¿De qué color nos toca este mes?

XIMENA

 

 

 

Por Ximena Hidalgo-Ayala

 

A pesar del implacable paso del tiempo la humanidad continúa enfrentando serios retos en su proceso de crecimiento conjunto.

Una de las realidades que enfrentamos en la actualidad es el racismo y a pesar de que en Estados Unidos ha habido una intensa lucha social para lograr un ambiente de equidad, respeto y tolerancia, aún hay mucho trabajo que hacer.

Si bien en Estados Unidos existen diariamente casos de racismo el marco legal garantiza el respeto a todas las personas y por ejemplo a nivel laboral es un delito federal discriminar a alguien por su creencia religiosa, su tendencia social, su manera de pensar, su origen.

Es muy fácil criticar los errores ajenos pero nos cuesta analizar el medio en el cual hemos nacido y nos hemos desarrollado como países y Latinoamérica se encuentra muy lejos de tener un marco no solo legal pero ante todo mental para procesar los largos e interminables procesos de mestizaje.

Se acusa a los estadounidenses de nacimiento de ser racistas pero nos hemos preguntado como se digiere este tema en nuestros países y los prejuicios que hemos importado en este asunto.

Dentro del contexto internacional la forma de aceptar el mestizaje y la diversidad racial dentro de cada pais es diferente, en algunos casos el trabajo de decenas de años promovido por académicos e intelectuales ha logrado una mejoría si no total, importante en el asunto.

El problema tiene su origen no solo en el impacto histórico de varios hechos como las invasiones entre grupos humanos del propio continente, luego la llegada de los conquistadores europeos, de los peregrinos que ha su vez,muchos de ellos fueron en varias ocasiones invadidos, sometidos y conquistados.

El proceso de mezclarse es natural en el ser humano y es parte de su naturaleza de crecimiento, de expansión, de apertura a la gran familia que es la humanidad. La raíz radica en el aspecto educativo, que no recae exclusivamente en la escuela sino en la familia, por eso es fundamental el rol de la familia y los valores que transmite a los hijos desde la más tierna edad.

Las vidas negras cuentan y las de color bronce, las de color amarillo las que tienen el color del arco iris, simbolo ancestral y milenario de los nativos del continente americano usurpada por el movimiento gay. La sociedad estadounidense y la humanidad entera solo lograr un mejor funcionamiento cuando comprendan que lo que cuenta no es el color de las vidas, sino la vida misma en si, manifestada en diferentes formas, colores y en criaturas de la más variada diversidad.

Lo que necesitamos es una educación que promueva el respeto por la vida, sin importar su color y sin membretes y celebraciones que en lugar de resaltar los aportes de un grupo, lo diferencian del resto, creando barreras que en muchas ocasiones e convierten en abismos.

 

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