
La autora Elizabeth Balaguer, quien se ha dedicado a educar a través de sus obras infantiles, nació en la ciudad de Santo Domingo, capital de República Dominicana y en 1989 emigró a Nueva York, donde combina su pasión por los libros con su trabajo educativo.
Elizabeth estudió artes gráficas y publicitarias en la Universidad Autónoma de su natal Santo Domingo, se licenció en diseño gráfico en el Fashion Institute of Technology de la Universidad del Estado de Nueva York, obtuvo una maestría en Lenguaje Español y Literatura en el City College de esta ciudad y coronó sus estudios con una maestría en Literatura Infantil y Promoción de la Lectura en la Universidad Castilla La Mancha de España.
Desde el 2003 ejerce su profesión en educación temprana en el preescolar Fort George Community Services Inc. (HS - EHS), donde administra el área de cumplimiento normativo. Preside el capítulo de República Dominicana del International Board on Books for Young People (IBBY) una entidad sin fines de lucro para promover la lectura infantil a nivel internacional.
Elizabeth ama los libros, es una lectora voraz, desarrolló la pasión por la escritura a edad temprana y comenzó a escribir formalmente desde que sus dos hijos estuvieron en la escuela. Esta experta en educación temprana se dio cuenta que la literatura infantil que existía en los salones de clases de las escuelas de Washington Heights, no representaba las costumbres y tradiciones latinoamericanas, que no existía una representación multicultural en las aulas. Fue así, como en 1995, escribió su primer libro de literatura infantil. Trucando: juegos, canciones y cuentos tradicionales dominicanos y latinoamericanos.
Hasta la fecha ha publicado quince obras dedicadas a los niños, entre ellas: “El secreto de sonreír”, “El cuco”, “Mi carnaval”, “Iguanita Luisa” y más recientemente “Un cuento de la Navidad Dominicana”. Sus trabajos han sido incluidos en varias antologías, varios se encuentran disponibles en castellano e inglés y se pueden adquirir por internet.

¿Cuál fue el principal motivante para iniciar tu carrera como escritora y qué es lo que más disfrutas de escribir?
-Las bibliotecas fueron y siguen siendo mi primer motivador para escribir. Me gusta caminar entre los pasillos que forman las estanterías de los libros, acariciarlos, imaginarme entre esos espacios indescifrables, visitar lugares distantes y ser parte de ese universo de palabras.
Mi abuela y mis tías abuelas me enseñaron el arte de contar cuentos y aprendí la necesidad de expresar y compartir historias que puedan conectar con otras personas. Las pequeñas cosas cotidianas, las leyendas tradicionales, los recuerdos de mi niñez y las ingeniosidades de mis hijos conforman para mí una inagotable fuente de inspiración.
Lo que más disfruto al escribir es la posibilidad de forjar mundos, dar vida a personajes y transmitir emociones que puedan dejar huellas en los lectores, sin importar su edad, a través de la formación de un vínculo silente con el lector.
En tu carrera como escritora, ¿cuál es el factor que has detectado como principal impedimento para que los latinos de Nueva York no tengan ni desarrollen hábitos de lectura?
-Uno de los factores predominantes es que no existe una cultura de formación lectora en los países de América Latina y el Caribe que fomente el desarrollo de hábitos de lectura. Sumado esto a la falta de acceso equitativo de recursos literarios en su idioma.
Aunque las bibliotecas públicas de la ciudad de Nueva York tienen programas que promueven la lectura, estos no son suficientes para satisfacer las necesidades de la comunidad.
Otro factor son los padres, que debido a sus compromisos laborales, no pueden envolverse en la educación de sus hijos y por tanto no tienen el tiempo en sus hogares para dedicar un momento a leer a sus hijos diariamente. Los padres son los primeros maestros de sus hijos, la falta de modelos en los hogares, tiene una influencia significativa en el desarrollo cognitivo de los niños.
Y por último, tenemos la barrera del idioma o el analfabetismo, que en ocasiones, limita a los padres a participar en actividades de lectura con sus hijos. Superar estos obstáculos para fortalecer los hábitos lectores en nuestra comunidad requiere de la planificación y creación de programas educativos sostenibles para el fomento y guía hábitos de lectura para las familias
¿Cómo se le hace comprender a un padre de familia que es importante promover la lectura en los niños?
-Es una labor ardua, pero no imposible, todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. Me ha dado resultado el proporcionarles herramientas, guías y conversar con ellos sobre la importancia que representa leer a los hijos todos los días. La rutina y disciplina son factores primordiales, tomar unos cinco o diez minutos diarios para que ellos lean a sus hijos. Leer juntos fortalece la conexión emocional entre padre e hijo.
Pueden crear rutinas antes de dormir o realizar una actividad divertida los fines de semana. Esta simple práctica va a incidir de manera positiva en el desarrollo académico y cognitivo de sus hijos.
¿Es posible promover la lectura en las generaciones jóvenes en un mundo cada vez más dominado por la tecnología?
-La tecnología no es un enemigo de la lectura; es una aliada poderosa si sabemos cómo enseñar a los jóvenes a descubrir el placer de leer a través de alguna de las plataformas de lectura y escritura que existen. Según Nicholas Negroponte, la Era
Digital es comparable a una fuerza de la naturaleza que “no se puede negar ni detener” y que, gracias a sus cuatros poderosas cualidades: descentralizante, globalizante, armonizante y liberalizante, está destinada al triunfo.
Un mensaje final.
-Leer es mucho más que descifrar palabras en una página, es un acto de amor, un puente que nos conecta con la cultura, las tradiciones, los sentimientos y la razón.
Cada libro brinda la oportunidad de abrir una puerta a la imaginación. Cada historia es un susurro especial que te acompaña e inspira a explorar otros universos. No importa la edad ni el momento, siempre hay un libro esperando por ti.





























