Ajuste de Cuentas

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Por Patricio Haro Ayerve

 

Con solo y quizá por haber oído el nombre de Samuel Huntington, creen que destituyendo a los mandos militares ejercen el “control civil” sobre las Fuerzas Armadas.

Los revolucionarios del nacionalsocialismo del siglo XXI desconocen que en una democracia el control político lo ejerce el poder legislativo y que en temas militares los “comandantes en jefe”, así sean los auto-calificados, deben rendir cuentas a los representantes del pueblo de sus relaciones con las instituciones armadas y de las decisiones que toman en temas de seguridad y defensa.

Al mejor estilo de Chicago de los años veinte del pasado siglo, en Ecuador se eliminó a quienes le eran incomodos, a la cúpula militar, la tercera vez en lo que va del año. Todo habría empezado con la falsa provocación de una muy bien simulada crisis de gabinete, en la que se habría incluido al mando militar: Jefe del Comando Conjunto y Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas, con la finalidad de pintar de legalidad a una ilegalidad, obligándoles a pedir “voluntariamente”  la disponibilidad.

Luego, en furiosa sabatina, igual que las 502 anteriores, calificó de “trogloditas fascistas” a militares en servicio pasivo y en actividad. Pero gravísimo fue el llamado a la sublevación que hizo para que la tropa y oficiales jóvenes se enfrenten, insubordinados, a sus mandos legítimos para detener una supuesta desestabilización. No se valoró las consecuencias que este irresponsable llamado tiene para el Estado y para la democracia; pues ellos, difícilmente pueden resarcirse de una sublevación militar y eso lo sabe bien quien conoce un poco de historia.

Finalmente, se destituyó al Jefe del Comando Conjunto, al Comandante de Marina y a cuatro almirantes; así como a dos generales de la Fuerza Aérea. Utilizó la peor de las marrullerías para eliminar al mando naval. Nombró comandante general al tercero de la terna y lo destituyó inmediatamente para luego nombrar al sexto. La destitución del mando naval sería por cuanto el almirantazgo no estaba de acuerdo con una ilegal e inconstitucional sanción impuesta al oficial de marina que se “atrevió” a contestar a la máxima autoridad civil, entre otras cosas.

Especial  fue también la destitución de dos generales de la Fuerza Aérea, uno de ellos el director de la seguridad social militar. Lo eliminaron porque no cedió un ápice a los obscuros intereses del gobierno y defendió con mucha dignidad y coraje el derecho de los afilados y pensionistas. Actitud troglodita  fascistoide, que demuestra claramente que no vivimos en democracia; pues, se le trata a una importante institución del Estado como a una banda de cuatreros sin observar la letra de la ley y sin ningún tipo de control político.

Podrá llegar a “comandar a las Fuerzas Armadas con tenientes”;  pero aún ellos, velarán por el interés de sus miembros y de la Patria, porque no son improvisados, son profesionales que pertenecen a la institución de mayor credibilidad y confianza de la república y porque se deben al Estado y no a partido político alguno.

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