
Poco antes de ocultarse el sol, en una tarde bastante nublada y con ciertos chubascos de nieve durante el día, cientos de manifestantes se reunieron en Union Square para marchar hacia el emblemático Times Square, demandando alivio económico y una justa reforma migratoria para todos.
La manifestación fue organizada por New Immigrant Community Empowerment (NICE), una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar las vidas de los trabajadores vulnerables y precarios en Nueva York, con un enfoque en los jornaleros, trabajadores domésticos e inmigrantes recién llegados.
Antes de iniciar la marcha, el director de la organización Manuel Castro, junto a varios de sus miembros contaron sus historias y recordaron a las autoridades, el porqué de sus demandas, ya que fueron trabajadores esenciales durante la pandemia del COVID-19.
En plena ola de brotes del COVID-19 en la ciudad Nueva York con miles de trabajadores en el desempleo y con una incertidumbre entre quienes esperan recibir sus primeras dosis de vacunas, Manuel Castro dijo que llevan meses esperando la ayuda económica.
“Tenemos 10 meses esperando la ayuda que se nos prometió, pero hasta este día no hemos recibido nada. El alcalde de la ciudad de Nueva York dijo que nos dará prioridad con las vacunas. ¿Y qué pasa ?, ¿Dónde están las vacunas ?, se preguntó Manuel Castro. “¡Ya basta!”, Agregó. Mientras los presentes respondieron con aplausos y vitoreo al mismo ritmo.
Le enviado también, un efusivo mensaje al gobernador del estado Andrew Cuomo y al presidente Joe Biden, que ellos tienen la oportunidad de ayudar a los no ciudadanos al abrir el camino hacia una verdadera y justa reforma migratoria, y que luchen por ella, para no repetir la misma historia de las administraciones anteriores, de lo contrario Manuel Castro, afirmó que los trabajadores seguirán tomando las calles, sino se les escuchan sus demandas.

Las voces de los trabajadores que han sido directamente afectados por la pandemia también hicieron eco en esta manifestación con cada una de las experiencias vividas durante la pandemia, unas más trágicas que otras. Algunos lograron superar el virus, mientras que otros, lamentablemente fallecieron.
Elena Ramos, originaria de México, con 30 años viviendo en Estados Unidos, asistió a la marcha para que “se nos escuche y nos dejen de ignorar”. Como voluntaria de NICE, recalcó que seguirá formando parte de la organización por su espíritu altruista en el apoyo hacia los miembros de su comunidad.
“Yo trabajaba en restaurantes y limpieza. Y, si antes de la pandemia era difícil encontrar trabajo, ahora es mucho más imposible porque no tenemos papeles. Me siento impotente, me siento amordazada, atada de manos. No recibimos ningún apoyo. No nos escuchan. Entonces, queremos salir de la sombra. Queremos justicia y que nos tomen en cuenta ”, dijo Ramos.
NICE como organización ha enfrentado diversos desafíos, aun así, desde su fundación ha venido construyendo el poder individual y colectivo de los inmigrantes, especialmente los trabajadores de la construcción para que encuentren trabajados seguros, dignos y con salarios justos.
Carlos Baca, un inmigrante de origen colombiano que actualmente trabaja en la construcción, llegó a Estados Unidos desde 2016 “cargado de ilusiones, sueños, proyectos y metas”. Recuerda que huyó de su país de la guerrilla y las amenazas por participar en política.
“Diariamente veo el abuso que hay contra los trabajadores de la construcción, nos discriminan por no hablar inglés, nos roban nuestro salario. Durante el 2020 después de superar el COVID-19 que viví en carne propia, me tocó enfrentar las consecuencias económicas y de salud por estar enfermo sin poder trabajar ”, dijo el colombiano.
Baca, a través de sus redes sociales, preguntó al gobernador Cuomo y el alcalde de Blasio y todos los líderes, el porque les estaban excluyendo, sin recibir ningún beneficio. “Esta situación sigue siendo cada día alarmante. Debemos unirnos en comunidad y exigir al gobierno que coloque su mirada en nosotros y que no nos dejen en abandono total ”, dijo en su intervención.
A pesar del inminente frío provocado por los chubascos de nieve que caído en el trayecto del día, eso no fue impedimento para marchar, porque, así como ellos trabajan bajo nieve, lluvia o sol. Entonces, así mismo, pueden tomarse las calles y exigir sus derechos.

Sin interferir el tráfico, ni afectar la movilidad vial de las personas, ocuparon las aceras. Durante todo el trayecto elevaron decenas de cruces blancas que los trabajadores portaban, simbolizando las personas fallecidas durante la pandemia en la ciudad de Nueva York.
Durante el trayecto se fueron añadiendo más personas que posiblemente no pudieron estar desde el principio porque su trabajo no se los permitía. Todos ellos, eran recibidos con efusivos abrazos y se unieron para gritar “No somos ilegales, somos esenciales”. “Cuomo escucha, estamos en la lucha”, “No más miseria, no más muerte”, “Aquí estamos y no nos vamos”. Gritos que fueron escuchados durante todo el camino.
El evento finalizó con la participación del grupo Tolteca Chichimeca de New York, quienes ofrecieron un ritual con música ancestral originaria de México, y de esta manera, rendirle tributo las personas que fallecieron durante la pandemia.
Elevaron oraciones a los dioses ancestrales. Pidieron salud y bienestar para las personas que aún están vivas.
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