Políticos, familiares y neoyorquinos despiden al exgobernador Mario Cuomo

Fotografía de archivo del 29 febrero de 2004 donde se ve al exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo (d) y a su hijo Andrew respondiendo preguntas después de un debate entre los candidatos presidenciales demócratas.
Fotografía de archivo del 29 febrero de 2004 donde se ve al exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo (d) y a su hijo Andrew respondiendo preguntas después de un debate entre los candidatos presidenciales demócratas.

 

Por Mateo Sancho Cardiel

Nueva York.- Figuras políticas, familiares y centenares de ciudadanos despidieron al exgobernador de Nueva York Mario Cuomo en el funeral que se ofició en una iglesia católica de esta ciudad, cinco días después de falleciera, a los 82 años.

Cuomo, que fue gobernador del estado en tres mandatos, pereció horas después de que su hijo, Andrew Cuomo, jurara en el mismo cargo, en su segundo mandato, un acto al que no pudo asistir porque ese día se encontraba muy débil, según recordó su hijo.

 

Andrew Cuomo (c-izda), gobernador del estado de Nueva York e hijo del exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo, abraza a su madre tras el funeral por su padre en la iglesia de San Ignacio de Loyola en Nueva York.
Andrew Cuomo (c-izda), gobernador del estado de Nueva York e hijo del exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo, abraza a su madre tras el funeral por su padre en la iglesia de San Ignacio de Loyola en Nueva York.

 

Al funeral de cuerpo presente, en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, en la isla de Manhattan, asistieron, entre otros, el expresidente estadounidense Bill Clinton y su esposa, Hillary Rodham Clinton.

El vicepresidense estadounidense, Joe Biden, no acudió al acto religioso, aunque, junto con otras figuras políticas como la congresista Nancy Pelosi, estuvo el lunes en el velatorio de sus restos.

 

El coche fúnebre que porta el ataúd del exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo llega a la iglesia de San Ignacio de Loyola en Nueva York.
El coche fúnebre que porta el ataúd del exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo llega a la iglesia de San Ignacio de Loyola en Nueva York.

 

Estaba convocada en Washington la instalación del Senado, que está presidido por Biden, y la agenda del vicepresidente también estaba ocupada con los actos vinculados con la visita oficial del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

En el funeral, al lado del féretro, cubierto con la bandera del estado de Nueva York, Andrew Cuomo hizo una semblanza de su padre, salpicada con bromas que desataron las risas en medio del templo, con anécdotas sobre su carisma y algunas polémicas políticas.

 

El ataúd del exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo es introducido en la iglesia de San Ignacio de Loyola.
El ataúd del exgobernador del estado de Nueva York Mario Cuomo es introducido en la iglesia de San Ignacio de Loyola.

 

En su discurso, Andrew Cuomo dijo que en las dos décadas de servicio público, su padre destacó por sus cualidades personales y una "elegancia" que intentaba mantener en todos los sitios, menos en la cancha de baloncesto.

Allí, en partidos que disputaba con su hijo, Mario Cuomo "podría lastimarte en lugares en los que el cuerpo humano no tiene defensas anatómicas", dijo el actual gobernador.

 

El exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg (c) sale de la iglesia de San Ignacio de Loyola.
El exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg (c) sale de la iglesia de San Ignacio de Loyola.

 

Entre los presentes se encontraba el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, demócrata, al igual que los Cuomo, muy próximo a estos, y el exalcalde Michael Bloomberg, así como otros políticos de los dos principales partidos del país.

A las afueras de la iglesia jesuita había una guardia de honor de efectivos de la Policía del estado, que se mantenían firmes en una mañana fría y con nieve y a quienes saludó Andrew Cuomo cuando terminó la ceremonia.

