Desde marzo de 2020 hemos sido conscientes que la pandemia del COVID-19 provocó una serie de cambios rotundos en Nueva York. La crisis sanitaria desencadenó en crisis económicas, sociales y políticas, dejando a miles de personas en el desempleo y que hasta la fecha se mantienen con consecuencias graves.
Si bien a nivel local, estatal y federal se han trazado caminos hacia una recuperación post pandemia, el estancamiento del desempleo ilustra las señales de que, en el estado y la ciudad de Nueva York, no está nada claro con respecto a los patrones cambiantes en el dinamismo económico que la caracterizan.
Aunque antes de diciembre de 2021 se estaban experimentando pinceladas de una recuperación, la llegada de la nueva variante Ómicron acrecentó los temores.
Miles de personas se ausentaron de sus trabajos, los regresos a las oficinas se interrumpieron y las contrataciones y búsquedas de empleos disminuyeron, estas acciones se atribuyen a los temores de no contagiarse.
El panorama económico en Nueva York depende de varios factores, entre los que se incluyen, el COVID-19 y sus repercusiones, la creación de un impulso financiero para recuperar empleos, establecer un mercado laboral más inclusivo dentro del presupuesto, generar incentivos en las pequeñas empresas, etc.
Reponer la fuerza laboral de más de 900 mil personas que perdieron sus empleos en los primeros meses de la pandemia no ha sido tarea fácil. Y los miles de negocios que cerraron sus puertas, hasta la fecha tampoco las han podido reabrir.
Fernando Contreras, originario de Puebla, México quien trabajaba como cocinero en un restaurante de ensaladas en Manhattan, dijo que cada mes recibe una “llamada de su jefe” diciéndole que “todavía no han tomado una decisión”, sobre la fecha de la reapertura del local.
“Las llamadas de mi jefe son porque él conoce mi trabajo y no me quiere dejar ir. Yo estoy consciente de la situación y por eso no he podido regresar a trabajar en Manhattan”, dijo Contreras quien también aseguró que su “jefe” está esperando que las personas regresen completamente a las oficinas para reabrir su negocio.
Mientras tanto el mexicano expresó que se las “tiene que rebuscar” como trabajador de entrega de alimentos. Sin embargo, aseguró que cuando abran el restaurante “yo regreso porque a mí me iba bien con las propinas que son bastante buenas”.
La ocupación de los edificios ha sido un problema que ha provocado una leve crisis en la empleabilidad de las personas, especialmente en quienes trabajan en el área de limpieza.
Datos revelados por la empresa Kastle System indicaron que apenas el 28% de los edificios se han ocupado. Y con la disminución de casos de COVID-19, es posible que las personas regresen a las oficinas y esas cifras aumenten.

LA FUERZA LABORAL AFECTA A LOS MÁS VULNERABLES
Cuando Nueva York se convirtió en el epicentro de la pandemia mundial, el virus se enfrascó en los más vulnerables, siendo la comunidad latina la mayor afectada en comparación a las otras comunidades étnicas que habitan en la ciudad, según los mismos datos ofrecidos por el
Departamento de Salud. Este impacto se vio marcado en personas que tenían trabajos en la industria de restaurantes, limpiadoras de casas, asistente de hogar, tiendas minoristas, hoteles, sector turístico, entre otros trabajos esporádicos.
A pesar de que los casos están disminuyendo en Nueva York, la recuperación de empleos se ha visto extenuada.
Hasta diciembre de 2021 un informe de rastreador de empleos del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, indicó que en la ciudad se mantienen unos 350.000 puestos de trabajo por debajo del pico pre pandémico.
Estas cifras representan una pérdida del 9,6% de todos los puestos de trabajo, mientras que la nación está solo un 2,6% por debajo de ese récord, esto se debió en gran parte a que las personas en la ciudad de Nueva York abandonaron la fuerza laboral.
La recuperación de empleos se ha visto retrasada en la ciudad de Nueva York, y después de la tradicional temporada navideña donde hubo un leve aumento en las ganancias por las visitas de las personas. Los meses posteriores son débiles ya que el comercio minorista y otras industrias experimentan bajos niveles de comercialización.
