El 26 de septiembre del 2016 Colombia puso fin a 50 años de violencia. Colombianas y colombianos celebraron la firma de la paz entre la guerrilla y el Gobierno.
La paz, ese bien tan preciado e ignorado, el derecho de vivir en paz, un verso, una canción en labios de los pueblos, un grito en los labios de las mujeres violadas en nuestro continente, en las mujeres violadas hoy en Colombia, violadas durante las manifestaciones antigubernamentales, violadas por los policías del Escuadrón Móvil Antidisturbios, el Esmad.
Si ya las calles de Colombia no son seguras para las mujeres, hoy la noche de los violadores extiende sus garras sobre ellas a través de la policía, aquellos que supuestamente deben protegerlas, hoy sus peores enemigos.
“Somos gente de bien” dice el presidente Duque. Cierto, los colombianos son gente de bien, los que protestan son gente de bien, quienes no son gente de bien son sus gobernantes, es usted presidente Duque, las protestas son contra su gobierno y es su responsabilidad el responder a las protestas, no con la represión, con cambios en su política.
Quienes tienen la responsabilidad de garantizar la paz son los gobiernos, en Colombia, en Chile, en El Salvador, en Nicaragua, en Venezuela, quienes tienen la responsabilidad de responder a las demandas de sus pueblos son los gobiernos, quienes tienen el derecho a reclamar son sus pueblos, quienes tienen derecho a salir a las calles sin temor a ser violadas son las mujeres.
Las balas recorren las calles en las noches de Colombia, en Cali, en Bogotá, en cada ciudad en que se sale a manifestar.
Manifestar, un derecho tan duramente ganado, tan difícil de ejercer en Latinoamérica hoy en día, un derecho que exige tanta valentía puesto que se sabe que uno sale a ejercer su derecho, pero no se sabe si se regresará vivo.
Una lágrima por Colombia no basta. Desde nuestra incómoda seguridad es nuestro deber elevar nuestras voces exigiendo que se detenga la represión, exigiendo que se realicen los cambios que el pueblo reclama, exigiendo que se ponga fin a la injusticia.
Que lo sepan los gobernantes, ustedes son los responsables de encender un nuevo ciclo de violencia, y esa violencia se manifestará durante un día, un año, cincuenta años, cien años. Durará lo que dure la violación o la muerte de otra u otro manifestante en las calles de Colombia, de nuestra América Latina.
Colombia rechaza violencia y pide diálogo en vísperas de otro paro nacional


























