
Un diminuto escarabajo de color negro da nombre a la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran desierto de Altar, un lugar remoto de México junto a la frontera con Estados Unidos, cuyo paisaje ha fascinado tanto a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que lo ha declarado Patrimonio Mundial.
Adentrarse en El Pinacate y Gran desierto de Altar es vivir los contrastes propios del desierto -con sus días calurosos y sus noches frescas- y comprobar que México es mucho más que ruinas mayas, playas de arena fina y cenotes.
No en vano, los astronautas de la NASA eligieron el área, por las similitudes con los paisajes lunares que encontraron en los cráteres volcánicos y los restos oscuros de lava, para que se convirtiera en una especie de refugio en la Tierra para llevar a cabo sus entrenamientos.
A finales de la década de los sesenta, astronautas estadounidenses realizaron pruebas en la zona, entre ellos Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna.
El reconocimiento de la Unesco de El Pinacate y Gran Desierto de Altar como Patrimonio Mundial dota a México con cinco sitios naturales: la Reserva de la Biosfera Sian Ka'an, el Santuario de Ballenas El Vizcaíno, las Islas y Áreas Protegidas del Golfo de California y la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca.
RETOS Y RESPONSABILIDADES.

"Que un sitio ingrese en la lista de Patrimonio Mundial conlleva la responsabilidad de asegurarnos que estas áreas van a mantenerse así a lo largo del tiempo", explicó la directora General de Desarrollo Institucional y Promoción de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Mariana Bellot.
El reto comienza ahora, agregó, porque hay que aumentar las responsabilidades para cuidar el área e implicar tanto a las instancias locales, estatales y federales en su conservación.
¿Qué vio la Unesco en El Pinacate? En opinión de Bellot, el organismo evidenció "el buen manejo" de México de un área remota y el reconocimiento a la gran biodiversidad biológica del país y a sus desiertos "llenos de vida".
EL DESIERTO MÁS BIODIVERSO DEL MUNDO.
Hablar de El Pinacate y del Gran Desierto de Altar es hablar de un manto cubierto por ríos de lava negra y roja, de un paisaje formado por volcanes dormidos y dunas móviles y de más de mil especies de flora y fauna, razones por las que es considerado el desierto más biodiverso del mundo.
Se trata del campo activo de dunas más grande de Norteamérica, compartido con Arizona, California y las islas del Mar de Cortés, y como curiosidad presenta estos montículos de arena en forma de estrella.
El visitante que se acerque hasta esta reserva, ubicada en el estado de Sonora, tendr· la oportunidad de ver con un poco de suerte a los berrendos, una de las especies más rápidas del planeta.
Estos mamíferos pueden llegar a alcanzar los 85 km/h, una velocidad que pondrá a prueba las destrezas fotográficas de los turistas para captar una escena que solo podrán inmortalizar quienes no despeguen el dedo del disparador.
Con el reconocimiento de la Unesco, Bellot cree el turismo aumentar· en la zona, un área a la que consideró "desconocida" a pesar de su diversidad biológica.
Un deseo que podrá ver materializado a lo largo de los años. Un ejemplo de ello es el aumento que experimentó el turismo en el Paisaje Agavero y las Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila en el estado occidental de Jalisco a raíz de su declaración de Paisaje Cultural en 2006.
Desde ese año, y con la única excepción de 2010, la cifra de turistas que visitan las vastas extensiones de sembradíos de agaves azules no ha dejado de crecer, tal y como reflejan las cifras aportadas por la Secretaría de Turismo del Estado de Jalisco.
EL PAPEL FUNDAMENTAL DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS.
Una parte importante en el proceso de creación y manejo de El Pinacate fue la participación de los o'odham, también conocidos como areneños, un grupo étnico originalmente agricultor y ganadero que comenzó en la década de los noventa a explotar el ecoturismo de la región.
Para los o'odham, El Pinacate llama a la salud espiritual y física tanto de su comunidad como de toda la creación de Dios.
Por ello, creen que preservar este lugar sagrado es una tarea encomendada por Dios y, por tanto, conservarla es protegerse a sí mismos.
La declaración de la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar supone un impulso para México, que ahora busca, añadió la CONANP, conseguir el reconocimiento de sitio natural protegido para las ruinas mayas de Calakmul, en el estado de Campeche.
El conjunto, integrado en la Reserva de la Biosfera Calakmul, ya ostenta el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad a falta de la nominación de área natural protegida.
La futura candidatura de México para 2014 busca elevar la categoría de estas ruinas, unas desconocid



























