Bruce Lee, en el recuerdo: 40 aniversario de su muerte

Un trabajador de la casa de subastas Sotheby's pasa junto al cuadro de Yan Pei-Ming titulado "Silver Bruce Lee" (Bruce Lee Plateado), en las instalaciones de Sotheby's en Londres. Con tres metros de altura, esta obra es la primera del genio de las artes marciales que sale a la venta en subasta.
Un trabajador de la casa de subastas Sotheby's pasa junto al cuadro de Yan Pei-Ming titulado "Silver Bruce Lee" (Bruce Lee Plateado), en las instalaciones de Sotheby's en Londres. Con tres metros de altura, esta obra es la primera del genio de las artes marciales que sale a la venta en subasta.

Era bajito, apenas llegaba a los 1,70 metros de estatura, pero atesoraba una prodigiosa elasticidad y sus músculos estaban perfilados en pura fibra. Bruce Lee fue el único capaz de derrotar a Chuck Norris y de paso insuflar a los occidentales algo de la esencia de las artes marciales y de la magia asiática. Murió hace 40 años en un episodio un tanto confuso, con tan solo 33 años. Atrás dejó una legión de seguidores en el mundo. Nació en San Francisco (EE.UU.) de casualidad, mientras su padre, el actor chino Lee Hoy Chuen, se encontraba de gira teatral, y con el paso de los años se convirtió en el mejor luchador de artes marciales.

Si la mayoría de películas de karatecas se aceleran para hacer parecer que las secuencias de lucha son más rápidas –véase cualquier trabajo de Jackie Chan-, en los filmes de Lee se hacía al revés. Sus golpes eran tan rápidos que sus secuencias debían ser rodadas a 32 imágenes por segundo, lejos de las 24 habituales. Si no, no se podrían apreciar sus movimientos.

Debutó en televisión en 1966 con la serie “The Green Hornet”, pero para entonces ya era alguien popular, al igual que su “jkd” (camino del puño interceptor), famoso entre niños y adultos de todo Occidente. En aquella serie daba vida a Kato, el chófer del Avispón Verde, un superhéroe enmascarado.

Desde aquella primera cita con las cámaras, su fama no hizo más que aumentar hasta convertirse en una leyenda, además de ser el protagonista de toda una colección de taquillazos cinematográficos.

En tan solo siete años, protagonizó seis películas y apareció en un sinfín de series televisivas. ¿Cuál era su habilidad principal? Lee reducía a sus enemigos con golpes certeros y rápidos, a veces acompañados de acrobáticos saltos, a veces de gritos atemorizadores.

Escultura de la estrella del cine de acciÛn Bruce Lee, de Hong Kong, en la Avenida de las Estrellas de Hong Kong (China).
Escultura de la estrella del cine de acción Bruce Lee, de Hong Kong, en la Avenida de las Estrellas de Hong Kong (China).

Sabía de “tai chi” y de filosofía, y su variedad de “kung fu” se denomina “wing chung gung fu”. En el filme “Meng long guojiang” (El furor del dragón, 1972), acabó con Chuck Norris en nueve minutos y así impuso la supremacía asiática frente a la Occidental, en las ruinas del mismísimo Coliseo romano.

Sus movimientos de cobra hacían estragos. Su traje amarillo inspiró, además, al mismísimo Quentin Tarantino en “Kill Bill 1”.

Su hija Shannon, no obstante, relató la parte sombría de aquel mito, en el acto de presentación de la estatua de cera de su padre en el Museo de Madame Tussaud: “Mi padre representa a alguien que llevó adelante una lucha étnica en su vida y la superó”, en referencia a la discriminación con la que Lee tuvo que enfrentarse en Hollywood a causa de su origen. En esta enorme batalla también venció.

UN ADOLESCENTE PENDENCIERO.

Una periodista pasa delante de la figura de cera del actor hongkonÈs Bruce Lee durante la presentaciÛn a la prensa del nuevo museo Madame Tussauds de Bangkok (Tailandia).
Una periodista pasa delante de la figura de cera del actor hongkonés Bruce Lee durante la presentación a la prensa del nuevo museo Madame Tussauds de Bangkok (Tailandia).

Se crió en Hong Kong, fue mal estudiante y un adolescente pendenciero. Sin embargo, era un excelente bailarín y a los 18 años ganó el premio Hong Kong Cha Cha Cha Championshi. También destacó en el boxeo.

En Estados Unidos, en Washington, se pagó sus estudios universitarios –quiso saber sobre los principios filosóficos de las artes marciales- dando clases de artes marciales: hasta abrió su propia escuela.

Entrenaba a diario ocho horas, lo que le facilitaba sus proezas físicas en la gran pantalla. No hay trucos en sus secuencias de acción. Tumbaba a sus adversarios con patadas laterales y voladoras, con golpes a distancia corta, con armas que utilizaba con destreza, tales como la técnica filipina de los dos palos, el “bo” o palo largo, o el “nunchaku”.

Su muerte, hace ahora 40 años, sigue rodeada de un confuso halo. En Hong Kong, en el apartamento de una amiga, la actriz china Betty Ting Pei, a mediodía, sintió un dolor de cabeza y se tumbó en la cama. Betty le dio un analgésico, y al poco Lee entró en coma. Llevado al hospital, ingresó sin vida.

 Mono de salto que vistiÛ el doble del actor Bruce Lee en la pelÌcula "Game of Death" (1978).
Mono de salto que vistió el doble del actor Bruce Lee en la película "Game of Death" (1978).

Tal vez sufrió un  ataque de epilepsia, tal vez padeció un síndrome de muerte súbita derivado de la epilepsia. Quizá murió de un aneurisma: la autopsia demostró que su cerebro se había inflamado comprimiéndole la caja craneal.

Con su esposa, Linda Lee Cadwell, tuvo dos hijos: Shannon y Brandon Lee. Éste falleció al comienzo de su carrera artística durante un accidente en el rodaje de la película “The Crow” (1994).

Aunque Bruce Lee iba a protagonizar la serie “Kung Fu”, que pondría de moda la filosofía oriental, finalmente le dieron el papel a John Carradine, un actor occidental. Pero sus seguidores le recordarán siempre por “Tang shan da xiong” (Kárate a muerte en Bangkok, 1971),  “Jing wu men” (Furia oriental, 1972), “ Meng long guojiang” (El furor del dragón, 1972) o “Enter the Dragon” (Operación Dragón, 1973), que se estrenó después de su fallecimiento, el 20 de julio de 1973.

Tras su muerte, la industria chica sobreexplotó la figura del artista marcial en las películas de este genero, destinadas a un público ávido de acrobacias y golpes de kárate. Sin embargo, la figura de Bruce Lee ha quedado encumbrada como ninguna otra al altar de los iconos cinematográficos.

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