El golpe militar de septiembre 11 en Chile fue el inicio de una etapa represiva y de autocensura, que trató de aniquilar el derecho de expresión incluyendo las manifestaciones culturales.
Si bien las manifestaciones culturales consideradas contrarias a la línea de la dictadura militar fueron destruidas en territorio chileno, se esparcieron por toda América Latina y hacia los países que acogieron a los exiliados.
Ya desde casi principios del siglo XX en América Latina se reprimió a grupos populares a gran escala y un caso contundente fue la masacre obrera en Guayaquil el 15 de noviembre de 1922, donde la tiranía del gobierno civil cobró la vida de cientos de trabajadores que protestaban por el incremento del costo de vida y de la llamada “canasta popular”.
Esa sanguinaria represión provocó el surgimiento del llamado Grupo de Guayaquil, conformado por cinco literatos reconocidos en el panorama cultural internacional. Pero no solo la literatura con sus diferentes expresiones en poesía, novela, teatro, florecieron para elevar la voz de los no privilegiados de la época, también las artes visuales y la música, particularmente ésta, se convirtió en poderoso instrumento de promoción de los ideales de justicia social que acompañaron al poder a Salvador Allende y que fueron aniquilados con su proyecto de gobierno.
Durante la negra etapa de las dictaduras militares en América Latina, de las cuales la chilena es una de las más tardías, ejércitos de estudiantes, obreros e intelectuales coreaban la llamada “música protesta” que también fue un medio de unificación latinoamericana. Estudiantes universitarios de la mayoría de países, compartían esas letras y canciones, que se convirtieron en himnos y estandartes de lucha contra las dictaduras que infectaban diecisiete países del continente.
LEYENDA MUSICAL
Este 16 de septiembre también se conmemora el quincuagésimo aniversario del asesinato de quien es la figura y simbolo más representativo de los Derechos Humanos de Chile, el maestro, poeta, cantautor, director de teatro y activista Víctor Jara, cuyo estilo, similar al de John Lennon en el contenido de sus temas promoviendo el amor, la paz y la equidad Sigue vigente.
Víctor Jara Martínez fue culturalmente multifacético, además de poeta y compositor, dirigió una amplia gama de obras y con ello desarrolló también el teatro chileno. Fue figura destacada del movimiento musical conocido como la Nueva canción chilena, en el que florecieron autores, compositores, músicos e intérpretes del nuevo folclor que generó la producción de canciones que llegaron a convertirse en himnos de las juventudes latinoamericanas de la época.
Durante la dictadura chilena las manifestaciones culturales florecieron en otros horizontes. No solo famosos grupos de música protesta se volvieron a reunir en Europa y continuaron su labor cultural, también grupos de teatro, poetas, escritores, novelistas, ensayistas, la diáspora chilena ha mantenido viva la presencia del movimiento cultural que promovió cambios sociales revolucionarios en la Chile de los años setenta y que posteriormente ha luchado contra la impunidad.
Artistas cuyo trabajo inspiró a Victor Jara fueron la folclorista Violeta Parra y el Nobel Pablo Neruda. Jaranconsagró su éxito en vida con concierto internacionales y fue embajador cultural del movimiento liderado por Allende y como tal, estaba en la “lista negra” de los militares anticomunistas.
La arbitraria detención de Victor Jara, conjuntamente con cientos de estudiantes, activistas, líderes sindicales, etc., tras el golpe militar de 9/11, su sanguinaria tortura y brutal asesinato el 16 de septimbre, inmortalizaron al cantautor y a su obra.

EL ESTADIO NACIONAL
Después del golpe militar se apresó a Victor Jara, maestro universitarios, entre los perseguidos del nuevo régimen y junto a cientos fue llevado al Estadio Chile y posteriormente al Estadio Nacional, donde aquellas personas que fueron llamadas por sus nombres y respondieron de entre la multitud de apresados, fueron ejecutadas en el mismo lugar. En el caso de Victor Jara, antes de su ejecución se le torturó brutal y cruelmente, para finalmente dispararle en la cabeza y acribillarle con cuarenta balazos, para luego exhibir su cadáver a la entrada del estadio.
El estadio es muy significativo, ya que ahí se realizó desde que fue inaugurado en 1969 hasta 1971, el Festival de la Nueva Canción Chilena en el cual Víctor Jara ganó el primer lugar con su canción Plegaria a un labrador. Otros grupos representativos de esa época, como Quilapayún, estrenaron en el Estadio Nacional sus temas. Pero el recinto fue trágicamente utilizado como centro de detención y torturas a partir del 12 de septiembre de 1973. A este recinto fueron trasladados los primeros seiscientos prisioneros políticos, procedentes de la Universidad Técnica del Estado.
La Fundación Víctor Jara, dedicada a promover el legado del artista, estableció un festival anual en su memoria y ha logrado recuperar el teatro para actividades culturales.
En junio de 2016, un jurado de Florida encontró al ex oficial del ejército chileno Pedro Barrientos responsable del asesinato de Victor Jara y en julio de 2018, ocho militares chilenos retirados fueron condenados a quince años y un día de prisión por el cruel asesinato de Víctor Jara.
Precisamente en la recordación de este aniversario del golpe militar chileno, llegó una noticia importante en el proceso de justicia para este prominente líder musical. En agosto de 2023, un tribunal chileno confirmó la sentencia condenatoria contra siete ex militares de entre setenta y tres y ochenta y cinco años de edad, a penas de prisión de entre ocho y veinticinco años, por haber participado en la detención, tortura y asesianto de Victor Jara.
Victor Jara dejó un importante legado cultural que incluye poemas, canciones, conciertos, discos. Su vida y obra han sido y continúan siendo objeto de estudio, documentales, reportajes, conciertos y homenajes alrededor del mundo, incluyendo el nombramiento de un asteroide en su honor.



























