a las ideas originales que son parte del proceso.

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