La historia de los Estados Unidos es, ante todo, la historia de los millones de inmigrantes que han llegado al país en busca de mejores oportunidades de vida.
No es un secreto, que a lo largo de su historia el país se ha enriquecido a base del constante flujo de hombres, mujeres y familias que han arribado principalmente a las fronteras marítimas y terrestres estadounidenses.
La ciudad de Nueva York y su área metropolitana, por ejemplo, constituyen la principal puerta de entrada para la inmigración legal a los Estados Unidos.

Prueba de ello, son los famosos versos de la poeta estadounidense, Emma Lazarus, que están grabados en el pedestal de la Estatua de la Libertad que dicen:
“Aquí, a nuestras puertas bañadas por el mar y puesta del sol, estará / una mujer
poderosa con una antorcha, cuya llama / es el relámpago encarcelado, y su nombre es
/ Madre de los Exiliados. Desde su mano-faro / brilla la bienvenida mundial; sus ojos
apacibles / dominan el puerto con puentes aéreos que enmarcan las ciudades gemelas.
¡Conserven, tierras ancestrales, su pompa legendaria! grita ella / con labios
silenciosos. Dame tus cansados, tus pobres, / tus masas apiñadas que anhelan
respirar libremente, / los desdichados desechos de tu orilla rebosante. / Envía a estos,
los sin techo, a la tempestad, a mí, / levanto mi lámpara junto a la puerta dorada!
Este poema es un recordatorio de que los verdaderos líderes de la nación más poderosa del mundo aceptan sin temor alguno, la diversidad que caracteriza al país y lo hace más grandioso.

El presidente Joe Biden, consciente de la labor que representa la comunidad inmigrante e indocumentada, en sus primeras 24 horas de mandato desde el pasado 20 de enero de 2020, envió al Congreso un proyecto de ley de inmigración que incluye ofrecer un camino a la ciudadanía para 11 millones de indocumentados.
Este ambicioso plan promete desmantelar las políticas inhumanas realizadas bajo la administración del presidente Donald Trump, en contra de los inmigrantes indocumentados.
Su visión como nuevo presidente, es la de rescatar los valores familiares, el trabajo digno, la esperanza de ascender en la vida y la aspiración de ser libres ante la opresión
y la persecución que se incrementó por parte de El Servicio de Inmigración y Control de
Aduanas, bajo las órdenes del expresidente Trump.
Joe Biden durante su campaña, dejó claro que este será un tema de mucha prioridad en su mandato. Realizando un manejo responsable de las fronteras, honrando la tradición de migración legal de las familias y fortaleciendo la economía.
Así mismo, apoyará las causas por las cuáles personas emigran de los países centroamericanos y especialmente establecer mecanismos para aceptar personas que
buscan refugio o asilo de países como Venezuela y Nicaragua que viven bajo
regímenes dictatoriales.
Con este proyecto de ley, los mayores beneficiados sería la comunidad latina, quienes
se convirtieron en electores claves para el triunfo de Biden-Harris, siendo los hijos de
jornaleros, trabajadores de la construcción, repartidores de comidas, entre otros, que
llegaron al país hace más de 20 años, y que sus hijos son ciudadanos.
Pero que, a pesar de ser trabajadores esenciales, no han logrado durante este tiempo obtener algún tipo de documentación legal que les permita trabajar dignamente en el país.
Las organizaciones proinmigrantes ejercieron una labor fundamental en estas
elecciones incentivando el ejercicio del derecho al voto, especialmente, el voto joven,
animando a los hijos de millones de indocumentados que votaran en nombre de sus
padres y familiares indocumentados.
En una entrevista con Impacto Latino el presidente ejecutivo de New Inmigrant
Community Empowerment, Manuel Castro, recordó que los expresidentes
demócratas, Bill Clinton y Barack Obama, le fallaron a la comunidad inmigrante, así
mismo, le envía un mensaje al presidente Joe Biden: “¿Quiere usted que ese sea su
legado?”
“Esperamos que usted trabaje por nuestra comunidad y no fallarnos como el resto de los presidentes”, dijo Castro.
Es importante recordar que la presidenta y CEO de la organización UnidosUS, Janet Murguía, luego de respaldar la candidatura del expresidente Barack Obama, lo llamó:
“deportador en jefe”, debido a que, bajo su administración se reportó que El Servicio de
Inmigración y Control Aduanas, expulsó del país a 368 mil 644 personas, solo en
el 2013.