 

El expresidente estadounidense Bill Clinton (c-izda) y su esposa, la ex secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton (c-dcha) salen de la iglesia de San Ignacio de Loyola.
El expresidente estadounidense Bill Clinton (c-izda) y su esposa, la ex secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton (c-dcha) salen de la iglesia de San Ignacio de Loyola.

 

Aunque en un principio se había anunciado que el funeral se haría en privado, por deseo del exgobernador, al final fue público y participaron dentro del templo millar y medio de personas, tanto políticos y familiares como personas que admiraban a Cuomo.

 

DESPEDIDO COMO GIGANTE

La muerte de Cuomo ha generado calurosas reacciones de la elite política de EE.UU., que se ha referido a él como un "gigante", en palabras del alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, o un "campeón", según el presidente Barack Obama.

"Fue un decidido campeón de los valores progresistas y una voz inquebrantable para la tolerancia, la inclusión, la justicia, la dignidad y la oportunidad", aseguró el presidente tras el fallecimiento de Cuomo, sucedido apenas unas horas después de que su hijo Andrew jurara por segunda vez el cargo que él ocupó entre 1983 y 1994.

 

El cantante estadounidense Billy Joel (c) sale de la iglesia de San Ignacio de Loyola.
El cantante estadounidense Billy Joel (c) sale de la iglesia de San Ignacio de Loyola.

 

Cuomo tenía 82 años y sufrió en su casa de Manhattan una insuficiencia cardiaca.

Además del máximo mandatario del país, la ciudad de Nueva York y sus políticos se han volcado para recordar a uno de los mejores oradores de la política estadounidense reciente.

Las banderas del ayuntamiento, del Departamento de Policía de Nueva York y de la oficina del gobernador se colocaron a media asta en señal de duelo por Cuomo, nacido en 1932 en el barrio de Queens.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, quiso recordar al que fuera el 52 gobernador del estado (y el que más duró en el cargo desde Nelson Rockefeller) como "un hombre de principios inquebrantables que poseía una compasión por el ser humano sin igual".

Firme en sus convicciones bien a favor del aborto, en contra de la pena de muerte o en apoyo a la educación y la sanidad públicas, también fue considerado una "influencia política gigante en su generación" por el exalcalde de la ciudad Rudy Giuliani.

Giuliani, que ocupó el cargo justo cuando Cuomo fue derrotado en las elecciones por un cuarto mandato por George Pataki, añadió que "su habilidad para ofrecer discursos cautivadores solo se vio superada por su habilidad para discutir y defender su posición de manera lógica".

Cuomo fue apodado "El Hamlet del Hudson" por su carácter dubitativo a la hora de dar el salto a la política nacional, ya que prefirió mantenerse hasta doce años en el cargo de gobernador y rechazó convertirse en candidato a la Presidencia.

También rechazó cubrir un alto cargo en el Tribunal Supremo que el expresidente Bill Clinton le ofreció, pero Clinton solo tuvo palabras de agradecimiento a su labor.

"La vida de Mario es la encarnación del sueño americano" y recordó su vocación de asumir "la solemne obligación de crear oportunidades para toda nuestra gente".

"Era tanto un destacado orador como un apasionado servidor público", añadió.

Por su parte, el gobernador del estado vecino de Nueva Jersey, Chris Christie, dijo en su cuenta de twitter que Cuomo era "un líder fuerte y elocuente que amó Nueva York y a su gente".

Finalmente, otro exalcalde de la ciudad, esta vez Michael Bloomberg, hizo pública su tristeza y aseguró que estaba en deuda con Cuomo, que le asesoró más de una vez.

El político y multimillonario destacó la personalidad y la fidelidad a sí mismo de Cuomo más allá de los partidos.

"Nunca se dejó zarandear por las corrientes políticas y consiguió un puesto junto a Theodore Roosevelt, Charles Evans Hughes, Al Smith y Franklin Roosevelt en el panteón de los grandes progresistas de Nueva York".

"A pesar de todo lo conseguido, quizá el día que más orgulloso se sintió en su vida fue el último, viendo a su hijo, Andrew, inaugurando su segundo mandato".

