Tratados de Libre Comercio

Álvaro A. Cuéllar

Después de una larga espera, Estados Unidos ratificó los Tratados de Libre Comercio (TLC) con Colombia y Panamá. Las voces a favor y en contra en ambos países latinoamericanos se hacen escuchar. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden?

“Es el más importante tratado firmado en nuestra historia y no vamos a ser inferiores porque hay bastantes desafíos”, declaró emocionado el presidente de Colombia Juan Manuel Santos, al celebrar la ratificación del Congreso de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio (TLC) con el país andino, que se venía cocinando desde hace ya casi cinco años.

Su opuesto estadounidense, Barack Obama, también expresó su satisfacción, después de conocer la votación en el Congreso de su país: el acuerdo comercial fue aprobado en el Senado con 262 votos a favor y 167 en contra, y en la Cámara de Representantes el resultado fue de 66 votos por el sí y 33 por el no.

“Esta votación histórica representa una gran victoria para los trabajadores y empresas de Estados Unidos”, expresó el mandatario.

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, no se quedó corto en la celebración y señaló, que considera este avance “como un importante logro de todos los panameños, motivo para celebrarlo, ya que llevaba años firmado y finalmente se logró que fuera ratificado por el Congreso de Estados Unidos”.

 

NO TODO ES COLOR DE ROSA

De acuerdo con los cálculos del presidente Juan Manuel Santos, las exportaciones colombianas a Estados Unidos crecerán al menos un 6 por ciento con el acuerdo comercial bilateral.

El optimismo declarado por los tres gobernantes tras la firma de los acuerdos comerciales no es compartido por todos los actores en el interior de cada país, sobre todo en Colombia y Panamá, países donde las voces críticas sobre el TLC, que entrará en vigencia dentro de unos 10 o 12 meses, aumentan de volumen.

El propio ministro de Agricultura de Colombia, Juan Camilo Restrepo, declaró que, aunque el TLC “va a generar oportunidades buenas para ciertas zonas”, falta preparación en algunos sectores, sobre todo en el campo.

“Hay que hacer un trabajo rápido en donde hay atrasos para ayudarlos a ponerse a tono, para que esa ducha fría que les va a llegar con los TLC no se les vaya a convertir en neumonía”, apuntó sobre el sector lechero en específico.

Para el presidente Juan Manuel Santos, el TLC generará grandes beneficios económicos para el país: “Creceremos más del 1 por ciento, más de lo que veníamos creciendo por el resto de nuestras vidas”, pronosticó el mandatario. Agregó que se generarán “por lo menos 250.000 puestos nuevos de trabajo” y que las exportaciones crecerán un 6 por ciento. En 2010, Colombia vendió 16.900 millones de dólares a Estados Unidos (43 por ciento del total de sus despachos al exterior).

Sin embargo, hay quienes desconfían de las optimistas cifras de Santos. El senador Jorge Enrique Robledo, por ejemplo, cree que a Colombia va a sufrir con el acuerdo comercial como vecino Perú. “En 2007, antes de la vigencia del TLC, Perú exportaba más bienes a Estados Unidos de los que importaba, con una balanza comercial positiva de 1.151 millones de dólares. En 2010, la balanza comercial de Perú con Estados Unidos pasó a ser deficitaria en cerca de 1.700 millones”, declaró a la prensa local.

En Panamá las voces disonantes también se han dejado escuchar. El economista y catedrático Adolfo Quintero señaló que “el principal punto contradictorio radica en los multimillonarios subsidios que el Gobierno de Estados Unidos otorga a su sector agropecuario”, una preocupación que se centra en la capacidad competitiva del agro panameño y que se extiende a Colombia.

En el lustro más reciente, Panamá exportó 1.780 millones de dólares a Estados Unidos, mientras que en el mismo lapso importÛ 10.843 millones, según cifras oficiales del istmo.

 

 

GANAR Y PERDER

De la misma manera que hay voces a favor y en contra del TLC, existen sectores que se verán más o menos beneficiados una vez el acuerdo entre en vigencia. La cara y la cruz  más notables se presenta en los sectores agropecuarios, ya que el TLC no solo significa la entrada al mercado de Estados Unidos sino la competencia contra los productores de ese país.

La entrada de vehículos sin aranaceles a los mercados de Colombia y Panamá harían que los consumidores se encontrarán con menores precios.

En Colombia, por ejemplo, está claro que sectores que ya tienen montado una andamiaje para exportar (floricultores, bananeros y caficultores, por ejemplo) se verán beneficiados, mientras que otros, como arroceros y lecheros, que no tienen un incipiente aparato productivo sufrirán ante los productos subsidiados de Estados Unidos.

Una competencia difícil de ganar que tiene su correlato agrario en Panamá, un sector que necesitará de un impulso en el interior del país. “Los cambios que se tienen que dar en todos los sectores son para bien, no solo en beneficios para nuestras empresas, sino también que nos obligarán a ser más competitivos”, señaló en un comunicado Federico Humbert Arias, presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.

De igual manera que hay consenso en que los beneficios del TLC variarán dependiendo del sector, también hay unanimidad en que los consumidores de cada país ganarán. “La llegada de productos más baratos mejorará la competencia y disminuirá los precios para el consumidor final”, asevera Osvaldo Rosales, Director de la División de Comercio internacional e Integración de la Cepal.

La llegada de productos sin aranceles desde Estados Unidos, como carros, electrodoésticos y tecnología por nombrar algunos ejemplos, significarán un beneficio y una oportunidad para la gente del común y también para aquellos empresarios que se decidan a modernizar sus industrias gracias a la llegada de materias primas y maquinaria más baratas.

En suma, los efectos que generará la entrada en vigor en Colombia y Panamá de los TLC están por verse y dependerán de la dinámica interna de cada país. Sin embargo, y como señala Rosales, “es una oportunidad para que los países mejoren en competitividad y avancen en la consolidación de una infraestructura que les permita mejorar sus condiciones para exportar”.

 

 

 

 

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