La visión de Biden con esta ley, es la de rescatar los valores de Estados Unidos como la nación de inmigrantes que históricamente lo ha caracterizado.
De ser aprobado se convertiría en el segundo proyecto de ley más ambicioso e importante en los primeros 100 días del presidente Biden, después de haberse
aprobado en el Senado la Ley de Alivio Económico, que vendrá a ayudar a miles de
personas que quedaron en el desempleo a causa de la pandemia del COVID-19.
Según varios especialistas, la propuesta de Biden es la más amplia en materia de inmigración desde la reforma migratoria de 1987 bajo la presidencia de Ronald
Reagan, que permitió que casi 3 millones de personas obtuvieron sus papeles y la de 1963 durante la administración del expresidente John F. Kennedy, antes de su asesinato.
Sería la más incluyente en toda la historia del país al considerar a personas bajo protección temporal, pero sin estatus legal permanente.
La política migratoria del presidente Joe Biden debe ser generosa, justa, equitativa y
flexible, con el objetivo de reafirmar los viejos principios que fueron sedimentados en la
construcción de esta nación.
George Washington, que sirvió como el primer presidente de los Estados Unidos de
1789 a 1797, y lo han llamado como el “padre de su país” por su liderazgo múltiple,
escribió:
“El seno de América está abierto para recibir no solo al desconocido opulento y
respetable, sino también, al oprimido y al perseguido de todas las naciones y religiones.
A ese es a quien le daremos la bienvenida para que participe de todos nuestros
derechos y privilegios, si por decencia y propiedad de conducta parece merecer el
beneficio”, escribió el primer presidente de Estados Unidos.
DOCUMENTACIÓN PARA 11 MILLONES DE INDOCUMENTADOS
Generaciones de inmigrantes han llegado a este país con un cúmulo de ilusiones, la
esperanza en su corazón y el deseo de reclamar su propia parte del Sueño Americano.
Es paradójico pensar que a pesar de la promesa de detener las deportaciones durante sus primeros 100 días de gobierno, bajo la supervisión de la Administración Biden-
Harris, hasta el 15 de marzo del 2020, se han deportado 127,457 personas, según la
organización United Dream.
De llegar aprobarse este proyecto de ley, cambiaría la vida de más de 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país.

El principal impulsor de esta ley es el senador de Nueva Jersey, Bob Menéndez, quien
en sus discursos ha reflejado el sufrimiento de las comunidades inmigrantes durante
los últimos cuatro años, teniendo que soportar un sinnúmero de ataques por parte de la
administración de Donald Trump.
“Como hijo de inmigrantes cubanos y alguien que ha dedicado su carrera a luchar por la reforma migratoria y los derechos del inmigrante, estoy lleno de esperanza de contar
con el presidente Biden y a la vicepresidenta Harris como aliados firmes para por fin
lograr una visión audaz de una reforma migratoria”, escribió el Senador Menéndez.
Según ha explicado Menéndez, el plan no solo se trata de arreglar el deteriorado sistema migratorio, sino de construir uno mejor que reúna a las familias, saque a la comunidad indocumentada de las sombras y los ponga en un camino hacia la ciudadanía, defienda los derechos humanos, aborde las causas fundamentales de la migración e incluya una estrategia de seguridad fronteriza que haga sentido.
En esencia, la reforma que plantea el presidente Joe Biden, es que, aquellos indocumentados que hayan llegado a Estados Unidos antes de enero de 2021, podrán
pedir un permiso de residencia temporal.
Después de 5 años estas personas podrían obtener una residencia permanente, o bien
la llamada “Green Card” (Tarjeta Verde), que te permite vivir y trabajar permanentemente en los Estados Unidos, sin temor a ser arrestado por ICE y luego
deportado a su país de origen.
Para obtener todos estos beneficios, los solicitantes deben haber cumplido ciertos
requisitos, como, por ejemplo, haber pagado y estar al día con todos sus impuestos y
no tener antecedentes penales.

