
El bullying o acoso escolar es cosa de todos los días en muchas de las escuelas de la Ciudad de Nueva York, y en general es un problema común en centros educativos alrededor del mundo.
Las soluciones propuestas hasta ahora van desde programas para crear conciencia entre los menores, programas de prevención, ejercicios para fomentar la empatía y por supuesto castigos a los acosadores en forma de suspensiones, orientación obligatoria u otros; sin embargo, las encuestas demuestran que los casos siguen en crecimiento.
El bullying en los centros educativos de la Ciudad de Nueva York se presenta de muchas formas, desde el acoso verbal y la intimidación, hasta la violencia física e incluso en algunos casos la violencia con armas. Las redes sociales también se ha convertido en un arma para torturar a las víctimas de acoso.
El problema es difícil de controlar, en algunas escuelas es más frecuente que en otras, y la preocupación de padres y profesores crece al parecer salirse de control.
Recientemente, la ciudad de Tonawanda, en la zona oeste del Estado de Nueva York, justo al norte de Buffalo, ha implementado una nueva ley para tratar de detener el bullying.
De acuerdo a esta ley, los padres serán los responsables de las acciones de sus hijos, de esta forma, los padres de un (a) joven que se pruebe es culpable de acoso o viola alguna ley de la ciudad, pueden recibir una multa de $250.00 y una sentencia de 15 días en la prisión si su hijo (a) en un período de 90 días comete dos faltas.
El propósito de la ley es tratar de controlar el acoso entre los jóvenes, e involucrar a los padres y hacerlos responsables de los actos de sus hijos.
Los jóvenes acosadores muchas veces no reciben un castigo “razonable” por el simple hecho de ser menores de edad.
¿Podría ser esta una solución efectiva a lo que parece estar convirtiéndose en una epidemia? La educación de los hijos sin duda empieza en casa, pero ¿deben pagar los padres por las acciones de los hijos menores de edad?



























