Los vendedores ambulantes exigen permisos para vender legalmente en la calle

protesta en Nueva York
los vendedores ambulantes compartieron sus historias y experiencias, bajo el sistema que actualmente está operando en la ciudad de Nueva York, con el objetivo de que sus demandas y exigencias sean escuchadas.

La pandemia global del COVID-19 en Nueva York generó una crisis sanitaria, lo que conllevó a una crisis económica, afectando principalmente a pequeñas y medianas empresas en toda la ciudad.

Estas pequeñas empresas, en su mayoría de propietarios inmigrantes, desde siempre se han enfrentado a una aplicación discriminatoria de larga data.

Por ello, junto a funcionarios electos, los vendedores ambulantes compartieron sus historias y experiencias, bajo el sistema que actualmente está operando en la ciudad de Nueva York, con el objetivo de que sus demandas y exigencias sean escuchadas.

Ya que, desafortunadamente, los vendedores ambulantes, que son examinados y castigados de forma rutinaria por cada centímetro de espacio que ocupan, están siendo excluidos.

Este plantón realizado en Times Square tiene como principal exigencia que se apruebe la ley 1116 que demanda ampliar la disponibilidad de permisos para vendedores ambulantes, crear una oficina de cumplimiento de los vendedores ambulantes y establecer una junta asesora de vendedores ambulantes.

Este proyecto de ley ampliaría gradualmente la cantidad de permisos para vender alimentos en las calles y aceras de la ciudad de Nueva York. El proyecto de ley también aumentará las tarifas de todos los permisos y licencias de supervisión.

Es importante destacar que el proyecto de ley crea una nueva unidad de aplicación de la ley dedicada a la venta, que haría cumplir exclusivamente las leyes de venta. Se centraría primero en aquellas áreas de la ciudad con desafíos conocidos de cumplimiento de las ventas y se movería a todas las áreas a medida que mejore el cumplimiento.

También crearía una junta asesora de vendedores ambulantes, que incluirá a los vendedores.

"La ciudad debe apoyar a los vendedores ambulantes para que todos podamos acceder a un permiso sin problemas con la ley", dice Juan Salas, quien vende en el sector de Chelsea y está aquí para exigir al vocero del concejo municipal, Corey Johnson, le respete su trabajo.

¿Tiene churros?, ¿tiene mangos?, ¿tiene tamales?, ¿Habrá justicia? Bajo esas consignas las organizaciones proinmigrantes de Nueva York, Proyecto del Vendedor Ambulante, Urban Justice y Make the Road NY, se unieron exigiendo justicia económica para los vendedores ambulantes.

El Proyecto de Vendedores Ambulantes es parte del Urban Justice Center, una organización sin fines de lucro que brinda representación legal y defensa a varios grupos marginados de neoyorquinos.

Hay más de 10,000 vendedores ambulantes en la ciudad de Nueva York: vendedores de perros calientes, vendedores de flores, vendedores de libros, artistas callejeros y muchos otros. Son pequeños empresarios que luchan por ganarse la vida.

La mayoría son inmigrantes, latinos y personas de color. Trabajan largas horas en duras condiciones, sin pedir nada más que la oportunidad de vender sus productos en la acera pública.

Sin embargo, en los últimos años, los proveedores han sido víctimas de la agresiva represión de "calidad de vida" de Nueva York.

Se les ha negado el acceso a permisos de venta. Se les han cerrado muchas calles a instancias de poderosos grupos empresariales.

Reciben multas de $ 1,000 por infracciones menores, como vender demasiado cerca de un paso de peatones, más de lo que cualquier gran empresa debe pagar por infracciones similares.

María Castillo Luna, es miembro del proyecto de vendedores ambulantes, ella vende frutas picadas en la calle 23 de Manhattan y lleva alrededor de 4 años vendiendo en la calle y desde su primer día de venta ha tratado de conseguir legalmente un permiso, pero no lo ha logrado, “ soy una madre de familia y solo quiero trabajar para levarle comida a mis hijos, pero, con este sistema no puedo tener permiso, tengo que trabajar con miedo y multas muy caras de la policía, con quien he tenido muchas malas experiencias, me han puesto multas de hasta mil dólares, los vendedores como yo somos importantes porque aportamos para esta ciudad con nuestros Taxes, si nos dan los permisos, podemos seguir las reglas y también darle trabajo a otras personas”, resaltó Castillo Luna.

El miembro del concejo por el Distrito 34 de Nueva York, Antonio Reynoso, destacó la importancia de los vendedores ambulantes en la ciudad de Nueva York, “ahora más que nunca necesitan del apoyo de la ciudad.

Lo que estamos pidiendo es muy simple: la aprobación de la ley 1116, que ofrecerá a los proveedores la oportunidad de tener éxito y recuperarse de los estragos del COVID-19”, subrayó el miembro del concejo.

Por su parte Carlina Rivera, destacó el trabajo que han realizado los vendedores ambulantes proporcionando alimentos frescos y asequibles durante esta pandemia, “Pero se han quedado sin ningún tipo de alivio, en esta ciudad y en este país, tenemos una historia y una cultura que apoya a los emprendedores.

No podemos abandonarlos sobre todo ahora, cuando hay una retórica antiinmigrante.

El día de hoy, los defensores de los derechos de los inmigrantes, las pequeñas empresas y la justicia laboral se unen junto con los vendedores ambulantes y los funcionarios electos para exigir #JusticeforVendors.

Por eso, debemos luchar cada día en cada esquina. Esta ciudad debe trabajar unida, porque no solo los pequeños negocios están amenazados, sino que las familias también están amenazadas de pasar hambre. Estoy aquí para luchar por los vendedores y para pasar la legislación 1116”, dijo Rivera en su intervención.

María Marín, quien es miembro del proyecto de Vendedores Ambulantes le exigió al vocero del Concejo Corey Johnson y al alcalde Bill de Blasio que los escuche porque no son competencia, “somos vendedores en la lucha debemos pasar la ley 1116, queremos legalización para seguir adelante, estamos aquí porque lo necesitamos.

Somos unas personas que necesitamos trabajo y nuestro permiso para seguir trabajando, somos gentes honradas, danos esa oportunidad de legalizarnos para poder trabajar legalmente”, finalizó Marín en su mensaje.

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