
Cuando Riccardo Romero llegó a Nueva York desde su natal Caracas en 1991, ya tenía una fuerte afición culinaria. Había estudiado filosofía y ciencias, pero para sobrevivir en la gran metrópoli, comenzó trabajando en una empresa italiana. Ahí inició su historia de éxito.
Durante diez años laboró en esa compañía italiana, nada más ni nada menos que la más grande importadora de trufas de Estados Unidos. Su personalidad, carisma y perseverancia le llevaron a convertirse en un promotor y vendedor estrella, quien en su trabajo se sentía “fascinado con el mundo culinario, tuve la dicha de relacionarme con los mejores chefs del mundo como Alan Ducasse”, nos cuenta emocionado.
Riccardo se inspiró en ese mundo de la cocina, hasta el punto de decidirse a tener su propio restaurante. Comenzó a trabajar en su sueño y tomó impulso cuando se dio cuenta de que la cocina venezolana estaba muy poco representada en Nueva York, “con un par de restaurantes en la ciudad”, así que junto a su hermano José Enrique emprendió la odisea.
El primer restaurante venezolano que abrió fue Arepas Café, en el 2007 en la 36 Ave. en Astoria y en el 2013 abrió Arepas Grill en Broadway en Long Island City.
Riccardo Romero, no solo es pionero promoviendo la cocina tradicional venezolana en el mundo anglo, su gran trabajo se aprecia después de su triunfo empresarial, ya que es un líder de su comunidad, sobretodo por su visión motivando a la gente, particularmente a los nuevos inmigrantes, de que si quieren iniciar un negocio, tienen una oportunidad. A su trabajo como mentor, inspirador, ejemplo empresarial, lo sobrepasa su responsabilidad comunitaria, su trabajo promoviendo la asistencia a sus compatriotas en Estados Unidos y la ayuda humanitaria para su natal Venezuela.

Sus restaurantes son verdaderos centros comunitarios, en donde además de la deliciosa auténtica comida venezolana, es posible encontrar información sobre empresas locales venezolanas, artistas y músicos venezolanos, servicios de asistencia y posibilidades de ayudar. Riccardo Romero es el paradigma de que el verdadero liderazgo consiste no únicamente en ser triunfador, si no en sobrepasar el triunfo individual y proyectarlo a nivel social.
¿Cómo fue la primera experiencia abriendo un negocio en Nueva York, cuán difícil fue arrancar?
- Como a nivel personal trabajé con dos corporaciones americanas tan grandes, entre ellas Baldor Specialty Food, eso fue fundamental. Fui el primer empleado de la importadora de trufas. Yo me sentía preparado para comenzar mi negocio, sabía que tenía el fundamento, que tenía la madera y el potencial. El día que abrí fueron doscientas personas, eso fue un año antes de la depresión económica que recibió Obama, pero mi comida es casual, era “trendy”.
La verdad es que no sabía nada del negocio de restaurante, pero conocía mucha gente, tenia mi propio network, relaciones públicas y logré captar todas estas cosas que no sabía, como sacar permisos, como lidiar con el departamento de salud, lidiar con la parte administrativa, como buscar capital y en esto tengo una historia muy especial, directamente con el precursor de Samuel Andams, yo soy uno de sus beneficiarios, Samuel Adams me prestó diez mil dólares para iniciar mi empresa y eso se convirtió en casi un millón, porque la publicidad que me dieron fue increíble.
¿Cuál es el porcentaje de clientes angloamericanos de tus negocios?
- El ochenta por ciento de clientes son anglo, tenemos una clientela multicultural, realmente cuando yo comencé no había comunidad venezolana en Nueva York para respaldarme, ahora en los últimos tres o cuatro años es que los venezolanos comienzan a emigrar masivamente buscando trabajo y una forma de sobrevivir, pero cuando yo comencé no teníamos comunidad, yo estaba vendiendo comida venezolana sin comunidad venezolana y me fue excelente, comiendo mi comida los gringos se quedaban locos, les encantó!
¿Cómo ha impactado a tu negocio la crisis en Venezuela?
- De varias maneras, con la oleada migratoria nosotros hemos llegado a tener veintiséis empleados y nuestros restaurantes ha sido un trampolín para los artistas venezolanos y para emprendedores.
El amor por la comida supera las polémicas sobre inmigración
Les damos una mano, trabajan uno o dos meses mientras arrancan, aprenden inglés, etc., les ayudamos a organizar eventos, hemos estado colaborando con la comunidad ayudando activamente desde hace unos ocho años, no solo a la comunidad que está llegando aquí, estamos ayudando cien por ciento, por ejemplo hemos recaudado fondos de ayuda para los niños con cáncer en Venezuela.
Por la situación del país hemos tenido más visibilidad, porque pasamos a ser noticia, una mala noticia, y todo comenzó con Chávez que causó sensación ante el mundo cuando llegó a Naciones Unidas y dijo “aquí estuvo el diablo”, era un populista, entonces se creó una curiosidad, después de 1992 cuando surge Chávez, la gente lo identificaba y ya se comenzó a generar un mayor interés por Venezuela.
Un mensaje para los empresarios venezolanos y para todos tus compatriotas en general
- Es importante mantener su identidad, sus raíces, ser humildes, porque no tenemos eso los venezolanos, nos lo creemos que somos todo, hay que reconocer lo que somos en positivo y negativo y pensar en Bolívar para poner el corazón en todo lo que hagamos y digamos.
Los venezolanos tenemos madera, nosotros nunca habíamos sido puestos a prueba, teníamos una facilidad de vida, ahora este reto, -que seguro lo podemos sobrepasar-, nos permite demostrar que tenemos la capacidad y tenemos tantos recursos como venezolanos y como seres humanos para seguir adelante, en cualquier país del mundo.


























