
La embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Jean Manes, y el ministro de Seguridad de El Salvador, Mauricio Ramírez, inauguraron una panadería al interior de una prisión de mujeres para beneficiar a 2.000 presidiarias.
Esta panadería será un recurso muy importante para reinsertar a las presas a la sociedad y prevenir que comentan nuevos delitos porque les permitirá "su integración laboral una vez abandonen la cárcel".
La obra tuvo una inversión de 200.000 dólares del Gobierno estadounidense, canalizados por la Oficina de Antinarcóticos y Aplicación de la Ley de la Embajada de los Estados Unidos en El Salvador.
La DGCP señaló que en la construcción participaron 33 presidiarias en actividades de "albañilería, soldadura eléctrica, fontanería, remodelación de pisos, como una medida para contrarrestar el "ocio carcelario".
La institución utilizará las nuevas instalaciones para potenciar el programa de reinserción "Yo Cambio", en el que participan más de 13.300 privados de libertad de 12 centros penitenciarios y que involucra programas de salud, educación, arte, deporte y religión.
Las cárceles salvadoreñas tienen capacidad para unas 10.000 personas y hasta mediados de enero pasado albergaban a 36.855 reos, es decir que tiene una sobrepoblación superior al 300 %, a lo que se suman más de 5.000 personas en los calabozos de la Policía.
A inicios del 2017, Ramírez señaló que El Salvador es uno de los países con una de las mayores "tasas de prisionalización" del mundo con 550 presidiarios por cada 100.000 habitantes.
El 90,14 % de los reclusos salvadoreños son hombres y el 9,86 % mujeres, de los que el 30,6 % de los reos están por homicidio, el 16,91 % extorsión y el 10 % por robo, y más del 50 % de las condenas oscilan entre los 6 y 10 años. EFE



























