
Casi con el lanzamiento de Ninón Sevilla por la maquinaria artística de los hermanos Calderón, aparece el panorama tropical del espectáculo en México un nuevo nombre: Amalia Aguilar, a quien de inmediato apodaron La Bomba Atómica por su modo tan explosivo de bailar.
Nacida el 3 de julio de 1924, en Matanzas, Cuba, se inició desde muy niña en el medio musical junto a su hermana con el beneplácito de sus padres y quienes al ver el potencial que tenían sus niñas, se mudan a La Habana, y las inscriben en una academia de ballet para perfeccionar sus dotes artísticas.
Es ahí donde resulta descubierta por el bailarín Julio Richard, quien la lanza a la fama en México debutando en el Teatro Lírico en 1945, ya instalada en el país azteca junto con toda su familia, Amalia debuta en la película “Pervertida”, junto a Ramón Armengod y Emilia Guiú, robando el protagonismo a la pareja estelar.

Mientras Amalia actuaba en el club nocturno Waikiki, fue descubierta por el productor estadounidense Edward Perkin, quien le ofrece contrato para trabajar en Estados Unidos en un espectáculo que encabezaban Los Lecuona Cuban Boys.
De ahí en adelante trabajó junto a figuras de la talla de: Bob Hope, Carmen Miranda y Xavier Cugat e interviene numerosas actuaciones en los centros nocturnos de más postín de la Unión Americana: The Roxy, Teatro Puerto Rico, Rancho Las Vegas y muchos más.

Filma una película en Hollywood al lado de la vedette Evelyn West, “A Night at the Follies” (1947) y regresa a México.
Ya allí se incorpora de lleno al cine en 1948, rodando “Conozco a los dos”, a la que siguieron “Calabacitas tiernas”, junto a Tin Tan, 1949 y ese mismo año interviene en “Dicen que soy mujeriego”, junto a Pedro Infante y Blanca Estela Pavón.
Después siguieron 21 títulos más, donde sobresalen “La tres alegres comadres y tres secuelas más.
Amalia Aguilar diferenció de sus coterráneas (María Antonieta, Rosa y Ninón), porque el contenido de sus filmes se centraba en comedias musicales de la época y no eran melodramas arrabaleros.

Amalia contrae matrimonio con el doctor y político peruano Raúl Baraún Bedoya, de quien enviuda años más tarde y con quien procrea tres hijos: Daphne, Raúl y Jorge, retirándose totalmente del cine.
En el año 1988, Amalia Aguilar recibió el Premio ACE Extraordinario de Cine, junto a Ninón Sevilla y Rosa Carmina, en ceremonia llevada a cabo en el hotel Marriott Marquis de Broadway; en el 2006 fue galardonada con el premio Diosa de Plata, de los Periodistas Cinematográficos Mexicanos y el 2010 el alcalde de la ciudad de Miami Tomás Regalado, la homenajeo donde se reconoció su trayectoria y le otorgaron las Llaves de la Ciudad.
Amalia Aguilar vive tranquila en la Ciudad de México, rodeada de sus hijos y nietos.



























