¿Buena voluntad, apertura de mercados o campaña política?

El presidente estadounidense Barack Obama (d) saluda a su homólogo cubano Raúl Castro (i) durante su encuentro en el Palacio de la Revolución en La Habana, Cuba.
El presidente estadounidense Barack Obama (d) saluda a su homólogo cubano Raúl Castro (i) durante su encuentro en el Palacio de la Revolución en La Habana, Cuba.

 

Sin duda la visita del Presidente Obama a Cuba marca un hito en la historia de las relaciones entre los dos países y cierra la etapa conocida como Guerra Fría.

 

Sin embargo para analistas como Michael Shifter, Presidente del Centro de Análisis Diálogo Interamericano, la visita no tendrá un impacto inmediato en la política cubana, mucho menos en decisiones puntuales del régimen a corto plazo.

 

Sería muy ingenuo calificar el proceso como un “romance diplomático”, cuando está de por medio el sufrimiento de miles de cubanos que fueron forzados a abandonar, no solo la tierra donde nacieron, sus seres queridos, pertenencias y a permanecer alejados de ellos durante más de medio siglo.

 

El proceso migratorio de Cuba ha cambiado notablemente, mientras las primeras oleadas de exilados pertenecían a familias adineradas, en las últimas décadas los cubanos que logran escapar de la isla comunista pertenecen a los estratos más humildes de la sociedad.

 

Particularmente aquellos que fueron asistidos por los países aliados al régimen, específicamente por los gobierno de Ecuador, Venezuela, Panamá y Nicaragua, han expresado ser partidarios de la revolución, por lo cual sería ingenuo para los políticos estadounidenses pensar que en ellos encontrarán respaldo electoral, a menos que sean representantes de los intereses de este grupo específico y su plan sea infiltrase en el sistema político de Estados Unidos.

 

Los defensores del castrismo defienden a morir su proyecto, que a nivel económico fracasó rotundamente, a pesar de sus negocios con grandes potencias como Rusia, China, Corea, productores de petróleo como Venezuela y Ecuador o el mismo Iran, es decir la plana principal de enemigos de Estados Unidos. Ante su afirmación del triunfo revolucionario, la gran pregunta es ¿Cómo se ha beneficiado el pueblo cubano de la revolución? Y si ésta es tan buena, ¿porque los cubanos buscan escapar de la isla a toda costa?

 

 

 

Cuba, por su cercanía a la costa estadounidense constituye un preciado mercado emergente.  Pesar a ser una isla empobrecida con once millones de habitantes mantenidos en su mayoría dentro de ella contra su voluntad, continúa siendo la isla más grande del Caribe y es más conveniente hacer negocios en Cuba que en Europa, como afirma Mauro Guillén, Director del Lauder Institute de Wharton. Mientras que Europa está a unas nueve horas en avión desde la isla y a muchas más hacia Rusia, China o Iran, el 50 % de la población estadounidense puede llegar a Cuba en un vuelo de tres horas.

 

La grave crisis de violencia en México, destino turístico principal de los estadounidenses durante años, Cuba constituye una buena alternativa. A fin de cuentas antes de la revolución de los Castro Cuba era un centro recreacional de Estados Unidos.

 

Hay mucho por hacer en Cuba, desde infraestructura básica como carreteras, aeropuertos, hoteles, centros nocturnos, casinos, restaurantes y existe potencial en sectores como las telecomunicaciones, la industria farmacéutica, por lo cual con seguridad las grandes corporaciones apoyarán el levantamiento del embargo para alimentar su ya conocida codicia y por ende al partido político que apoye esta liberación de mercados.

 

La bandera de Estados Unidos flameó en las calles de la isla, junto al retrato de Obama, quien cuenta con el 80% de aprobación entre los cubanos de la isla. Su visita aseguró el proceso, que aparentemente garantizaría la continuación del Partido Demócrata en el poder. No cabe duda que mantener buenas relaciones con el país caribeño mejora la imagen de Estados Unidos internacionalmente. Curioso resulta que los atentados terroristas ocurren durante estos viajes de Obama al exterior, reforzando la teoría de que la apertura a Cuba debilita la seguridad nacional. ¿Será coincidencia?

 

No se puede dejar de pensar sobre la influencia de la visita en las elecciones. Cuba es un país a solo 90 millas de Estados Unidos, en donde hay dos millones de cubano americanos, dos tercios de ellos en Florida y listos para votar, porque obtienen automáticamente el estatus legal como asilados políticos.

 

La reforma en las relaciones con Cuba del presidente demócrata se promueve estratégicamente durante la campaña presidencial, será que la comunidad cubana olvidará que fue Bill Clinton quien en 1996 cambió la ley que daba asilo a cubanos en alta mar y la limitó aplicándola solo a los que llegan a tierra?

 

Más de medio siglo de hostilidades no se borran con una visita, como lo aceptó Obama, quien declaró que es muy importante que Estados Unidos apoye y facilite que los propios cubanos produzcan un cambio, indicando que “solamente los cubanos son responsables de su futuro politico y económico”.

 

El discurso de Obama calificado como imperialista por los revolucionarios cubanos tuvo puntos muy destacables en defensa de la Democracia, aspecto que cuando imperan intereses económicos y políticos,- muy ligados entre ellos-, pasa a segundo plano. No hay que olvidar que la democracia no se defienden con discursos sino con acciones concretas. Ojalá que a largo plazo realmente el pueblo cubano logre el bienestar que merece. La historia lo dirá.

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