
Han transcurrido 15 años desde aquel 8 de abril de 2002, cuando partía la más rutilante actriz y estrella que contara el cine de México: María Félix.
Reina indiscutible fue también de las cinematografías de España, Italia, Francia y Argentina donde esta universal figura dejó su arte y un sin número de recuerdos y anécdotas.

María creó esa imagen cuajada de autenticidad, nunca dejando de ser ella y esta la acompañó hasta el día de fallecimiento cuando cumplía sus 89 años.
Esa estela de historias está compuesta por una más salida a la luz recientemente, referente a una visita a la ciudad Xalapa, en el estado mexicano de Veracruz, cuando en 1992, el gobernador en turno pidió a una prominente familia de dicha ciudad de la cual era íntimo amigo, el poder hospedar en su residencia a la famosa diva mexicana, quien era invitada de honor del gobierno estatal, y esta solo pedía poder quedarse en un lugar discreto para eludir el acoso de sus seguidores y por supuesto de la prensa.

Un cuarto de siglo más tarde, la hija de la dueña de la casa donde se hospedó María Félix, que en aquel entonces contaba con 16 años Amanda de la Rosa, acaba de realizar un corto de 17 minutos de duración titulado “María Bonita”, y filmado en la misma casa donde la protagonista de “Doña Bárbara” se quedó y donde aparece paseando por las calles de Xalapa, evocando a dos de sus célebres maridos, de los cuatro que tuvo: Agustín Lara y Jorge Negrete.
La realizadora y guionista en cuestión decidió compaginar su cuaderno de escritos, una especie de diario que siempre escribió desde sus siete años, añadiendo a este las vivencias adquiridas en esos cinco días que María pernoctó en su casa.

El corto ya ha dado la vuelta al mundo en el circuito de los festivales de cine y se apresta ser estrenado en todos los cines de México a comienzos del próximo septiembre.
De la Rosa ha cuidado cada detalle y se dió a la ardua tarea de incluir meticulosamente cada detalle que tenía en su memoria para dar la veracidad necesaria de lo que ella y su familia percibieron de la estrella nacida en Los Álamos, Sonora.
Pero a todo esto comentó Amanda, faltaba un eslabón muy importante para su realización: la actriz que protagonizaría el corto. Ni corta ni perezosa se dio a la tarea de pensar en nombres y evaluar el trabajo y la trayectoria de un grupo de relevantes figuras de la actuación y la selección no pudo ser más acertada: Diana Bracho.

La Bracho quien es poseedora de una carrera impecable tanto en la escena, el cine y la televisión, realiza una labor meritoria como La Doña, y “María Bonita”, es un deleite y resulta todo un reto para una actriz de su talla.
Amanda de la Rosa, aprendió mucho durante aquellos cinco días: “tener a María en casa fue una experiencia hermosa y enriquecedora”, dijo, agregando que antes de aparezcan los créditos finales del corto, incluyó algunas tomas documentales hechas en la casa donde la Félix se hospedó en 1992.

Documentos de la época conservados por la directora sirvieron de guión qué a pesar de la ficción impartida para poder llevar la historia al cine, las palabras pronunciadas por Diana Bracho en la secuencia final, fueron dichas originalmente por María en distintos instantes de su estadía:
“la belleza empieza en la planta de los pies, es cómo te paras, en la seguridad con que caminas. La palabra más importante del diccionario es la palabra amor: amor propio. La belleza es una percepción, es un espejismo, una creencia, y tú eres la primera que te lo tienes que creer”.



























