Editorial
Los hispanos en la ciudad de Nueva York han transformado y continúan transformando sus barrios y comunidades, a los cuales les dan un sentido de diversidad en la unidad, ya que siendo una comunidad unificada por el idioma castellano, poseen una increíble variedad cultural dentro de cada grupo nacional, con raíces e historia comunes, pero con identidad propia.
La influencia y el impacto de los hispanos a nivel económico, con negocios florecientes de hispanos en los cinco condados, así como la poderosa presencia cultural en sus más variadas manifestaciones, son la base sobre la cual y, - gracias a la actual realidad nacional-, los hispanos confrontan una encrucijada para comprender la importancia de su participación política y fundamentalmente el desarrollo de un fuerte y unificado liderazgo, con capacidad de negociación y enfocado en el bienestar de la mayoría.
La realidad numérica de los hispanos en la ciudad y a nivel nacional, durante la última década ha cambiado no solo numéricamente, sobretodo cualitativamente y esta realidad se verificará en el próximo censo, que en sí constituye un reto en diferentes dimensiones, no solo en las limitaciones e intimidaciones por parte de la administración federal, también en la forma como se clasifica a los hispanos, que no constituyen un grupo racial, no existe raza hispana, la hispanidad es una condición cultural determinada por el uso mayoritario de un lenguaje de origen hispánico, pero la realidad cultural de los grupos hispano-parlantes se extiende a comunidades que hablan varios lenguajes, como el caso más visible de los mexicanos.
El tema es complejo y es necesario crear más espacios de diálogo, con especialistas que fundamentan su trabajo en la investigación formal, así como una valoración de elementos que unifican a la comunidad hispano-parlante, incluyendo nuevos retos políticos, ambientales, legales, etc., etc.
En todos los condados de la ciudad hay presencia hispano-americana, no solo en la actualidad, de hace mucho tiempo atrás, pero actualmente existen barrios con concentraciones más notables, en los cuales es posible disfrutar toda la diversidad de las culturas hispano-parlantes, a través de una infinidad de negocios de todo tipo, tiendas de productos deportivos, productos comestibles, zapaterías, objetos religiosos, servicios de envíos, agencias de viajes, lugares de culto, servicios legales, agencias de empleo, etc., etc., etc., así como de actividades que van desde desfiles culturales, festivales, actividades humanitarias, cívicas, deportivas, musicales, etc., etc. y activismo político local, que en eso es un gran reto poner los pies sobre esta tierra en lugar de inmiscuirse en la política extranjera, que para eso tienen el derecho y poder quienes viven en los países que los latinos dejaron para emigrar a Estados Unidos.
La cultura es un comportamiento aprendido en el seno de la familia, en los hogares y proviene de los antepasados, por ello, la ascendencia y el origen étnico son parte fundamental de la identidad y es importantes entender que los llamados hispanos, tienen una identidad multi-étnica y pluricultural, la cual es posible apreciar y valorar en los barrios de toda la ciudad, para celebrar esa diversidad que es la mayor riqueza que posee Nueva York, no como un mosaico, si no como una estructura viva, que crece y cambia permanentemente.


























