Mascotas de la “Capital del Mundo” necesitan protección

MASCOTAS

 

Por Ximena Hidalgo-Ayala

IMPACTO LATIN NEWS

 

Nueva York es la ciudad del mundo con la mayor población de perros, que cumplen varias funciones proveyendo compañía, asistiendo a enfermos, guiando a invidentes, reforzando las tareas de protección de la policía y de diferentes instancias de seguridad pública, pero son además la base en la cual gira una enorme estructura empresarial que genera millones de dólares y de empleos.

Cuando uno desea tener una mascota debe saber primeramente que se va a responsabilizar de la existencia y mantenimiento de una criatura viviente, que tiene necesidades materiales y afectivas. Incluso las plantas tienen “sentimientos” o son sensibles a las emociones, como afirman algunos investigadores, cuanto más estas hermosas criaturas que han acompañado al ser humano desde los albores de su caminar por este planeta.

Tener un perro o un gato significa primeramente estar consiente de la gran responsabilidad que ello conlleva, no solo hay que alimentarlo, sacarlo a pasear o ayudarle a ejercitarse para que se mantenga saludable, estar a cargo de su aseo “diario”, de su vacunación y el mantenimiento de sus licencias, de curarlo apropiadamente en caso de enfermedad…en realidad tener una mascota significa incluir a un nuevo miembro en la familia y en muchos casos la lealtad y nobleza de estas criaturas rebasa las expectativas y lamentablemente hasta supera las acciones humanas.

Con la llegada del invierno estos animalitos están más expuestos que en ninguna otra temporada a los peligros y a las enfermedades. Con gran tristeza se puede apreciar en las calles de la llamada “Capital del Mundo” a indefensas criaturas amarradas a un poste, puerta o cualquier otro lugar, tiritando de frío mientras sus amos conversan con sus amigos en un café o restaurante, hacen compras en el supermercado o la farmacia. La sal para derretir la nieve les quema las patas, también se resfrían y si no se les cuida apropiadamente pueden morir, pero como hemos escuchado a algunos desalmados: “qué importa son solo animales”.

Es necesario una campaña para proteger a nuestras mascotas, parte importante de la comunidad, pero fundamentándonos en una base de respeto a la naturaleza, a la obra creada por esa energía superior a la cual los humanos llamamos Dios. Las autoridades de la ciudad deben crear no solo un marco legal, además se debería crear un escuadrón de protección a las mascotas con la autoridad para multar a los dueños irresponsables. Esto obtendría sin duda grandes ingresos para las arcas de la ciudad.

Basta de irresponsabilidades, basta del maltrato, abuso, explotación y criminal actitud ante estos seres indefensos. Requerimos de las autoridades de la ciudad mayor atención en este punto. Cuando me acerqué a un policía en Central Park South a pedirle que haga algo con el hombre en la silla de ruedas que mantiene sueltos a su alrededor a tres diminutos chihuahuas, cuya deteriorada condición es más que obvia, me indicó que el no puede hacer nada, que llame al ASPCA, entidad que cumple junto a la Humane Society una importante labor de rescate y protección, pero que no tiene ningún respaldo legal para procesar a aquellos que violan los derechos de los animales, lo cual se hace cada vez más necesario.

Diariamente conocemos casos de hermosas y nobles criaturas víctimas de maltrato, pero que hacemos para evitarlo. Estamos como miembros de una sociedad y de una comunidad exentos de esa responsabilidad. Son estos valores los que estamos transmitiendo a las jóvenes generaciones, la indolencia, la violencia. Dónde están los oficiales electos obligados a velar y proteger la vida, la paz? Cada vez crecen los macabros “puppy mills” en donde se mantienen en condiciones deplorables a animales utilizados únicamente para la reproducción con fines de comercializar a las crías, las cuales nacen ya con enfermedades heredadas.

Qué triste y decepcionante saber que luego de las luces de los entoxicantes juegos artificiales, tenemos además que escuchar los reportes de cientos de aves que mueren porque estallan sus tímpanos, o el caso del hermoso can que murió en Puerto Rico por un ataque al corazón que le ocasionaron los juegos pirotécnicos de fin de año.

Tener una mascota no es cuestión de moda. Hay que aprender sobre sus características muy especiales y comprender que genéticamente no todos los perros son iguales, que hay razas que están adaptadas a climas fríos, en procesos de miles de años de desarrollares en esos habitats específicos y otras que no deben exponerse al frío porque con el tiempo contraen enfermedades como el reumatismo, la neumonía, incluso enfermedades raras como agua en sus pequeños corazones.

Que este principio de año se la oportunidad para reflexionar profundamente sobre el maltrato a las mascotas y para que todos los miembros de la comunidad, pero especialmente aquellos en posiciones de responsabilidad, comprendan la misión que tenemos los seres humanos durante nuestro corto paso por el planeta, de proteger y salvaguardar a la vida en todas sus manifestaciones, particularmente a las mascotas, criaturas que Dios ha puesto para nuestro bienestar y alegría.

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