Los inmigrantes que llegan a Estados Unidos ganan menos, hacen grandes esfuerzos por adaptarse al país y cuando tienen bebés lo hacen sin la compañía y el apoyo de sus familiares. Todos estos factores contribuyen a la depresión, según un grupo de expertos en el tema.
Y entre los hispanos el sector más vulnerable es el de las mujeres, ya que sobre ellas pesan una serie de prejuicios culturales, desafíos económicos y presiones ambientales.
“Las tasas de depresión entre las hispanas no está subiendo, pero es bastante alta porque las mujeres están sometidas a mucho estrés”, explica Sara Huertas-Goldman de la Escuela de Psiquiatría de la Universidad de Puerto Rico.
Agrega la especialista que entre los latinos “hay más resistencia y temor a los servicios de salud mental, por el estigma. Pero también hay dificultad de la gente en buscar la ayuda”. Huertas-Goldman participó esta semana en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Psiquiatría, que se celebró en la ciudad de Washington.
Al parecer, las adolescentes de origen hispano son el grupo de la población con más probabilidades de considerar seriamente la posibilidad de quitarse la vida.
Un estudio del Centro para el Control de las Enfermedades reveló que cerca del 25% de las adolescentes latinas ha considerado el suicidio en contraste con solo el 17% de las jóvenes en otros grupos.
La anorexia es otro de los problemas que enfrentan las latinas que tratan de adaptarse a la vida en Estados Unidos. El trastorno alimenticio las afecta en la misma proporción que a las estadounidenses. “Una mujer llega a Estados Unidos e inmediatamente se le impone que tiene que pesar cinco kilos menos.
La depresión post-parto también afecta a las hispanas en una proporción mucho más alta que a otras mujeres.
Hasta 53% de las mujeres mexicanas se deprimen después de tener un bebé, en comparación con solo 10% de la población general, según un estudio de la Universidad de Yale.


