LOS DREAMERS
Otro de los grupos beneficiados con la reforma migratoria del presidente Biden serían
los soñadores o Dreamers.
Se calcula que son alrededor de unos 700 mil soñadores que viven en Estados Unidos.
Ahora ellos tendrán derecho a solicitar directamente la Green Card.
Después de tres años de haber obtenido la residencia permanente, cualquiera de ellos
podría solicitar la ciudadanía estadounidense.
Este camino de ciudadanía sería un punto de quiebre con la política migratoria implementada por Donald Trump, que el 5 de septiembre de 2017, ordenó el fin del
programa de Acción Diferida sobre los Llegados en la Infancia (DACA).
El 18 de junio de 2020, la Corte Suprema bloqueó el intento de la administración Trump de poner fin a DACA en un fallo de 5-4.
INVERTIR EN CENTROAMÉRICA
Las guerras civiles, la inseguridad, la inestabilidad política, económica y social a lo largo de la historia se han convertido en factores determinantes de desplazamiento y éxodo masivo de familias, ya sea de manera obligatoria o voluntaria.
Biden y su gabinete han manifestado que sus intenciones son atacar el problema migratorio de raíz, focalizando sus esfuerzos en el Triángulo Norte de la región
centroamericana, que está compuesto por El Salvador, Honduras y Guatemala,
quienes representan el mayor flujo de inmigrantes hacia Estados Unidos.
Cuando Joe Biden fue vicepresidente, en 2015 visitó Ciudad de Guatemala para reunirse con los líderes políticos del Triángulo Norte y hablar sobre la creciente ola de niños inmigrantes que estaban llegando de estos países.
Ahora como presidente propone implementar una estrategia integral de cuatro años
con un paquete de ayuda de “4 mil millones de dólares anuales para abordar los factores que impulsan la migración”.
Si bien, estos países han tenido un significativo avance en la democracia, en la
actualidad los elevados índices de violencia, corrupción, crimen organizado,
reclutamiento forzado en las pandillas armadas y extorsión, por mencionar algunos, se
han convertido en los últimos 10 años en las causas por las cuales desde 2015 ha
aumentado la ola de inmigrantes, tratando de cruzar la frontera.
Erradicar estos factores que históricamente han mermado el progreso económico y
social de estos países, es una tarea bastante difícil, sobre todo, porque será necesario
mantener la mirada bien puesta.
Básicamente, el plan de Biden es dar fondos a los gobiernos para que luchen contra
estos males dentro de sus países y que la gente no esté forzada a huir.
REUNIFICACIÓN FAMILIAR
Otro punto de quiebre con su antecesor, es que con este proyecto se busca acelerar la
reunificación familiar de menores centroamericanos con familiares a través de un
programa especial.
Durante la administración Trump una de las políticas migratorias más controvertidas fue
la llamada “Tolerancia Cero” implementada en abril de 2018 para separar a menores de
sus padres en la frontera.
Al menos 545 niños inmigrantes en Estados Unidos, que fueron forzosamente
separados de sus familias en 2018, todavía están buscando la manera de poder
reunificarlos.
Los abogados de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, denunciaron ante un tribunal de California el 2020 que las políticas implementadas por Trump dejaron en el limbo a estos niños.
La mayor cantidad de estos padres fueron deportados hacia los países de Centroamérica.
Joe Biden apuesta en su plan a una frontera inteligente, es decir, menos muro y más
tecnología en la frontera entre México y Estados Unidos, para vigilar y endurecer las
medidas contra los traficantes de personas.



