Un informe del contralor estatal de Nueva York Thomas DiNapoli, indicó que la falta de turistas y el regreso de trabajadores a las oficinas ha devastado la industria de restaurantes, tiendas minoristas y la recreación.
Estos sectores que en su mayoría los empleos son ocupados por personas de origen latino, se mantiene un 30% por debajo de su pico, la recreación ha bajado un 24% y el comercio minorista un 14%.
La ausencia de personas en la ciudad de Nueva York ha contribuido a la pérdida de más de 100.000 empleos en los restaurantes, bares y hoteles de la ciudad, además de casi 60.000 empleos adicionales en comercio minorista, artes escénicas, entretenimiento y recreación.
José Luis Mena Delgado, originario de Nicaragua en una entrevista con Impacto Latino dijo que después de ser despedido como oficial de seguridad en un restaurante en Astoria, Queens “por recorte de personal”, ha “sido difícil encontrar empleo” y que hasta ahora lleva más de dos meses buscando.
Calificó su búsqueda como “algo desesperante” porque solo su esposa es la única que cuenta con un empleo formal y deben mantener a sus “dos hijos” que están en edad escolar.
“Por ahora yo me estoy encargando del cuidado de las niñas en el día y eso nos ayuda en los gastos, pero realmente me siento atado de pies y manos porque uno no tiene ingresos en esta ciudad donde todos los productos están carísimos”, agregó el Sr. Mena de 42 años.
Un reciente informe realizado por la Iniciativa de Investigaciones para Inmigrantes reveló lo que para muchos era una afirmación. La pandemia del COVID-19 afectó en gran medida a los inmigrantes. La tasa de desempleo aumentó mucho más que para los trabajadores nacidos en los Estados Unidos.
En Nueva York, el desempleo de los inmigrantes alcanzó el 14,5 por ciento en su punto máximo en marzo de 2021, casi la mitad de la tasa del 10,2 por ciento de los neoyorquinos nacidos en Estados Unidos.
El informe agrega que el desempleo ha caído desde ese máximo histórico, y a pesar de que la economía aún es inestable y el dolor del desempleo en Nueva York está lejos de terminar. Sus investigadores expresan que la tasa general de desempleo en el estado de Nueva York continúa muy por debajo a nivel nacional.
Los datos del informe indican que la tasa de desempleo actual muestra a la comunidad negra como la más afectada con un 10.2% seguido de los latinos. En los latinos es de un 9,6 %, mientras que los asiáticos en un 7,4 % y los blancos en un 5,2 %.

LA RECUPERACIÓN DEL FUTURO
Varios economistas afirman que la pandemia del COVID-19 ha provocado que muchas personas hayan considerado no regresar a sus puestos de trabajo por establecer prioridades en su vida personal.
Miles de ellos han optado por jubilarse para pasar más tiempo con sus familiares, algunos prefieren irse de la ciudad y no han encontrado un impulso por regresar, mientras que otros, se han están reacios en regresar a la fuerza laboral de la ciudad para no enfrentar una interacción cara a cara por temor a contagiarse del virus.
Una publicación de la Oficina de Presupuesto Independiente (IBO) de la ciudad revisó drásticamente sus proyecciones económicas a la baja. El IBO ahora estima que la ciudad agregará solo 175,000 empleos este año y 100,000 en 2023, lo que significa que no recuperará todos los empleos perdidos en la pandemia hasta finales de 2025.
Por su parte la División de Presupuesto (DOB) del estado de Nueva York prevé que la economía en 2022 crezca a un ritmo sólido del 4.3% antes de volver a la tendencia de crecimiento durante los próximos tres años.
A pesar de que la recuperación del empleo en Nueva York fue más lenta en 2021. Para fines de año, se recuperaron menos de dos tercios de los empleos perdidos. Si bien el DOB proyecta que el empleo crecerá un 5,6 por ciento en 2022, no espera una recuperación total del empleo en el estado hasta 2024.