 

PASA A LA HISTORIA

Mario Cuomo pasa a la historia de la política de EE.UU. como el gobernador más duradero del estado de Nueva York desde Rockefeller, por su oratoria, su fe y su liberalismo, pero también por deshojar la margarita de la candidatura demócrata a la Presidencia.

"El Hamlet del Hudson" apodaron a este político cuya facilidad para el verbo apasionado alcanzó su culminación en 1984, cuando en la Convención del Partido Demócrata lanzó un discurso que puso en evidencia las carencias políticas del entonces presidente Ronald Reagan.

"Señor presidente: usted debería saber que esta nación es más 'historia de dos ciudades' que una 'ciudad brillante en la colina", como Reagan la había definido, y así apuntaló su política liberal pero siempre con una mirada puesta en las clases más desfavorecidas, de las que él provenía.

Mario Matthew Cuomo había nacido el 15 de junio de 1932 en Queens, hijo de emigrantes italianos, y murió el mismo día que uno de sus cinco hijos, Andrew, juraba por segundo mandato consecutivo el mismo cargo que él ocupó entre 1983 y 1994.

En su discurso, pronunciado horas antes de la muerte de su padre en la casa de la familia en Manhattan, Andrew Cuomo recordó, precisamente, que en el Nueva York de hoy ya no era posible que alguien (como su padre) nacido en una familia humilde de un barrio periférico llegara, gracias a la educación pública, a un alto cargo.

Mario Cuomo, efectivamente, cumplió el sueño americano: jugó al béisbol mientras estudiaba en la universidad de St John's, donde cursó los estudios de abogacía, adquiriendo los suficientes conocimientos como para empezar a intentar cambiar las injusticias que tenía más a mano y enfrentarse a Samuel LeFrak en sus ambiciosos proyectos inmobiliarios en Queens.

Así llamó la atención del entonces alcalde de Nueva York, John Lindsay y, a partir de ahí, comenzó su carrera política: en 1974 se convirtió en teniente gobernador del estado de Nueva York, luego pasó a secretario y, finalmente, en 1983 se convirtió en el primer gobernador de Nueva York de sangre italoamericana.

Cuomo decía que tenía "la solemne obligación de crear oportunidades para toda nuestra gente" y la religión católica con la que fue educado empapó de mesianismo sus discursos, aunque luego tuviera polémica con la Iglesia por su postura a favor del aborto.

Su otra fe, el liberalismo, hizo que sus presupuestos fueran impecables y su política fiscal favoreció que Nueva York recuperara su calidad de capital financiera mundial, en la época de los "yuppies" de Wall Street.

Firme opositor de la pena de muerte, defensor de la educación y la sanidad públicas y responsable directo del cierre de la planta nuclear de Shoreham, en Long Island, las tres legislaturas que aguantó en el cargo le convirtieron en el gobernador más duradero del estado desde Rockefeller y, desde entonces, solo su hijo, Andrew Cuomo, ha durado más de un mandato.

Sin embargo, el inspirador carisma de Mario Cuomo le dibujó rápidamente un perfil presidenciable en el que él no acababa de sentirse cómodo y sus cabilaciones terminaron por irritar a su propio partido, por no atreverse a dejar la cabeza de ratón para ser cola de león.

También cuando Bill Clinton quiso contar con él para el Tribunal Supremo, también se echó atrás en el último momento.

El expresidente de EE.UU. lo recordó como "un apasionado servidor público y la encarnación del sueño americano".

Al ser derrotado en el cuarto mandato por Goerge Pataki, poco a poco fue apartándose de la política, mientras entraba en escena su hijo.

Una insuficiencia cardiaca le quitó la vida en su casa de Manhattan, junto a su familia y a su mujer, Matilda Raffa Cuomo, con la que había cumplido 60 años de matrimonio en 2014.

 

 

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