Por Gustavo Suárez Ojeda
IMPACTO
Corresponsal en México
Tengo tan presente en mi memoria cuando vacacionaba yo por Miami, miles de cubanos quienes jamás regresaron a su querida Cuba exiliados en la pequeña Habana, como ellos le nombraron, cuando presionados por el gobierno buscaron asilo en esa ciudad iniciando una nueva vida en la calle ocho.
Quedé tan asombrado ante tal multitud que preguntaba a que se debía que cientos de personas apostados en las baquetas veían pasar la carroza fúnebre quien llevaba el cuerpo de la cantante Celia Cruz, quienes con lágrimas en los ojos y vivas le daban el último adiós. La querida guarachera había fallecido en Nueva York.
Por ahí pude distinguir a los salseros Willy Colón, Gilberto de la Rosa, Emilio y Gloria Estefan y a la entonces famosa conductora del reallity show Cristina Saralegui.
La tristeza embargaba a sus miles de admiradores no solo se reflejaba en sus compatriotas, sino también en los norteamericanos y latinos como fue el caso de la entonces senadora Hillary Clinton quien envió sus condolencias al viudo de Celia el músico Pedro Knight. La cantante dejó un enorme vacío en el ámbito musical.
Murió en agosto del 2003 a los 78 años, como sucede siempre entre familias, la de Celia reclamaba herencia que supuestamente les había dejado, pero según lo declarado por el esposo de la difunta todo pasó a manos del viudo quien años después falleciera también, se comentó que la fortuna de ambos quedó en manos del representante de la inolvidable Celia Cruz.
Celia Cruz fue sin duda un fenómeno musical orgullo de Cuba sus primeros pasos a la fama fueron cuando formó parte del grupo las Mulatas de Fuego, donde yo creo que en este conjunto de voces estaba también Omara Portuondo.
Los amigos de la cantante, como lo fueron Olga Guillot y Yolanda Montes “Tongolele”, comentaban que las tres celebridades vivían en la bulliciosa Perla del Caribe.
La célebre cantante desde pequeña cantaba decía la madre de Celia, dio muestra de ser poseedora de un gran talento musical. El bailarin, también de origen cubano, Roberto Mitzuko, señaló que Celia “nunca despegó los pies del suelo”. Aun con lo famosa que era fue una artista del pueblo de familia humilde hasta alcanzar los más grandes honores como cantante de afro, por eso llegó a ser la guarachera de Cuba y reina de la salsa.
La intérprete del Yerberito se mostró siempre orgullosa y comentaba en las mil y una entrevistas que le hacían que su vida era un libro abierto y un carnaval como decía su canción.
La Guillot, radicada en Miami Beach durante muchos años luego de haber triunfado en México, aseguraba que desde siempre cultivó una gran amistad con Celia desde que ambas vivian en la Habana. Las dos grandes habaneras salieron de Cuba en los años 60 por no estar conformes con el régimen castrista dejando en su adorada patria sus bienes personales así como a su familia.
Celia Cruz añoraba su patria, nunca negó la tierra que la vio nacer y siempre gritó a los cuatro vientos que en su vida había dos grandes amores Cuba y Pedro Knight, con quien vivió más de 40 años de feliz matrimonio.
La comunidad cubana en los Estados Unidos supo de su enorme resentimiento hacia el gobierno cubano, ya hace algunas décadas fue cuando falleció su señora madre y no le permitieron entrar a Cuba para estar presente en los funerales y darle cristiana sepultura, cosa que jamás perdonó ese atropello a su persona, esto tuvo como consecuencia que siempre le llorara y la recordara durante toda su vida.
La actriz, productora y ahora diputada Carmen Salinas fue otra de sus grandes amigas, como siempre lamentó la muerte de Celia Cruz, recordó que siempre en su repertorio cuando hacia imitaciones nunca faltó la de ella, aseguró que trabajaron juntas en varias ocasiones cantando como lo hacía la mulata de fuego El Yerberito llegó y Burundanga todos amábamos su música.
De origen humilde, Celia Cruz nació en el barrio de Santa Suárez de La Habana, reconoció que su familia era de las más pobres y desde niña luchaba por ser una gran artista, desafortunadamente cuando ya era rica con miles de dólares no pudo ayudar a su familia porque el gobierno no se lo permitía, su éxito se debía también a su simpatía y extraordinaria voz.
Sus primeros pasos a la fama fue con la Sonora Matancera. La primera salida de Cuba a México fue en 1948 para cumplir con un contrato en un teatro capitalino, poco después volvió a su patria para ser la voz femenina de la Sonora Matancera donde conoció al que fuera trompetista de esa orquesta Pedro Knight.
Sus primeras presentaciones fueron en el cabaret Tropicana. Una de esas noches cuando el sol brillaba con luminosas estrellas entre el público se encontraba el director de la orquesta de la Sonora Matancera quien quedó gratamente impresionado de su voz, no dudando en invitarla para que ingresara a su orquesta.
Celia Cruz siempre llena de alegría decía que no le temía a la muerte, que esta llegaría a su momento cuando Dios quisiera. Pedía que su funeral no fuera con lágrimas si no con alegría para que el público la siguiera recordando como ella era.
Estaba orgullosa de llevar sangre africana y de ser católica. Su peculiar personalidad le dio la oportunidad de aparecer siempre con una gran sonrisa y llena de alegría. Celia Cruz vivirá en el corazón de sus amigos y de sus miles de admiradores.
Una anécdota, en un viaje que realicé a Los Ángeles, California me encontré con Celia Cruz cuando develaba las huellas de sus manos en el famoso paseo de las estrellas en Hollywood invitándome a la recepción que le daban a ella grandes personalidades de la industria cinematográfica de esa ciudad, su sencillez era para todos encantadora.
Hasta la próxima y recuerda que también hablaré de ti.
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