
Por Armando Bermúdez
IMPACTO LATINO
En 100 días de gobierno Mr. Donald Trump, presidente de Estados Unidos de América, desató una noche oscura para todas las etnias minoritarias, con énfasis en la comunidad latina. Trump inauguró su mandato con premeditación y alevosía desarticulando la página web español de la Casa Blanca.
“This is a country where we speak English”, le dijo a Jeb Bush en las primarias republicanas, tratando de herirlo con la canallada del lenguaje. Y ya presidente, lo primero que hizo fue borrar la página en la lengua de Cervantes que Barack Obama había mantenido y pulido. No la ha vuelto a publicar, a pesar que supuestamente estaban trabajando ‘overtime’; para volver a publicarla, según dijo en enero su asesor Sean Spicer.
En cien días, la política que afecta el honor y el crédito de grupos sociales y étnicos se convirtieron en moneda corriente como nunca ates que se recuerde. En este tiempo, la Casa Blanca, es decir Trump como presidente de Estados Unidos, ha redoblado sus diatribas con dosis de amenazas que hizo contra las minorías, particularmente, los mexicanos.
La migra dirigida por Trump no ha actuado diferente que, bajo los gobiernos de Barack Obama o George W. Bush, sino que el ruido prejuicioso que ha salido de boca suya, ha creado un ambiente de ‘bullying’ contra los indocumentados e inmigrantes en general. Si se incrementaron los crímenes de odio contra minorías fue por el discurso y pose agresiva, altisonante de quien era el menos indicado de hacerlo en el país, el presidente.
Y algo rarísimo, ningún mensaje vía Twitter de Trump con el que hoy gobierna y polariza el país, figura en la página oficial de la Casa Blanca.
MEXICANOS CHIVOS EXPIATORIOS
Como presidente, Donald Trump reiteró sus calificativos de que los hijos de Morelos y Villa, los mexicanos, traen drogas, son criminales y violadores. En su día 96, el lunes, reiteró que el muro que dos terceras partes de estadounidenses no quieren, servirá para detener la droga que viene de México y a la Mara Salvatrucha o MS-13.
Como si no supiera que el comercio de la droga se hace con la ayuda de algunos malos guardias fronterizos. En los últimos ocho años, 141 agentes del ‘border patrol’ han sido detenidos por colaborar con los narcos, según reciente reporte del diario Milenio de México.
Por lo que se desprende es falso que el muro detendrá el narcotráfico, porque el mayor riesgo está en que los agentes no sean suficientemente honestos, leales y probados anti corrupción. Si fallan ellos, como ha pasado en decenas de casos, en que los malos policías les informaron a los narcos sobre los lugares con detectores, los puntos menos vigilados, las horas más convenientes para el trasiego, etc., el “muro” será bien gracias.
Pero su infamia verbal fue in crescendo contra México: los mexicanos pagarán por el muro, pagarán un impuesto a las remesas, se impondrá un impuesto de 25 por ciento a las importaciones desde México (reducida igualmente en forma verbal a 20 por ciento, etc.) y, lo más reciente, ‘ellos lo pagarán de alguna manera”. Todo por Twitter.
Hasta que el nada disimulado racista y secretario de Justicia, Jeff Sessions, sostuvo que a alrededor de cinco millones de mexicanos que hacen deducciones tributarias se les quitaría dicho crédito, que en cuatro años serviría suficientemente para financiar el muro. Esto sería ilegal y sin ambigüedades racista y, casi seguro, terminará en una corte. Pero esto ha sido la regla, y no la excepción.
ANTI SANTUARIO
En sus primeros cien días en la presidencia, Donald Trump ha encontrado la rebelión cívica de los inmigrantes, la mayoría de las minorías y las mujeres. Hubo un paro de inmigrantes y se avecina otro el 1 de mayo.
Pero Trump no se ha quedado con los brazos cruzados viendo a centenares de cuerpos policiales de todo el país con sus alcaldes, que no quieren ayudarlo a deportar indocumentados. Acompañado del secretario de Justicia Jeff Sessions la han enfilado contra las llamadas ciudades santuario que hoy amparan a millones de hombres, mujeres y niños sin papeles.
Estas miles de familias que vienen huyendo de las tiranías y hambre en sus países, son como los súbditos que huyeron de Egipto en la antigüedad en busca de la “tierra prometida”, que hoy sería Estados Unidos, tierra de oportunidades. Trump, reconocido por su espíritu vengativo y sin ninguna mascota que le ladre en la Casa Blanca, se espera pronto lleve a cabo un real Armagedón contra las grandes ciudades que son santuario de inmigrantes.
Aniquilar las ciudades santuario sería “un gran logro’ de Trump: si no los puede detener, los va herir de hambre, desamparo de vivienda, sin atención médica. Con el recorte de fondos que es inminente, Trump pretende doblar las rodillas de los alcaldes que tienen sentido de cordura y no quieren ser nuevos Herodes.
A la vista estaría la cancelación de recursos para centenares de miles de pobres que viven en apartamentos subsidiados del Departamento de Vivienda. Asimismo, estaría en salmuera los recursos para financiar los servicios de salud gratuitos, fondos para la educación, la seguridad, entre otros.
EL REINO DEL PREJUICIO
Como si tuviera en su siquis a los latinos como ladrones o estafadores, Donald Trump -sin ninguna prueba- no se cansó de insistir en sus primeros cien días en la Casa Blanca de que “millones de ilegales” votaron por Hillary Clinton en noviembre. Una mentira total.
Nunca se sacó el clavo que una mujer, la primera candidata demócrata, le ganó limpiamente el voto popular por más de tres millones en las urnas. Le interesó un comino que ya era presidente, porque como que se sentía disminuido por esto.
No hizo nada serio con América Latina, además de hacer un par de declaraciones sobre la situación interna de Venezuela. Pero no les ofreció a los venezolanos una visa transitoria, sino que aguzó a sus agentes a que rechacen a los que llegaban por vía aérea con sospechas que puedan quedarse.
A los cubanos los dejó como Barack Obama lo hizo: sin posibilidad de refugio generalizado. Su relación con La Habana quedó semi congelada. Mientras tanto, a Puerto Rico -vía Jeff Sessions- le dijo que no permitiría den pasos hacia una posible estadidad.
En su tintero quedaron órdenes ejecutivas que cancelarían las residencias legales de quienes reciben Medicaid y no trabajan. Asimismo, de los residentes que reciben cupones de alimentos y carecen de empleo.
También quedó pendiente terminar la política de reunificación familiar para los nuevos inmigrantes y crear en su remplazo la política de calificación profesional. Ha sido una noche oscura para los latinos, en particular, para los recién llegados y peor aún indocumentados.
http://impactolatino.com/es/54-los-estadounidenses-desaprueba-la-gestion-trump/


























