
La pandemia del Covid-19, que tuvo a Nueva York como epicentro continental, provocó la pérdida masiva de empleos y posteriormente la llegada de miles de refugiados, quienes han buscando en las ventas ambulantes un medio de sobrevivencia.

Este sector informal de la economía neoyorquina, que viene arrastrando una crisis funcional, debido entre otros al número limitado de licencias para su funcionamiento, continua en una crisis que lejos de avizorar una solución, se agrava y provoca consecuencias en diferentes aspectos.
Impacto Latino, que ha reportado en varias ocasiones los pros y contras que enfrentan los vendedores ambulantes y la ciudad con estos mini negocios, presenta a continuación un panorama de como está la situación de este sector informal en las calles de la ciudad.
Una muestra de la lucha de los vendedores ambulantes se la aprecia en el parque entre las calles 103 y 104 de la Ave. Roosevelt en Corona, donde hablamos con uno de los líderes del área, Walther Sinche, cuya entida Alianza Ecuatoriana tiene su sede frente al Parque de Corona, quien se refirió a los cambios positivos en relación a los vendedores ambulantes:
“Había una desorganización después del Covid. La plaza se convirtió en un mercadito y después de unos meses se ha visto un cambio porque la gente ha comprendido que no se puede vivir de esta manera, en caos. Sabemos que una corporación, el Queens Economic Development está encargada y delegada para manejar este parque y trabaja con el Street Vendors Project, que representa a los vendedores ambulantes organizados, los cuales ahora trabajan en el parque en ciertos horarios, el parque no puede ser utilizado durante la noche, por el tema de higiene, de reducción de ratas, etc., entonces vemos que ha mejorado la plaza, ya no hay tanto desorden, ya no hay tantas personas en estado de embriaguez, pero esta crisis social y económica que realmente vive la comunidad migrante, se ha extendido a otras áreas y la ciudad debería generar otros programas para el resto de áreas y personas.”
Además recalcó que: “La sociedad y la comunidad deben involucrarse para trabajar con las autoridades, porque nosotros que vivimos aquí el día a día, vemos el desarrollo y las opciones en que se puede mejorar, lo vemos positivo pero siempre hay opciones para mejorar. Aquí en Alianza Ecuatoriana se les facilita el espacio, se les presta incluso el servicio higiénico a los vendedores, tratamos de aportar, igualmente con las organizaciones que representan a los vendedores, tenemos las puertas siempre abiertas. Los procesos demográficos de la migración en el mundo implica el proceso de los nuevos migrantes, uno como migrante ya se siente antiguo, pero la realidad de la nueva migración es muy diferente, es más violenta, ya sea por la falta de trabajo, de recursos para rentar un cuarto, antes no teníamos los albergues que ahora se les provee, pero obviamente crea un impacto para todos, viejos y nuevos inmigrantes.”
Sobre la llegada de miles de nuevos refugiados dijo: “La migración podría haber llegado en forma más ordenada, eso lo determina el gobierno federal, si Estados Unidos necesita mano de obra, obreros de construcción o trabajadores agrícolas, o lo que necesite, debería generar procesos para que las personas calificadas ingresen en forma ordenada, pero no pudieron controlar las fronteras y entró reimundo y todo el mundo y ahora enfrentamos la presencia de grupos que están practicando la criminalidad, grupos ya identificados, e inmigrantes violentos que hasta pegan a la policía, lo cual no se había visto antes y ahora se quiere meter a todos en el mismo saco, lo cual es injusto e incorrecto porque hay migrantes honestos que vienen a trabajar y aportar.”
Y sobre el control en Corona expresó: “Está bien que aquí en el área se cierren lugares como los prostíbulos disfrazados de centros de masajes, pero también otros lugares de adicción, como las barras donde se promueve el alcoholismo. Deben haber programas educativos, para que no se vean estos espacios como alternativa de diversión. Cierran unos lugares pero van a surgir más y para evitarlo se requiere más control y un marco legal que dé opciones a la gente en general, incluyendo a los inmigrantes trabajadores.”
