
Por Víctor Contreras
Durante la última campaña presidencial el Partido Demócrata utilizó como su principal estrategia para captar el voto latino, el temor de los inmigrantes, calculando que los hijos de los indocumentados nacidos en Estados Unidos iba a votar mayoritariamente por ellos, pero sin prever que ese grupo estaba más identificado con el proyecto de gobierno de Bernie Sanders.
A esa campaña aterrorizando a los inmigrantes se unieron fuertemente los medios de comunicación hispanos, que lejos de realizar una investigación exhaustiva y seria de temas fundamentales como los aportes financieros de los inmigrantes; de denunciar las deportaciones de miles de niños latinoamericanos a su mundo de violencia generado por las maras centroamericanas; de investigar el paradero y fin de los niños estadounidenses quitados a sus madres indocumentadas deportadas, etc., etc., se dedicaron a hablar mal de Donald Trump.
Hasta ahora parece que no se han dado cuenta que atacar y hablar mal de Donald Trump no es una estrategia efectiva. Muy por el contrario, fue esta mala estrategia demócrata, la que desde un principio le dio mayor popularidad.
Actualmente no hay un solo evento, político, cultural, social, en donde no se hable mal del Presidente Trump y eso no sería raro ni negativo si consideramos que esta estrategia del multimillonario ha sido su arma más eficaz para mantenerse como el tema más popular de conversación a nivel nacional e incluso internacional.
Las cosas han cambiado y Trump está en el poder, no solo eso, está investido de todos los poderes, ya que su partido político tiene mayoría a nivel legislativo y en el poder judicial existe una mayoría más afín a su pensamiento que favorable a los demócratas.
Sin embargo los demócratas, continúa usando a Trump como patineta para incursionar en el terreno electoral. Los potenciales candidatos y el 100% de oficiales electos demócratas, despotrican contra Trump con la esperanza de ganar la simpatía de los futuros votantes.
Un buen político no construye su plataforma en base a demagogia, discursos insultantes y ataques. Un verdadero político, edifica su liderazgo en conquistas concretas, en servicios logrados a favor de su comunidad, en leyes que beneficien a los más desfavorecidos, en aspectos concretos de la vida diaria relacionados con las principales necesidades de vivienda, transporte, salud, educación, rentas residenciales y sobretodo rentas comerciales.
La gente ya no se convence con discursos. Las brechas socioeconómicas se han abierto tanto, que la polarización de las tendencias políticas a nivel global es bien clara y en honor a ella lo lógico habría sido que la contienda final por la presidencia sea entre Trump y Sanders.
Pero los demócratas, más interesados en los beneficios ya pactados para apoyar a la mafia Clinton, se empecinaron en promover su candidatura a toda costa, yendo por encima de las convicciones de los sectores más jóvenes de sus votantes, que son más progresistas.
Los demócratas no comprenden y continúan con sus estrategias de ataques, sin darse cuenta que ante la opinión pública eso no hace si no desprestigiarles más y más. En lugar de tratar de congraciarse con los inmigrantes, particularmente de tratar de congraciarse con la comunidad mexicana, que sin duda es la más directamente afectada con las nuevas medidas migratorias, deberían promover una nueva generación de líderes, con mayor preparación y proyectos innovadores.
En lugar de dedicarse a boicotear las audiencias para confirmar secretarios de estado, con lo cual faltan al respeto a todos los constituyentes con cuyos impuestos reciben sus salarios, incluyendo los ciudadanos demócratas, deberían organizarse para que sus representantes en el Congreso no les hagan quedar tan mal.
Los congresistas están dedicados a atacar a Trump y hasta la fecha no han sido capaces de pasar una sola ley en favor de los inmigrantes. Se dedican a seguir el juego y el discurso preparado por los periodistas hispanos, que recién ahora hablan de los 6.000 niños en foster care, hijos de madres deportadas, un tema ampliamente tratado por la prensa en inglés hace años, al cual nunca le han dado importancia.
Ya es hora de que el Partido Demócrata deje de hacer el show y el teatro y se dedique a trabajar en asuntos concretos, reales, palpables, sobretodo en el aspecto de creación de leyes.
En Nueva York particularmente los demócratas que por un lado atacan a Trump, no hacen nada ante las denuncias e información sobre que el Departamento de Policía está colaborando con el Servicio de Inmigración. ¿Cómo pretenden obtener los votos latinos? Con aprender a hablar bien el Español o comer tacos, no es suficiente.
La realidad exige algo más contundente.



























