Argentina, una de las grandes potencias culturales del continente, famosa a nivel mundial por sus músicos y ritmos propios, sus estrellas de fútbol y celebridades, sus vinos e inigualables carnes, arrasando en los supermercados neoyorquinos con sus exquisitos camarones de sabor inigualable.

Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO
Gran alegría nos produce constatar la presencia creciente de productos de nuestros países del continente en lugares como Manhattan. Es el caso de la famosa cadena Trader Joe’s, la cual ofrece en sus tiendas productos orgánicos y sustentables y en donde es posible encontrar una muy interesante linea de productos latinoamericanos de muy variada naturaleza. Nos encantan saborear los menús de nuestros restaurantes iberoamericanos en la Gran Manzana pero igualmente disfrutamos de las recetas con que nos criaron nuestras madres y abuelas. Compartimos esta experiencia grata con nuestros lectores, especialmente con aquellos que nos reclaman notas de cocina.

GRAN DESCUBRIMIENTO
Con gran alegría y un poco de sorpresa descubrimos hace unos meses a los camarones argentinos, con un sabor y consistencia similar a la langosta, ya que provienen de la parte sur en donde las prístinas y puras aguas cercanas al Antártico son la cuna de este verdadero manjar de los dioses. Camarones recolectados en su lecho natural, sin aditamentos ni criados en piscinas artificiales con comida artificial. Grandes en tamaño y exquisitos en frescura, se los consigue congelados, pelados y sin la vena de arena, que como nos explica un famoso chef mexicano “jamás debe cocinarse sin retirar, porque le da un sabor arenoso a la carne”.

CALIDAD Y PRECIO
La sorpresa fue grande al encontrar estos exquisitos camarones de la tierra del Papa Francisco, los cuales vienen en fundas de una libra y en ella se pueden encuentran de 20 a 35 unidades. El precio es inigualable, nueve dólares y rinde para cuatro porciones bien despachadas de un exquisito ceviche al estilo ecuatoriano. Hay que estar a la caza de los camarones argentinos porque en cuanto los colocan desaparecen y se han vuelto muy populares y cotizados entre la comunidad neoyorquina.

COMER GLOBAL
En este sentido Nueva York es definitivamente la ciudad global por excelencia y es posible deleitarse con productos y gastronomías de todos los rincones de la Tierra, sin embargo y a pesar de la singularidad de cada país americano, es siempre grato redescubrir las raíces comunes a través del paladar. Si los políticos en la mayoría nos decepcionan en el tema de la integración, tenemos el poder de unir en nuestra cocina y en nuestra mesa a los países latinoamericanos de una forma muy especial.
INTEGRACIÓN COMESTIBLE
Sabemos bien la riqueza cultural e histórica contenida en cada plato pero no hay satisfacción más interesante que la de comprobar la excelente calidad de los productos latinos. Nunca nos habríamos imaginado preparar y saborear un ceviche al estilo ecuatoriano con camarones argentinos, aceite de oliva chileno, maíz y canguil peruanos. Esa debe ser también la intención, apoyar la producción latinoamericana dando prioridad a nuestros productos e ingredientes. Qué forma más deliciosa de contribuir a las industrias, a los trabajadores y a la promoción de nuestros sabores.
PARTICULARIDADES
Debemos iniciar aclarando que en Ecuador existe una gran variedad de ceviches, pero en términos generales el de camarón que se consume a nivel general es un plato fuerte, no un aperitivo o entrada; es muy jugoso; jamás lleva aguacate, como su versión mexicana; es muy sencillo de preparar y se sirve, dependiendo de la región, en la Costa con plátano frito en hojuelas conocido como chifles, o patacones de plátano verde, y arroz con coco; en la Sierra con dos versiones de maíz, el maíz tostado, que en Perú se conoce como cancha y el canguil conocido como Pop corn, que es una variedad especial de maíz pequeño que revienta al ser frito.
RECETA DE XIMENA
Descongele y lave en agua bien fria los camarones argentinos que están listos para preparar. Pique en corte pluma una cebolla paiteña o cebolla colorada, lávela con abundante agua bien fría y un puñado de sal para que se vaya el amargo, coloquial en un recipiente de cristal con el jugo de cuatro naranjas y tres limones verdes, lleve esta mezcla a la refrigeradora mientras cocina los camarones. En una olla con suficiente agua para cubrir los camarones, en la que se colocan hojuelas de picante (ají o chile), una hoja de laurel y pimienta en grano, al momento de hervir el agua suelte los camarones por dos minutos máximo, solo hasta que cambien de color, no los cocine demasiado porque toman la consistencia de caucho. Escúrralos inmediatamente e incorpórelos a la cebolla macerada en la naranja y el limón, a esto le añade un tomate rojo picado en cuadritos a su gusto la cantidad, una cucharada grande de aceite de oliva de la tierra de Neruda o aceite de pepa de uva chileno, cilantro y perejil lavados y picados finamente, una cucharadita de mostaza, una cucharadita de vinagre balsámico, sal y pimienta. Para darle un poco de consistencia al jugo del ceviche le puede agregar una cucharada de pasta o salsa de tomate., fresca o en lata.
Se sirve con maíz tostado, maíz canguil (palomitas o crispetas colombianas) y mariquitas o chifles preparados con plátano verde. Prepare el arroz utilizando el agua de los camarones. Acompáñelo con rodajas de limón y una salsa picante o ají para cada gusto.
Todo el proceso toma máximo 20 minutos.



