El proyecto de ley de infraestructura de 1,9 billones de dólares del presidente Joe Biden proporcionará un impulso en la recuperación de empleos para reiniciar los proyectos pendientes en la nueva terminal en el aeropuerto John F. Kennedy, reconstruir Penn Station, la construcción de cuatro nuevas paradas de trenes Metro-North en el Bronx.
Dentro del presupuesto estatal, está incluido también la reconstrucción de nueva línea de transporte Interborough Express que se extenderá a lo largo de un corredor de 14 millas desde Bay Ridge en Brooklyn hasta Jackson Heights en Queens.
Mientras que las pequeñas empresas en su mayoría dirigidas por latinos e inmigrantes mayoritariamente dirigidas por latinos e inmigrantes a pesar de representar un importante sector económico y después de ser uno de los más afectados con altos índices de desempleo, no se sienten respaldados por las autoridades estatales y locales.
Restaurar la salud económica y los empleos será un desafío imponente para el alcalde en un momento que la ciudad atraviesa diferentes crisis que afectan principalmente a los pequeños negocios de los 5 condados.
Un informe publicado por el Centro para un Futuro Urbano de la ciudad de Nueva York recomienda a la administración de Eric Adams revisar la operación de asistencia a las pequeñas empresas de la ciudad y expandir la ayuda directa para ayudar a las empresas a sobrevivir este 2022, especialmente en las comunidades más afectadas incluyendo el sureste de Queens, el centro de Brooklyn, el sur y el oeste de El Bronx.
Las cifras de desempleo pintan un panorama desalentador para el estado. Y en la ciudad de Nueva York existen varios riesgos que podrían empeorar la economía, entre los más predominantes, una mala dirección de la crisis sanitaria, el ritmo de la inflación y los problemas en la cadena de suministro.
Si bien ya están levantando algunas restricciones pandémicas, el aumento potencial de cualquier nueva variante podría prolongar las restricciones y las cuarentenas, lo que representaría un crecimiento limitado del empleo y la productividad.
Además de los riesgos anteriores, los cambios en el mercado laboral son un riesgo para la economía de Nueva York y, a su vez, para sus ingresos. La recuperación laboral de Nueva York de la pandemia ha sido lenta y hay menos trabajadores en la fuerza laboral.
A nivel estatal las autoridades pronostican un regreso a los niveles de empleo previos a la pandemia en 2024, el pronóstico de IHS Markit es más pesimista y pronostica que una recuperación total no ocurrirá hasta 2027.
Después de dos años de turbulencia económica y entrando en un tercer año pandémico, la ciudad de Nueva York, la ciudad de Nueva York todavía cuenta con unos 400.000 puestos de trabajo más que hace una década, según datos del Departamento de Trabajo del Estado.
Pero con la población creciendo en más de 600,000 durante este tiempo, la ciudad necesita generar muchos más empleos.
Expertos recomiendan a las autoridades: “Fortalecer los cimientos para el crecimiento futuro, realizar un esfuerzo por capacitar a los trabajadores, apoyar a los nuevos empresarios, ayudar a Nueva York a mantenerse competitivo en una era de trabajo remoto e híbrido, acelerar un repunte del turismo, etc.”.
El alcalde y la gobernadora deben reformar el sistema de desarrollo de la fuerza laboral al ayudar a miles de neoyorquinos a impulsar una recuperación económica equitativa y construir una economía más inclusiva.
Será necesario dentro del nuevo presupuesto estatal realizar las inversiones y los cambios de política necesarios para ayudar a los neoyorquinos a reincorporarse a la fuerza laboral mientras se encarrila a Nueva York hacia la movilidad económica.
Además de las importantes inversiones sobre las iniciativas de desarrollo económico del Estado, la legislatura también debe considerar los costos que hacen que el desarrollo comercial en Nueva York sea costoso y difícil.
También expertos recomiendan revisar los impuestos comerciales e impuestos sobre la renta personal más altos de la nación, además de leyes y reglamentos que aumentan el costo de construir y operar un negocio en el estado que disminuyen la competitividad económica y su capacidad para retener, expandir y atraer negocios y empleos.
La recuperación económica y de empleos debe ser una prioridad para las autoridades




























