
El ‘teórico’ de recetas de “limpieza étnica” de nombre Steve Bannon está que echa chispas, porque los cristianos ‘blancos’ se están volviendo rápidamente minoría dentro de sus congregaciones religiosas.
Y esto es “muy malo”, a su juicio, porque hoy son los latinos el motor de la iglesia católica estadounidense. Dice que la Iglesia Católica es hoy la iglesia de los indocumentados, de allí que las cúpulas católicas los defienden.
E igualmente de la protestante, ‘teórico’ del anti Cristo. No se ‘olvide’ que hay centenares de miles de indocumentados irlandeses, canadienses y otros países europeos (incluyendo a los que le gusta a Donald Trump, de la esfera ex soviética).
Claro que Mr. Bannon es también “conservador compasivo” y, que cree, como los neonazis que “amar a tu prójimo y a tus semejantes”, significa “blanco ama a blanco” y “negro ama a negro”, o “latino ama latino”, etc., etc. Y, es de los que “teoriza” sobre la “deleznable” mixtura étnica y la necesidad de unidad racial del país.
De allí que es anti inmigrante, peor aun cuando la inmigración es mexicana, de países asiáticos o del medio oriente o Mesopotamia.
Bannon, si bien no tiene raíces alemanas como Trump, padece del mismo síndrome hitleriano de quienes creen en la “limpieza étnica” como requisito plus ultra para salvar a un país.
Bannon, tras bastidores, sigue siendo consejero de Donald Trump. Según el Washington Post, el Don de NY llama a su ex menor oficial Bannon, a espaldas de su jefe de staff el general John Kelly, para consultarle sus políticas menudamente siniestras.
Déjese de juegos de ruleta Mr. Trump, eche para siempre de su lado al teórico del Armagedón que, siguiendo sus consejos, no va a volver hacer grande América sino a destruirla.


























