EDITORIAL
Así se conoce a la ciudad de Nueva York, donde actualmente y gracias a los sistemas de seguridad reforzados después del ataque de 9/11, el crimen violento es relativamente raro y la ciudad en general es más segura que otras ciudades grandes a nivel internacional, pero eso no significa que la ciudad no tenga vecindarios peligrosos, delitos menores u otros problemas relacionados con seguridad.
El crimen tampoco duerme y a pesar de que Nueva York es un lugar relativamente seguro, aún hay mucho trabajo por hacer en términos de seguridad, comenzando por los mendigos, las gangas, el funcionamiento de los trenes y los accidentes de tránsito.
El crimen no discrimina y a pesar de que ciertas zonas, calles y barrios llevan el estigma de la violencia, relacionada, como lo demuestran las estadísticas, al desempleo, deserción escolar y bajos ingresos, los criminales armados no solo por la tecnología, el sistema de transporte público y la gran actividad comercial, turística y social de la ciudad, se desplazan hasta los mejores barrios, zonas residenciales y turísticas para cometer sus crímenes.
Gracias a los sofisticados sistemas de seguridad y vigilancia terminan por ser arrestados, pero ahí viene el problema con el sistema legal. Muchos casos, públicamente conocidos, demuestran que los criminales tienen records y que son liberados, debida a la mala planificación en las cárceles, que ya no dan abasto y que incluso dentro de las cárceles los criminales están armados ya que no existe un sistema de seguridad interno en las mismas prisiones.
Ahí la responsabilidad es de los oficiales electos del Concejo de la Ciudad y de los representantes estatales, todos ellos responsables de la legislación, que a pretexto de la discriminación racial, paulatinamente suavizan las leyes para beneficio de los criminales.
El poder del crimen organizado internacional, que es fácil imaginar que todo ese poderío económico está detrás de las colocación y operación de las autoridades electas públicamente, ya que muchas leyes en la ciudad, en lugar de beneficiar a los desprotegidos ciudadanos, son un respaldo para los criminales, que operan libremente sin temor alguno, en infinidad de formas y salen rápidamente de los arrestos para reincorporarse a su vida de crimen y daño a la gente.
El problema de los miles de mendigos de la ciudad, que actualmente ya se instalan con campamentos al aire libre en diferentes zonas, radica en que muchos de ellos sufren de problemas mentales y sicológicos que los convierten en un riesgo potencial. Casos de personas asaltadas, acuchilladas, agredidas y hasta empujadas a las rieles de los trenes, han sido ocasionados por enfermos mentales que vagan libre y soberanamente por las calles.
La policía necesita mayores atribuciones legales para ayudar en la protección y lucha contra el crimen. Los medios muchas veces no informan las cosas como realmente son, con los detalles de los records de las personas, si no que se enfocan en el sensacionalismo, demostrando un periodismo enfermo de parálisis que se queda en lo superficial y no investiga. Así por ejemplo se enfoca en el arresto de los inmigrantes por ICE, pero no informa sobre los record criminales de esos inmigrantes.
Los medios se enfocan en los niños separados de sus padres que cruzaron la frontera, pero no investiga los records criminales de esos padres. Los criminales son tan inteligentes y tienen recursos tan sofisticados, que usan a los inmigrantes para entre ellos camuflar a sus hijos, sobrinos y familiares para que ingresen como inocentes inmigrantes. El crimen en Nueva York ha retornado y se evidencia en barrios con niveles de inmigración reciente, como Sunset Park, Jackson Heights, donde hay nuevas comunidades inmigrantes, precisamente porque el crimen también usa, al igual que la politica, a los inmigrantes para camuflarse y hechas mano del sentido de benevolencia, compasión y generosidad de esta gran nación.
El sistema de trenes es otro respaldo del crimen, no solo de prostitución, ventas ilegales de drogas, basura, vandalismo y graffiti, robo y delitos sexuales que van desde exposición indecente, contacto ilegal hasta violación. La violencia generada dentro de los trenes va en aumento, debido a la facilidad que se da para el uso de drogas “terapéuticas”, recreacionales de estados vecinos ahora tan cercanos como Nueva Jersey, de donde es libre desplazarse por tren y por los túneles y puentes sin control.
Con la aprobación del uso de marihuana en Nueva Jersey, la Ciudad de Nueva York requiere un mayor control de quienes llegan desde ese lugar, para evitar los crímenes, como la violencia, que genera una persona bajo el efecto de las drogas.
El tema de la peligrosidad de la ciudad, si bien no se reduce a determinados barrios, solo hace falta visitarlos para determinar el nivel de conciencia y responsabilidad de los mismos, en sus niveles de limpieza y basura, de ruido -que es una forma de contaminación ambiental-, de grafito y propaganda de eventos, en el tipo de información de sus periódicos locales que abiertamente promueven la prostitución y el “envío a domicilio de lindas chicas”, el tipo de centros nocturnos que ahí operan y el tipo de actividades que en ellos se realizan.
La manera más efectiva para que un barrio no se contamine con el crimen y la peligrosidad es el conocimiento e interacción entre sus vecinos, reportar a las autoridades locales y si es posible federales, inmediatamente, antes de que se instalen las bandas delincuenciales y sus operaciones. El trabajo de la comunidad con las escuelas e iglesias para la promoción de valores, el reciclaje como parte de la responsabilidad con el medio ambiente, la disminución del desperdicio, la bulla, la posesión responsable de mascotas que va desde denunciar el maltrato hasta la limpieza de sus desechos en las calles. Promover entre los niños y adolescentes el respeto a las personas mayores y desvalidas.
Según las estadísticas delictivas y clasificados según el crimen per cápita, muchas de las zonas más peligrosas son algunos de los barrios más visitados de la ciudad como Flatiron, Chelsea, el centro de la ciudad, porque la gran cantidad de turistas, trabajadores y peatones, atrae a los criminales. En términos de seguridad Carnegie Hill se ha identificado como el mejor lugar para vivir en Nueva York, pero no así en cuanto a contaminación ambiental que incluye la bulla, tráfico vehicular y de transeúntes, así que un tema es la peligrosidad y otra las condiciones ideales para una vida saludable emocional y físicamente.
La protección de los parques es fundamental, la revisión del record de los miembros de la policía y la idoneidad, experiencia, el record académico y profesional de los oficiales electos es algo fundamental para lograr una estructura social que garantice una lucha permanente contra el crimen en todos los niveles y en todos lo sectores.
La educación y la cultura, continúan siendo las dos herramientas más poderosas para erradicar la violencia, el crimen y la peligrosidad, y promoviendo la educación y la cultura Nueva York debe ser una ciudad que nunca duerme.



