INCREMENTO DE VENDEDORES
Las ventas ambulantes, que históricamente han sido parte del paisaje neoyorquino y en las cuales se han ocupado las nuevas oleadas migratorias, han tenido un florecimiento inusitado en los últimos años. La nueva oleada de refugiados que inusitadamente ha recibido Nueva York, desbordando sus sistemas de albergues, ha provocado un aumento de ventas ambulantes por toda la ciudad.
Desde los icónicos lugares turísticos hasta los populares barrios latinos, se encuentran vendedores de todo tipo de productos y comestibles, incluso en lugares donde no se han visto nunca este tipo de negocios y frente a negocios del mismo tipo. También se ve que negocios con local, están sacando sus mercaderías a las veredas, para darles más visibilidad y para competir en igualdad de condiciones con los negocios callejeros, que exponen sus mercancías directamente a la vista de los transeúntes.
Los vendedores ambulantes en la ciudad de Nueva York enfrentan muchos retos, entre ellos multas, arrestos, cargos penales y un rechazo mayoritario por parte de vecinos y negocios de los barrios, pero la ciudad no les ofrece opciones de sobrevivencia, particularmente a los nuevos refugiados.
En los trenes de la ciudad, a las madres con niños que venden dulces recorriendo los vagones y plataformas de espera, se han unido hombres, muchos de origen colombiano y ecuatorianos, que también ofrecen dulces y objetos religiosos. Ellos indican que es la única forma de subsistencia que tienen, ya que a pesar de tener el popular permiso de OSHA o entrenamiento de seguridad laboral para trabajar en construcción, no encuentran trabajo.
DEMASIADAS MULTAS
De acuerdo a información del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), analizada por The City, el número de multas penales impuestas a los vendedores ambulantes se ha incrementado vertiginosamente desde el 2022, cuando el alcalde Adams asumió el cargo.

Los mas afectados por esas multas, según muestra los datos de citaciones penales, han sido los vendedores latinos y negros, quienes recibieron el setenta y ocho por ciento de todas las multas penales emitidas en el 2023, aunque esos grupos representan el cincuenta y dos por ciento de la población total de la ciudad.
El NYPD emitió el año pasado 1.244 multas penales a los vendedores ambulantes, casi el triple de las 459 multas penales emitidas en el 2022 y casi seis veces más de las 208 que dio a los vendedores en 2019 antes de la pandemia, cuando el Departamento de Policía de Nueva York todavía era la principal agencia de aplicación de la ley.
El año pasado, los medios reportaron un aumento similar en las citaciones penales emitidas por el NYPD durante la administración Adams, en relación con los delitos contra la calidad de vida más comúnmente multados, incluidos beber en público y tirar basura.
En 2021 el ex alcalde Bill de Blasio reasignó la aplicación de la venta ambulante del Departamento de Policía de Nueva York al Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador, priorizando la aplicación de la ley civil en lugar de la policía, pero el incremento de las quejas de las comunidades sobre el desorden, basura, congestión, etc., que han provocado las ventas ambulantes, el alcalde Adams volvió a transferir la tarea al Departamento de Sanidad, pero la medida no ha impedido que la policía envíe a más vendedores ambulantes a los tribunales penales. El número de multas penales relacionadas con la venta se disparó, a pesar de los cambios en la aplicación de la ley a las agencias civiles.
Los datos muestran que, casi el cincuenta por ciento de las multas penales relacionadas con la venta ambulante emitidas en toda la ciudad el año pasado se entregaron en Midtown Manhattan y zonas como Times Square son un verdadero campo de batalla entre viejos y nuevos vendedores ambulantes. Un cuarenta y cinco por ciento de todas las multas penales relacionadas con la venta en 2023 se emitieron en los distritos norte y sur de Midtown Manhattan.
PERMISOS Y LICENCIAS
La mayoría de vendedores ambulantes son inmigrantes y provienen de las llamadas minorías. Dentro de este grupo hay personas con permisos y con licencias, que son dos cosas diferentes y hay un nuevo grupo que no tiene ni lo uno ni lo otro, pero que en el proceso los trata de adquirir. Así explicó a Impacto Latino una vendedora de yogurt de origen guatemalteco, que trabaja para un carrito propiedad de un emprendedor mexicano en la Plaza de la calle 103 en Corona. Los permisos se obtienen luego de seguir un curso de entrenamiento sobre el manejo de alimentos, las licencias son el permiso para operar los negocios ambulantes de venta de alimentos o productos.

