Una despedida con omisiones y mentiras

Comenzando por sus palabras iniciales, Obama no hizo honor a la verdad cuando dijo que su discurso sería más corto y duró 58 minutos, es decir casi una hora, más que en otra ocasiones.

En el tradicional discurso anual sobre el estado de la Unión Americana, la noche del martes 12 de enero, que fue el último de su presidencia, Barak Obama dijo entre otras cosas que Estados Unidos sigue siendo la nación más grande en la Tierra y advirtió sobre los problemas en el futuro si la nación no puede incluir cambios y remendar su política. Aceptó el fracaso en lograr trabajar en unión con los dos partidos predominantes y defendió el estado de la economía.

Obviamente el mandatario defendió su trabajo pero le fue imposible no reconocer la división de partidos y queda claro que su llamado a la unidad no será viable, especialmente en época electoral.

Incluso su ex Secretaria de Estado Hillary Clinton, en una entrevista luego del discurso presidencial realizada por la CBS indicó que, “el Presidente deja una larga lista de asuntos sin resolver.” Obama es muy claro en esto y está consiente que solo un sucesor de su partido podrán concretar algunos de sus proyectos, como su programa de salud y el acuerdo nuclear con Irán, por mencionar los más relevantes.

Al hablar sobre sus logros en disminuir el desempleo no reconoció más de 4 millones de empleos perdidos durante los primeros 13 meses de su presidencia y las pérdidas de puestos de trabajo del gobierno estatal y local. En su tiempo en el cargo el país ha perdido 230.000 empleos en manufactura, pasando de 12,561,000 de empleos en enero del 2009 a 12,331.000 en diciembre de 2015, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Sobre su récord de creación de puestos de trabajo, citó "más de 14 millones de nuevos puestos de trabajo", sin mencionar que son empleos en el sector privado.

Habló sobre cambio climático, cáncer y renovó su promesa de cerrar la prisión de Guantánamo, en Cuba pero no dijo absolutamente nada sobre su histórico récord deportando inmigrantes.

Habló sobre sus logros en la reducción de emisiones de carbono, pero considerando que Estados Unidos es el segundo mayor emisor de contaminación de carbono, no representa un liderazgo en el tema ya que Francia y el Reino Unido han logrado reducciones porcentuales mayores durante el mismo lapso.

Intentó realizar una última convocatoria para sus no resueltos temas sobre el control de armas, la desigualdad de ingresos y la reforma migratoria, pero no dijo nada sobre otros como el caos en el Oriente Medio o los ataques terroristas dentro del territorio estadounidense.

El ataque a ciertos personajes en la política no faltó y a pesar de la diplomacia utilizada por Obama, todos reconocimos sus referencias a Donald Trump, quien según los analistas, ha logrado un puesto prominente en la carrera presidencial, debido precisamente al disgusto y malestar generalizado en la nación.

La respuesta de la joven Gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley representando al Partido Republicano fue corta, clara y concisa, catapultándola al escenario nacional y según algunos colocándola como un posible binomio de su partido para las elecciones presidenciales. La funcionaria que con sus 43 años actualmente es la gobernadora más joven de la nación y que ostenta un buen récord de trabajo en su cargo dijo entre otras cosas que hay suficiente culpa para repartir y su discurso concitó la aprobación incluso de varios demócratas. A pesar de que su presencia trató de representar a las minorías y sus palabras sobre su familia inmigrante fueron un intento por suavizar la postura de su partido en el tema, Nikki Haley reiteró la prioridad nacional de detener la inmigración ilegal a través de la frontera y de abrir las puertas a la inmigración legal como ha sido tradición.

Un hecho innegable es que Barak Obama con su presidencia cambió la historia política de la nación, ya que rompió monopolios y con ello abrió un esperanzador camino para los latinoamericanos, que anhelamos tener un presidente nuestro en un futuro no lejano. A pesar de su ruidosa reparación de relaciones con Cuba, lo cual realmente le ha dado luz verde a gobiernos tiránicos para continuar relaciones con esta nación, que se dice líder en Derechos Humanos y Libertad de Expresión, en términos generales la situación de la comunidad latina no es mejor ahora que antes de su presidencia, por lo menos no por su trabajo. Cualquier mejoría se debe al esfuerzo diario de los inmigrantes de origen latino en cualquier lugar en que se desenvuelven y no a políticas federales promovidas por Obama.

Si algo se puede rescatar del discurso final del primer presidente afroamericano de Estados Unidos, es el atribuir a los ciudadanos el poder de exigir, de cuestionar, de proponer y de luchar por su bienestar y por sus ideales, lo cual reitera la esencia fundamental que aún hace grande a esta nación, que es la valoración de la democracia.

 

 

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