Por un nuevo Día de Acción de Gracias

enseñé a mi hija, a mi hijo, a no darme las gracias

era natural, cada acción mía era parte de mi oficio de ser padre

vengo de un país en que dar las gracias

era signo de buena educación

y una imposición

 

vengo de un país en que no se celebra un día de acción de gracias

y sin embargo, no me parece una mala idea

 

no unas gracias producto del pasado

de buena educación

prefiero unas gracias del presente

unas gracias que han cambiado con el tiempo

 

gracias, por ejemplo

por darme la posibilidad de bajar la cabeza

y mirar al caído

pero gracias en el presente

por darme la posibilidad de tenderle la mano

y ayudarle a levantarse

 

gracias por tener un techo

para protegerme del frío

pero sobre todo gracias por

hacerme pensar en aquellos que no tienen techo

para abrigar sus sueños

y gracias por lo que aún conservo la capacidad de conmoverme

 

gracias por la comida que hay en mi mesa y permitirme compartirla

pero sobre todo gracias por hacerme pensar en aquellos que sufren hambre

y hacer que mi voz se eleve por sobre la mesa para sumarme a su grito de justicia

 

gracias por tener un rincón donde leer y escribir

pero sobre todo gracias

a aquellos que hoy marchan por la selva

cruzan en frágiles embarcaciones el mar tormentoso

en busca de un rincón donde soñar

permitiéndome dejar de ser yo

para ser ellos

y ambos ser nosotros

 

gracias por darme la fuerza para que mi color

se sume al color de otros en un universo multicolor

ese que algunos desean incoloro y uniforme

 

pero sobre todo gracias a mis padres

por darme las herramientas para entender

que un gracias de cortesía

no tiene valor alguno en nuestro mundo.

 

Feliz día de Acción de Gracias,

este nuevo día donde “acción” vale más que un “gracias”.

*Escritor, poeta y hombre de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.

 

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