
EFE
Nueva York.- La activista mexicana Elvira Arellano pidió al presidente de EE.UU., Barack Obama, que declare una crisis de derechos humanos en el caso de los niños y mujeres que cruzan la frontera, "para que apliquen los protocolos internacionales y se les pueda dar protección".
Arellano, que tras haber sido deportada en 2007 regresó este año a EE.UU. para pedir asilo, viajó de Chicago a Nueva York para participar hoy en una manifestación en apoyo a los miles de niños y mujeres que han llegado a este país "huyendo de la violencia" en sus lugares de origen.
"Es muy triste, muy lamentable que el presidente Obama haya declarado una crisis humanitaria, cuando en realidad es una crisis de derechos humanos porque estos niños y mujeres están huyendo de la violencia", afirmó a Efe durante la manifestación frente a la sede del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (Uscis), en el edificio federal en Manhattan.
"El mensaje es para Obama, para que declare una crisis de refugiados, porque estos niños y sus familias no pueden ser deportados a Centroamérica ni a México o su país de origen, porque corren un grave peligro de ser asesinados o desaparecidos", aseguró.
Destacó que en el caso de México "han ocurrido por años secuestros, extorsiones, violaciones, asesinatos hacia los pobres migrantes". "Ellos -añadió- no tienen una migración libre de violencia, no pueden emigrar dignamente por ser pobres".
Arellano, que cruzó la frontera en marzo pasado junto al cuarto y último grupo de inmigrantes del movimiento "Bring Them Home", quienes reclaman visas humanitarias o asilo político, estuvo acompañada hoy por el menor de sus hijos, Emiliano, de ocho meses, así como por un grupo de activistas, y de María, una hondureña que llegó a Nueva York el pasado junio tras ser liberada de una cárcel de Inmigración.
De acuerdo con Arellano, que fue nombrada "Persona del Año" por la revista TIME en 2006, la crisis migratoria ha arreciado "porque la gente está cansada de la violencia, que va desde el reclutamiento de los niños para estar en las pandillas, al impuesto de guerra obligado hasta las violaciones a las niñas desde muy pequeñas" por parte de las bandas callejeras.
"Ojalá el presidente y los congresistas se toquen el corazón para aplicar los protocolos internacionales y darle refugio a estos niños y sus familias", argumentó la activista, madre además de Saul, ahora de 15 años, que nació en EE.UU. y que cruzó la frontera con ella en marzo.
Durante el acto, en que los sacerdotes vistieron de blanco y en el que también participaron otros líderes religiosos y el senador estatal Gustavo Rivera, María, que mostró el grillete electrónico que porta, contó su historia, así como la de otros indocumentados.
La joven hondureña, de 20 años, que asistió al acto junto a su esposo y su hijo de un año, con el que hizo el viaje desde su país hasta llegar a EE.UU., dijo que fue detenida y retenida durante diez días en dos cárceles de los servicios de Inmigración.
La mujer y su hijo fueron dejados en libertad y enviados a Nueva York el pasado 20 de junio, no sin que antes se le colocara el grillete, una práctica que Inmigración lleva a cabo con indocumentados a los que deja libre pero puede rastrear dónde están cada instante.
"Vine (a EE.UU.) porque en mi país hay mucha delincuencia en búsqueda de mejores oportunidades", indicó la hondureña, que calificó de "terrible" su viaje hacia este país.
María fue dejada en libertad pero debe reportarse a las autoridades de Inmigración en las fechas que se le indique.
"Me dieron una cita para el 10 de julio y me pusieron el brazalete, volví el pasado martes y debo presentarme nuevamente el 12 de agosto", indicó.
Desde el pasado mes de octubre las autoridades federales han enviado a la ciudad de Nueva York y otras partes del estado a 3.200 niños para reunirse con sus familiares u otros guardianes y se espera que 7.000 lleguen en los próximos meses, según informó hoy The New York Times.



























