
A pesar de los logro obtenidos en temas como el acceso a la educación, al trabajo y su creciente participación en política, las mujeres tienen un largo camino que recorrer para conseguir la igualdad en la sociedad.
La discriminación contra la mujer, que tiene sus raíces socio-culturales, encuentra su mejor soporte en las legislaciones de cada país, la cuales no solo no ayudan a su desarrollo empresarial, a su protección, incluso atentan contra los derechos de las mujeres en aspectos tan elementales como el educativo y de independencia para tomar decisiones, como el caso de aquellas legislaciones que la subyugan a su esposo, es decir la discriminación está institucionalizada y legalmente justificada.
Las mujeres poseen un incalculable potencial económico, tan importante como éste es el potencial educativo. La primera maestra de un ser humano es la madre y es ella quien transmite los valores, anti-valores y los principales esquemas de conducta y conocimientos. Por ello la sociedad actual no puede, en pretexto del avance, sacrificar o anular esta misión vital, unida a la función más sublima de la mujer como pro-creadora de la vida.
Para que las mujeres puedan realizar todo su potencial, es necesario que los países eliminen la discriminación contra las mujeres establecida en sus legislaciones.
Estudios de organizaciones internacionales indican que “a nivel mundial, las mujeres tienen mayor probabilidad de estar desempleadas que los hombres” esto en cuanto a trabajo fuera del hogar se refiere, porque a pesar de todo se mantienen los estereotipos en los cuales el trabajo del hogar, como no es remunerado, no se considera formalmente trabajo.
El trabajo de las mujeres en el hogar es sin duda uno de los aspectos cruciales en la formación de las nuevas generaciones, porque conlleva la transmisión directa de valores y en ese sentido, la responsabilidad de las mujeres que trabajan fuera del hogar, es doble. En el caso de las mujeres inmigrantes, es un trabajo triple, porque además son el sostén emocional e incluso financiero de las familias que quedaron en sus países de origen.
La mayoría de mujeres latinas trabajadoras, particularmente en Nueva York, gozan de los beneficios de todos los trabajadores, sin embargo temas como el acoso sexual, no han sido superados y los derechos de las mujeres en este aspecto no han sido suficientemente difundidos. A nivel de representación, en Nueva York, por ejemplo, en el liderazgo obrero hay muy pocas mujeres. Los sindicatos, que se creería son progresistas, tienen un muy pequeño e incluso nulo liderazgo femenino.
La discriminación basadas en el género es una de las barreras que impide el progreso de toda la humanidad, al igual que la pobreza y la corrupción.
El liderazgo y una mayor representación de las mujeres en las grandes corporaciones empresariales, organizaciones profesionales, instancias de gobierno, sindicatos, fuerzas de seguridad, etc., etc. es crucial para lograr un balance de género.
La defensa de los derechos laborales fundamentales de las mujeres, para garantizar un trabajo decente, con salarios iguales, lograr la flexibilidad de los horarios de trabajo, el acceso a servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad, la licencia de maternidad y las actitudes sociales, son aspectos claves que aún están por lograrse para conseguir una situación justa de las mujeres en la sociedad y un desarrollo sostenible de la misma.
Las barreras establecidas por la discriminación contra la mujer continúan provocando el abuso de mujeres que son esclavizadas, subyugadas, maltratadas, explotadas y utilizadas hasta el punto de ser consideradas mercancía, víctimas de tráfico humano y prostitución. Sanciones ejemplares establecidas en la legislación internacional son fundamentales.
Igualmente el acceso a los avances tecnológicos y al internet promueve una mejor incorporación a los cambiantes mercados laborales a nivel global, con mayores posibilidades de conocimiento de una variedad de carreras y la la posibilidad de acceder a una amplia variedad de carreras educativas y profesionales que superen las opciones tradicionales y expandan su presencia de las áreas de servicio y atención, hacia empleos en la industria, en la ciencia, en la tecnología, en las artes, la función pública y militar, son claves en el empoderamiento económico de las mujeres a nivel global.
Atención particular requiere la protección a las mujeres inmigrantes, especialmente con los grandes movimientos migratorios en el planeta entero, en donde se hace urgente la protección a las niñas y jóvenes, a las madres. En Estados Unidos con el efervescente ambiente las organizaciones latinas deben unificar esfuerzos para defender el derecho fundamental de las mujeres como madres, a no perder la custodia de sus hijos, que mutila la más elemental y vital función de la mujer que es la de ser madre, así como el derecho de los seres humanos a tener una madre que los cuide y les inculque valores de respeto, tolerancia, solidaridad, compasión, trabajo, disciplina e integridad.
En el mes que se celebra a las mujeres, sus contribuciones a la humanidad y sus luchas por superar la discriminación y los abusos, elevamos nuestra voz para respaldarlas.


























