Un informe provisional de la oficina del contralor Scott Stringer reveló que la ciudad de Nueva York, bajo la administración del alcalde Bill de Blasio, no estaba preparada para enfrentar la pandemia del COVID-19, desde que se dispararon los casos en la primavera del 2020.

Durante varias semanas la ciudad de Nueva York se convirtió en el epicentro mundial de la pandemia con casi 800 personas fallecidas por día.

El informe describe que la respuesta inicial a los crecientes contagios se vio obstaculizada por la falta de planificación, coordinación y preparación en todo el gobierno de la ciudad.

“Nuestra investigación muestra debilidades en la planificación y preparación y fallas para tomar decisiones con prontitud cuando el tiempo era esencial y cada minuto contaba”, dijo el contralor Stringer en un comunicado oficial.

Las fallas descubiertas en el informe son de larga data en la que las administraciones del exalcalde Bloomberg y de Blasio, no lograron finalizar un documento estratégico sobre cómo responder a una pandemia.

El contralor explicó que descubrieron que la ciudad no tenía un plan operativo completo para responder a una pandemia. “Lo mejor que tenían fue un borrador de plan de 2013, un plan que nunca se terminó y que tampoco había sido actualizado durante varios años”.

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De haber estado preparada la ciudad se hubieran evitado pérdidas de empleo, cierre de negocios y miles de fallecidos de las más de 35,000 que ha reportado la ciudad.

Scott Stringer, quien perdió a su madre a causa del virus en los primeros días de la pandemia, indicó que la Oficina de Manejo de Emergencias de tuvo una reacción tardía ante la pandemia.

Los funcionarios de la ciudad tenían conocimiento desde enero sobre de la amenaza que representaba el virus originado en Wuhan, pero la planificación interinstitucional para enfrentarla comenzó hasta marzo de 2020.

El informe encontró que la ciudad carecía de Equipos de Protección Personal, algunos de ellos estaban vencidos y no eran adecuados para protegerse contra el virus, así mismo, la falta de información sobre la cantidad de camas disponibles en los hospitales

La investigación encontró además que el Manejo de Emergencias de la Ciudad de Nueva York (NYCEM) encontró dificultades para realizar aspectos de sus deberes de planificación y coordinación exigidos por la Carta de la Ciudad durante el período previo y la respuesta inicial al COVID-19, lo que generó preguntas sobre sus capacidades y recursos.

Después de emitido el informe, el alcalde de la ciudad en su conferencia matutina diaria dijo que no había revisado el informe y contrarrestó a los descubrimientos realizado por el Contralor diciendo que había cosas a las que no se podían anticipar.

Defendió su administración y el manejo de la pandemia diciendo que “no hay forma de comprender completamente una pandemia global hasta que uno está en ella”.

El alcalde elogió el trabajo del personal de salud, quienes aseguraron que la atención médica estuviera disponible para las personas. “Hay muchas cosas que dicen que esta ciudad respondió de manera muy poderosa”, dijo de Blasio.

La investigación de la oficina del Contralor continúa en curso debido a que varias agencias de la ciudad, según Scott Stringer, se han negado a proporcionar todos los documentos y testigos solicitados.

“Nunca olvidaremos a quién y qué perdimos, y no podemos borrar los errores del pasado. Pero podemos asegurarnos de estar mejor preparados para futuras emergencias y la próxima pandemia”, dijo Stringer.

Las emergencias son impredecibles. Sin embargo, lo que es predecible en la ciudad de Nueva York algún es que posiblemente enfrente otra emergencia. Por lo tanto, desde la Contraloría brindaron una serie de recomendaciones iniciales para que cuando surja la próxima emergencia, esté mejor equipada para responder con un plan operativo.

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