ENTREVISTA EXCLUSIVA

El artista, investigador y profesor universitario David Vila Diéguez creó The Rumba Madre con una misión clara: fusionar el comentario social con inspiraciones inesperadas de distintas culturas musicales.
Desde entonces, la banda no ha dejado de recorrer escenarios alrededor del mundo, consolidando un estilo único y poderoso que conecta y une a comunidades latinas a través de la música.
Su trayectoria dio un giro clave cuando fueron descubiertos por Iván Gutiérrez Carrasquillo (Calle 13, Cultura Profética) en un festival, quien los guió en el lanzamiento de su primer álbum, “Prisiones y Fugas” en 2020.
Hoy, The Rumba Madre continúa evolucionando con el estreno de su nuevo sencillo, “Candela”, un adelanto de su próximo disco, “Apropiaciones Culturales V. 2.”. Producida por Juan de Dios Martín Antón (Gloria Trevi, Amaral, Alejandra Guzmán), “Candela” se destaca por su versatilidad musical, con sonidos que cruzan el Atlántico desde España hasta Puerto Rico, incorporando además una mezcla de ska, punk, corazón y fiesta en su esencia.
Como el resto del álbum, en esta canción no hay reglas. Su enfoque principal es desahogarse, quemar todas las energías negativas y tóxicas, y celebrar la riqueza de un mundo multicultural.
En conversación con Impacto Latino, Diéguez profundiza sobre este nuevo tema y el camino artístico de The Rumba Madre a lo largo de los años.
¿Cómo empezó el proyecto artístico de The Rumba Madre?
-Yo vivía en Nashville, Tennessee. Tocábamos música con diferentes artistas que querían un country, un rock, un blues, pero con un toque latino. Estábamos grabando cosas para otra gente y los que estábamos allí de la comunidad latina, dijimos ¿por qué no hacemos algo nosotros?Había un festival donde tocamos que también tocaban Lionel Richie y los White Stripes.
Después del concierto, se nos acercó un muchacho, el teclista de Cultura Profética que había producido todos los discos de Calle 13, que tiene treinta Grammys. Nos hizo un disco, nos metió con la compañía de PR de Los Ángeles, con una discográfica, nos dio todas las cosas, y salió el disco justo antes de la pandemia.
¿Cómo defines hoy el sonido de The Rumba Madre?
-Por una parte, yo soy investigador de la universidad. Entonces, yo investigo muchas cosas de música. Siempre estoy conociendo músicas. Eso se nota cuando luego yo hago una canción, porque me vienen a la cabeza todo el rato cosas que he estudiado. Por otra parte, una voluntad de juntar cosas de la manera más salvaje posible. Por ejemplo, en una canción tenemos una percusión celta del noroeste de España, y luego tenemos unas flautas palestinas.
Es difícil que eso se mezcle de manera orgánica, entonces decimos vamos a forzar esa mezcla a ver qué pasa.
¿Cómo sientes que ha evolucionado The Rumba Madre tanto musicalmente como en el mensaje?
-En cuanto a la fusión musical, cada vez es mayor. También, uno a medida que va haciendo canciones, va probando cosas y va encontrando elementos que funcionan mejor. Luego, un elemento muy importante yo creo que es la parte sarcástica de las canciones, que yo creo que en este segundo álbum es mucho más potente. Funciona muy bien, le da un sentido a la música, te hace pensar, pero es divertida.
¿Dónde surgió la idea para tu nuevo sencillo, “Candela”?
-La idea es un poco atemporal. En la historia del mundo, siempre hay elementos que a uno no le parecen bien. Luego, cada uno tiene sus propios problemas personales que también entran en juego. En este momento, hay cosas que están ocurriendo que jamás se nos habría ocurrido que estaríamos viviendo.
Me parecía un momento idóneo, tanto por el contenido social general como a nivel personal. También, estamos en un momento de la historia en el que hay mucho estrés, mucha ansiedad, mucha depresión, que también está causado por estas otras cosas sociales.
Entonces, creo que es el momento de echarlo al fuego. Me gusta el símbolo del fuego, porque no es como olvidarlas o superar esas cosas. Hay que quemarlas, destruirlas, y deshacerlas.
¿Cómo fue el proceso creativo de unir tantos sonidos diferentes en esta canción?
-La canción comienza con un ritmo de muinheira, que es un ritmo del noroeste de España con pandeiretas gallegas, y con unas cantareiras con un coro de mujeres cantando en gallego- portugués. Luego, entran los barriles de bomba de Puerto Rico, una txalaparta vasca, que es un instrumento de percusión, con esa conexión percusiva con la tierra.
Luego, entra un ska con las gaitas, un acordeón vasco con otros instrumentos. Entra una cosa más fiestera, quizás más reconocible. Luego, en el centro tiene una parte de metal con pandeiretas gallegas y con unas mujeres también de nuevo, y yo cantando un poco metal y punk.
Los coros también son un merengue con diferentes instrumentos. Esta canción fue la más difícil de componer. Pero, fue muy de prueba y error.
¿Qué pueden esperar los fans del próximo disco?
-El disco se llama “Apropiaciones Culturales, Volumen Dos”, y se puede esperar que cada canción sea de un estilo mezclado con otros tantos. El disco es muy al estilo de un musical.
Es una historia y hay un guión musical. Entonces, yo creo que es una sorpresa, de una canción a otra, porque no se parecen en nada. En el último track, hay un audio de un cassette que envió mi abuelo, que vivió muchos años en Alemania trabajando, para que sus hijos escucharan su voz.






























