Latinos notables en Estados Unidos, ejemplo e inspiración

latinos

Parecería que este es un enfoque bastante subjetivo considerando que el ser notable puede convertirse en un aspecto ambiguo cuando existen tan diversas maneras de comunicarse y fundamentalmente los criterios tan varios y muchas veces discrepantes, en cuanto a la importancia, que los latinoamericanos tienen sobre lo que es importante o digno de resaltar.

La controversia parecería ser parte de la idiosincracia de los llamados latinos, sin embargo rescatamos la importancia de la misma como una expresión de la libertad de pensamiento y expresión, pilares fundamentales de la democracia. La controversia cuando se produce dentro de un marco de respeto y reflexión, puede ayudar a los individuos y a las comunidades a progresar a niveles superiores, en donde reine el concenso, la tolerancia y la preponderancia del bien común, a corto y largo plazo.

Pensar, opinar, discrepar, son elementos fundamentales para el desarrollo de las personas y las sociedades. En ese sentido la llamada comunidad latina necesita más espacios de reflexión, intercambio de ideas, análisis y la conquista de posiciones que beneficien positivamente a las mayorías.

Uno de los elementos promotores de este proceso reflexivo ha sido históricamente la prensa y medios de comunicación consientes de su importancia. Si los medios se limitan únicamente a reportar hechos y actividades sin cuestionar, sin analizar, sin reflexionar o por lo menos sin asumir las cosas como ley, entonces las sociedades estarán abocadas a perder su capacidad transformadora, que es una energía renovadora con miras a prepararse para etapas y retos futuros.

Conocer, investigar, cuestionar hace mucha falta en nuestra comunidad que durante décadas ha estado acostumbrada a estructuras de comunicación unilaterales. Nacidas bajo el colonialismo y en muchos casos con experiencias previas de invasión y dominación, las naciones latinoamericanas se encuentran en proceso de crecimiento, de descubrimiento de su identidad como grupo y confrontan nuevos elementos negativos como la violencia provocada por el comercio internacional de estupefacientes, el monopolio de los medios informativos, la corrupción institucionalizada, la anti-cultura del compadrazgo, un proceso de alienación cultural critico entre los niños, adolescentes y jóvenes nacidos o emigrados a temprana edad a Estados Unidos, en donde se sienten presionados por una sociedad que discrimina el idioma natal de sus padres o sus manifestaciones culturales.

La solución nunca llegará de fuera y si entre los latinoamericanos no se incrementa el diálogo y la reflexión, así como el sentimiento sincero de la importancia de cambiar ciertos hábitos nocivos, nunca se logrará un cambio generalizado y solamente ciertos individuos y grupos lograrán acceder a otras esferas a nivel económico, social, intelectual y cultural, a cambio de renegar o de ocultar su verdadera identidad mestiza.

Muy importante el conocimiento, respeto y asimilación a la cultura estadounidense, que en su esencia promueve la compasión, la tolerancia, el respeto por todo los inmigrantes, pero que debido al volumen, al desconocimiento y falta de perspectiva, se cierran motivados por el temor o el rechazo, indiferentes al profundo contenido humano de los procesos.

El movimiento nacional para conquistar derechos como la unificación familiar, el ajuste del estatus migratorio, no pueden desarrollarse si simultáneamente no se reflexiona sobre la importancia de promover el desarrollo y mejoramiento interno de los países de origen.

Escuchamos repetidamente decir a los latinoamericanos que se sienten muy orgullosos de su ciudadanía de origen, pero si tan orgullosos nos sentimos de ser caribeños, mesoamericanos, andinoamericanos, etc. qué hacemos aquí? Si nuestros países de origen son tan bellos, tan hermosos, tan ricos, con tantas cosas maravillosas, la sola presencia en Estados Unidos es una contradicción.

Debemos comenzar por ser sinceros y reconocer que nuestros países de origen, si bien tienen una gran riqueza natural y humana, se encuentran mal administrados, pero que la administración de esos países no recae únicamente en un grupo que los administra políticamente, ese grupo en la mayoría de los casos son elegidos por la mayoría de ciudadanos de esos países, entonces al final de la contabilidad somos los ciudadanos los que decidimos quienes manejan los países, tanto allá como acá.

Si los latinoamericanos realmente valoraremos la vasta riqueza con que Dios y la naturaleza nos han bendecido con los innumerables recursos naturales, con los talentos ilimitados de nuestra gente, con el potencial de una nueva raza en la cual convergen todas las razas del planeta, comenzaríamos por hacer de nuestros países los más bellos del mundo, en donde reine la paz, la prosperidad, la hermandad, el progreso común, la justicia e igualdad de oportunidades.

Contrariamente muchos latinoamericanos importamos todos los prejuicios aprendidos y heredados en nuestros países de origen. Ojalá que el triunfo de latinos prominentes en la música, en los deportes, en la cultura, en la política, nos inspire para comprender que independientemente de donde nos encontremos, siempre tendremos la opción de hacer las cosas correctamente, de hacerlas con corazón y pensando en que nuestro paso por este mundo es transitorio, que el planeta tierra es en sí una nave espacial compartida que debeos heredarla a nuestros hijos.

 

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