Sin pensar que la ciudad de Nueva York tendría uno de sus episodios más trágicos de su historia, Pedro Rodríguez, un inmigrante latino que fundó hace varios años La Jornada, un banco de alimentos en el barrio de Flushing Queens, tampoco sabía lo que le esperaba cuando llegó la pandemia del COVID-19, sin embargo, siempre mantuvo su visión clara, “minimizar el efecto del hambre y la pobreza en nuestro país”.
Antes de la primavera del 2020 los voluntarios de La Jornada tenían un esquema figurado en su agenda en la entrega de alimentos. Pero en marzo de ese mismo año la ciudad de Nueva York que nunca para, “paró”, así de ramplón, sin avisar, sin tiempo a prepararse de lo que le vendría después a la organización.
Los obreros que se apresuraban desde temprano a tomar el metro sin importar el frío, el calor o la nieve, muchos de ellos, se encerraron en sus casas, otros, sin embargo, en trabajos precarios y con pocas o mínimas condiciones de equipos de protección personal, arriesgaron sus vidas, y se expusieron a contagios.
Todos en su mayoría, pasaban por La Jornada recolectando despensas de alimentos, sus bajos ingresos económicos no les permitían llegar a fin de mes. Si, es que la organización siempre abre un espacio en sus filas para el trabajador esencial que quiere llevar alimento a su mesa.
Los altos niveles de desempleo, cierre de negocios y despidos masivos, provocaron que las filas se alargaran, los cientos de carritos de alimentos halados por sus dueños con necesidades latentes, esperaban su turno, con la esperanza de no irse con las manos vacías por la demanda.
Al llegar la pandemia, Rodríguez se quedó sin fondos, perdió su personal voluntario, hasta el punto de casi cerrar la despensa que por muchos años había alimentado a miles de neoyorquinos.
Pedro Rodríguez, fundador y director ejecutivo de La Jornada, recordó el primer día que La Jornada reabrió en marzo después de mudarse de la histórica Iglesia Episcopal de St. George a un centro comunitario en Bland Houses, propiedad de NYCHA.
No obstante, Rodríguez mantiene viva en su memoria que un 28 de marzo al ver la abrumadora necesidad por las interminables filas, decidió contra viento y marea luchar por su comunidad, manteniendo en plena pandemia, las puertas abiertas de La Jornada, y hasta la fecha, la organización continúa suministrando alimento a tantas personas sea necesario.

Rodríguez recuerda como el primer día tras declararse la pandemia, un oficial de policía entró al local de La Jornada a decirle que tenían a 10 mil personas formadas afuera y ellos sólo disponían de 2 mil comidas. “Ha sido el peor día de mi vida… decirle a la gente que se fuera a su casa sin alimentos”, recuerda Rodríguez.
“Somos la última línea de defensa contra el hambre”, afirma Rodríguez, cuya organización pasó en los últimos dos años de servir mil comidas diarias a servir 13 mil comidas al día y apoyar principalmente con donaciones a las escuelas de todo el municipio. “No podemos fallarle a los niños”, expresó.
La labor de Rodríguez y de un gran número de voluntarios que incluso han perdido familiares durante la pandemia ha sido valiente y clave para el sostén de La Jornada.
“Nuestros voluntarios, que en su mayoría son mujeres, son los héroes de esta historia, su apoyo y el de grupos comunitarios ha sido crítico para la subsistencia de La Jornada y así poder servir a miles de más familias durante la pandemia” dijo Rodríguez.
Para los voluntarios fueron momentos difíciles, tener que decirle a la gente que se acabó la comida, “era duro”, relatan. Pero gracias a la ayuda federal y local, Rodríguez expresa sentirse orgulloso por ser la despensa de alimentos más grande de Flushing y alimentar a miles de neoyorquinos durante la pandemia, en su mayoría inmigrantes de origen asiático y latino
Gracias a su extraordinaria labor, Rodríguez y La Jornada fueron seleccionados para ser parte de una iniciativa titulada ‘Rebuild’ de “No Kid Hungry”, una campaña nacional enfocada en erradicar el hambre infantil en Estados Unidos.
Su historia será incluida a partir del 31 de agosto en una serie de micro-documentales sobre grupos y personas que han marcado la diferencia, ayudando durante la pandemia con comidas en comunidades a lo largo del país.
La serie presentará los logros de Rodríguez y la organización comunitaria, La Jornada durante este difícil periodo y resaltará las maneras de apoyar a eliminar el hambre infantil en la ciudad de Nueva York y los Estados Unidos.
Esta iniciativa es más importante que nunca este año, ya que a medida que los niños regresan a clases después de la pandemia, siguen enfrentando muchos desafíos y se estima que a nivel nacional 1 de cada 6 todavía vive con hambre y en la Ciudad de Nueva York, 1 de cada 5.
Para la comunidad latina, que se ha visto afectada desproporcionadamente, se estima que 39% de familias latinas con niños viven de hambre, en comparación con sólo 15% de las familias blancas.
Para ver el micro-documental y obtener más información sobre cómo apoyar los esfuerzos de No Kid Hungry para que continúe apoyando la labor de organizaciones como La Jornada, visite www.NoKidHungry.org




























