Por Manolo García Oliva IMPACTO LATIN NEWS
Cuando el teatrísta decide en un momento especifico de su etapa creadora, llevar a cabo una puesta y además una adaptación en este caso de tres obras en una (Doña Rosita la soltera, El amor de don Perlímplin con Belisa en su jardín y Los títeres de Cachiporra), es una tarea riesgosa y de mucho, pero mucho peligro.
Y si por más, este decide arrastrar a un grupo de actores, con gran capacidad y con un quehacer teatral a sus espaldas notable, este hecho puede convertírse definitivamente en una labor que conduce a todos al abísmo.
Tal es el caso del estreno de Rosita, que J. Edgar Mozoub, nos presentó hace unos días en el Earth Theater Festival: Lorca al desnudo II, que dirige el incanable Enmanuel García Villavicencio en el Roy Arias Studios de la calle 43 y Octava Avenida.
Mozoub que en ocasión anterior nos había ofrecido, un trabajo tan interesante y depurado como Las cenizas de Troya, con labores relevantes de Caridad del Valle, Xiomara Cintrón y Elena Mohedano, con esta Rosita, nos mostró el lado opuesto de su condición teatral y haciendo burla total de todos los que asistíamos a dicha representación.
No sabemos que pensamiento pasó por la cabeza de Mozoub al compendiar estos clásicos de García Lorca.
Creemos que fue algo penoso y dejó mucho que desear el haber convertido estos personajes clásicos en caracteres infantiles y a la vez con unas connotaciones eróticas que llegaban al mal gusto.
No se vale, J. Edgar Mozoub, tienes talento e inquietudes y lo has demostrado, y para continuar en esa senda no tienes que hacerte notar con con cosas como esta, no te salió y si la pasaron bien tú y el elenco, me parece perfecto...pero nosotros para ser honestos NO.




























