Desde Nicaragua usted huye de la violencia familiar, eso no es causa de asilo, se le regresa a México con su hijo, cae en manos de bandas de traficantes humanos, o paga o muere. Quizás, si sobrevive, ello sea motivo de asilo, ¿quién sabe?
Se acuerda una ayuda humanitaria mayor para que no emprendan el viaje, mientras tanto se acuerda aumentar la presencia policial, la presencia militar en las fronteras para detenerlos: 20.000 en México, en la frontera con Guatemala, otros en Honduras, otros en Guatemala, es humano, es para protegerlos. ¡Gracias!
Hay 30.000 niños abandonados en la frontera, es un problema al que hay que darle solución, nos hace ver mal frente a los ojos del mundo.
Hay que reforzar las fronteras, ya no es el muro de Trump, el muro de la ignominia, ahora son los guardias fronterizos, los militares, es más aceptable a los ojos del mundo.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
Hay que borrar el rostro de los niños en la frontera, hay que borrar los rastros de las familias perdidas en el desierto, hay que impedir la violencia de género en los países de origen, ¡como si fuera tan fácil!, ¡como si aquí no la tuviéramos!
México hará cumplir la ley, se compromete el presidente, Estados Unidos hará respetar la ley, se compromete el actual gobierno.
¿Y si la ley no tiene alma?, ¿y si las leyes violan los derechos humanos, el derecho a la vida? ¿Y si la ayuda humanitaria no basta? ¿Y si lo humanitario equivale a rece un padre nuestro y tres ave marías y san se acabó, estás perdonado?
Hay que eliminar las causas: el comercio inmoral, la explotación de las multinacionales, la desigualdad, esa con la que con tanta facilidad se hace gárgaras frente a las cámaras de televisión, en las conferencias internacionales.
No hay que olvidar la historia, en nombre de la democracia se apoyó a dictadores, en nombre de la protección de los intereses de los Estados Unidos se hizo caso omiso de los peores crímenes, en nombre de nuestro bienestar se permitió el hambre y que las corporaciones explotaran. ¿Explotaran?, aquí no hay pasado, ¡que las corporaciones exploten!
Pero ello es el drama de la inmigración, ese que está tan lejos, pero tan lejos, ese que nos molesta solamente cuando un niño aparece en el desierto pidiendo ayuda, “déjenme volver a cruzar la frontera, no me devuelvan, la primera vez me devolvieron junto a mi madre y ella desapareció”. Por favor que alguna autoridad le explique a Wilton que a su madre la devolvieron por lo que la violencia no es causal de asilo.
¡Basta!, ¿basta?
Mientras tanto en casa, el 11 de abril, en un pueblo en Minnesota otro joven negro, Daunte Wright, pierde la vida en manos de la policía, esta vez no por violencia policial, esta vez por equivocación, usted perdone, le iba a aplicar un golpecito eléctrico y se me salió una bala, usted disculpe, lo maté sin querer, y lo puedo probar, tres veces grité le voy a aplicar electricidad y tras balearlo grité ¡mierda, lo baleé! Como ven, fue casualidad, un desafortunado accidente.
Algo en mi mente me recuerda esos videos en que se ve a un joven negro, indefenso, las manos en alto, temiendo por su vida, mientras los policías repiten incansablemente: “no se resista, no se resista”, para luego decir, por si alguien estaba filmando: “escuchen, como ven se estaba resistiendo, por eso aplicamos la fuerza”.
Lo que sigue es libreto conocido, manifestantes, declaraciones del estilo “entendemos su dolor”, enfrentamientos, declaraciones del estilo “manifestaciones pacíficas sí, violencia y saqueo no”, seguidos del despliegue de la Guardia Nacional para preservar el orden.
El dolor no es público, hace daño, es obsceno, no conviene; se escucha “cuenten con nuestra simpatía”, “nuestras oraciones acompañan a su familia”, y “perdonen el error”, la agente no sacó el “taser”, la pistola paralizante, de su lado izquierdo de la cintura, sacó, del lado derecho, la pistola, la otra, la de las balas de la muerte, era más rápido y cómodo, cualquiera se equivoca. “Sorry”, fue un desafortunado accidente.
Por favor, que alguna autoridad le explique a su hijo de año y medio que su padre murió por “equivocación”.
Mientras tanto, en casa, en algún lugar de los Estados Unidos, en una escuela secundaria en Knoxville, Tennessee el 12 de abril se produjo otro baleo, ¿o fue en Rock Hill, Carolina del Sur el 7 de abril?
En todo caso eran de esos del ¡Nunca más!, del ¡Basta!
Mientras tanto la vida continúa:
me desperté sobresaltado, el sonido de las balas, el casi imperceptible sonido
de las balas desgarrando la piel abriendo, la carne cercenando los sueños, dejando escapar la vida, los cuerpos cayendo al piso, la sangre cubriendo mi pensamiento,
me despertaron, respiré aliviado, hemos regresado a la normalidad me dije y continué durmiendo
¿Durmiendo?
https://impactolatino.com/ee-uu-despliega-soldados-ante-protestas-y-desenlace-de-juicio-por-floyd/


























