
¿Cuánto le sirvió a Donald Trump lo que su hijo Donald Jr. le consiguió para arruinar la figura de Hillary Clinton con ayuda de sus contactos rusos? ¿Por qué no lo paró y descalificó?
¿Si no lo hizo, no es esto acaso complicidad? ¿hay una justificación coherente porqué Donald Trump y asociados han mantenido descomunales contactos con burócratas, magnates empresariales de dudosa procedencia y banqueros rusos en el marco de las elecciones pasadas?
¿Acaso no suena raro que esté abandonando las banderas líderes de Estados Unidos en el mundo? ¿A qué obedece esta conducta, de entrega en bandeja de plata para que rusos y chinos se den el gran banquete por la salida estadounidense de escenarios internacionales importantes?
¿A qué obedece que Donald Trump atente en contra del espíritu medular del país, el capitalismo y la libre competencia, y ahora quiera poner barreras proteccionistas atentando contra el desarrollo y seguridad estratégica del país?
La violencia inter racial se ha acrecentado vertiginosamente en los últimos meses, todo de la mano de la sed de revancha, agresividad y ataques verbales que da muestras cotidianamente quien debería dar ejemplo de moderación y acercamiento genuino entre las diferencias etnias del país.
¿A qué juega Mr. Donald Trump teniendo en la Casa Blanca a los derechistas más extremistas, con inocultable contactos y simpatías con supremacistas blancos? ¿Cómo entender que ampare a sus funcionarios que se escudan en que están protegidos por ley guardar silencio, pero sobre los cuales hay un nubarrón de violación de códigos éticos?
¿A qué juega Mr. Trump cambiando 180 grados las políticas de protección medioambiental y descabezando sus instituciones medulares como la EPA? ¿A qué juega no ratificando el Acuerdo de Paris sobre el Medio Ambiente?
¿A qué juega desfinanciando proyectos claves del Departamento de Estado en el mundo que dejan en magra situación el rol líder de Estados Unidos? ¿A qué juega poniendo a su hija Ivanka lo represente en asuntos oficiales y, esta, a su vez mantenga sus negocios?
¿A qué juega teniendo a su yerno como otro consejero de confianza que, a su vez, mantiene vínculos empresariales con banqueros que le ha servido en sus intereses privados? Son horas definitorias, y en este juego como en el fútbol -ante un ‘foul’ notorio- la tarjeta roja no debería desestimarse.


























