De Wilson a Trump

WOODROW WILSON  (1913-1921) fue el primer presidente furibundo segregacionista racial a nivel federal y anti mexicano consumado. El segundo es Donald Trump.
WOODROW WILSON (1913-1921) fue el primer presidente furibundo segregacionista racial a nivel federal y anti mexicano consumado. El segundo es Donald Trump.

No se ha necesitado de un microscopio para descubrir a la nueva especie de racista blanco que, como fiera bacteria, está atacando los glóbulos rojos del organismo llamado Estados Unidos de América.

Los reflectores y flashes de la TV -que fascinan a esta especie con mechón rubio- lo han puesto al descubierto: Si Woodrow Wilson (1913-1921) fue el primer presidente furibundo segregacionista racial a nivel federal y anti mexicano consumado, demócrata para más señas, el segundo presidente supremacista blanco de la historia de los Estados Unidos de América, republicano para variar, acaba de destaparse después de los sucesos de Charlottesville.

Donald Trump se ha sacado la careta con su apoyo sin reticencias a los supremacistas blancos que ayudaron a elegirlo. Él lo sabe. Él lo siente. Él lo vive. Su dieta de odio anti mexicano es reconocida.

Pero se podría decir que ha echado a Steve Bannon de su lado, sindicado como el representante del odio al interior de la Casa Blanca. Sin embargo, no necesariamente porque usándolo desde fuera sería mejor, ya que nadie le enrostraría por sus comentarios y campañas de odio en su portal ‘ Breitbar’.

La salida de este racista que ayudó a unir fuerzas supremacistas, KKK, anti judíos, etc., no significa que se haya alejado de las ideas que su asesor representaba y representa.

Mas bien, le dan la libertad para usarlo sin ninguna restricción, porque ahora tendrán eco sus medidas arteramente anti inmigrantes.

De allí la planificación ‘prime time’ para anunciar el perdón al sheriff racista Joe Arpagio, el preview informativo entre gallos y medianoche sobre el nuevo reglamento para tramitar ‘green cards’ o tarjetas verdes para residentes legales de algunas categorías.

Y, no dejemos de lado, la campaña ‘psico-social’ desatada en los últimos días para acabar con DACA. Trump y su kamikaze predilecto, Bannon, están dispuestos a ‘volver hacer grande América’.

No nos extrañe si el próximo anuncio suyo sea en horario ‘prime time’ vía Twitter: se anuló DACA, acompañado que la bomba ‘N’ fue disparada.

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