Entre las más de mil multas por venta ilegal que la policía de Nueva York entregó el año pasado, 1.033 correspondiente al ochenta y dos por ciento, se atribuyeron a ventas sin licencia. Pero es difícil conseguir una licencia, ya que el sistema de permisos de toda la ciudad ha limitado durante décadas el número de vendedores de mercancías y alimentos para no veteranos a 853 y 5.100 respectivamente, dejando a casi 12.000 personas atrapadas en una lista de espera interminable.
A partir del 2022, la ciudad resolvió aumentar la emisión de nuevas licencias para vendedores de alimentos en cuatrocientas cuarenta y cinco al año. Pero la comisionada adjunta de salud ambiental del Departamento de Salud e Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York, testificó en una audiencia en diciembre ante el Concejo Municipal, que solo se habían emitido cincuenta nuevas licencias.
IMPACTO EN EL RECORD
Las multas arrastran al sistema de justicia penal a los vendedores ambulantes, que pueden provocar consecuencias colaterales, por ejemplo en la aplicación para vivienda, en procesos de inmigración, entre otras cosas. Sobre esto el concejal Krishnan en declaraciones a los medios dijo: “Ningún vendedor ambulante que vende frutas o tamales para pagar el alquiler o el cuidado de los niños, debería enfrentarse a penas de cárcel o consecuencias penales”.
La necesidad de sobrevivir, particularmente cuando la administración Adams ha reducido el tiempo de estadía en los albergues para los nuevos inmigrantes, los ha llevado en gran medida a buscar opciones en las ventas ambulantes, que desconocen las regulaciones para las ventas ambulantes en la ciudad, que en sí mismo enfrentan problemas como el actual sistema de licencias para vender legalmente, el cual es muy limitado y de muy difícil acceso.
Los vendedores ambulantes buscan maneras de ofrecer sus mercancías, así por ejemplo una oleada de nuevos inmigrantes de África, venden productos electrónicos en sus mochilas en Times Square. El actual sistema de ventas ambulantes obliga a muchos nuevos inmigrantes a trabajar al margen de la ley porque no tienen opciones y conduce a un récord negativo que puede impactar el futuro legal de los trabajadores inmigrantes.
PROYECTO DE PROTECCIÓN
El Comité de Protección al Consumidor y al Trabajador del Concejo Municipal está tratando de aprobar un proyecto de ley presentado por el concejal de Queens, Shekar Krishnan, para derogar sanciones penales por delitos menores para los vendedores ambulantes y ofrecer una garantía de que los vendedores acusados de violar las estrictas leyes de venta se mantengan fuera de los tribunales penales. Esto evitaría consecuencias colaterales, incluyendo perder días de trabajo y problemas de inmigración y vivienda, que pueden conllevar el haber recibido una citación penal.

El proyecto de ley fue presentado en diciembre del 2023 y refuerza las recomendaciones presentadas en 2022 por la Junta Asesora de Vendedores Ambulantes, un panel conjunto del Concejo y la Alcaldía que incluye a defensores de los vendedores, propietarios de negocios y propiedades y cinco agencias de la ciudad que incluye al NYPD, sin embargo el director de la organización sin fines de lucro Proyecto de Vendedores Ambulantes en el Centro de Justicia Urbana, explicó que el proyecto de ley aún permitiría a la policía hacer cumplir las leyes contra la venta de productos falsificados y la venta ambulante dentro de las estaciones de la MTA.
Los vendedores en la ciudad necesitan más recursos, apoyo, servicios y opciones para poder sobrevivir y dar sustento a sus familias y una reducción del sentimiento de criminalización contra quienes simplemente trabajan en forma honrada para mantener a sus familias.
Reimaginando un futuro de inclusión para los vendedores ambulantes en Nueva York


























