A las puertas de celebrar la navidad y en momentos en que Nueva York está experimentado la nueva normalidad y la ciudad retornaba a ese dinamismo económico, turístico y cultural que la caracteriza, aparece Ómicron, una nueva variante del COVID- 19, que en los últimos días ha puesto en alerta a las autoridades, reavivando los temores sobre posibles picos de contagios y fallecidos.

Tal parece un ciclo desgarrador de una pandemia que inició en 2019, que ha tenido varias mutaciones, y que a este ritmo pareciera no tener fin. Provocando reacciones, restricciones y prohibiciones en las autoridades para evitar una catástrofe como la del 2020.

A solo semanas que se descubriera el primer caso de COVID-19 en 2020 en la ciudad de Nueva York, el virus provocó un hito sin precedentes convirtiéndose en el epicentro del epicentro de la pandemia mundial, lo que llevó a las autoridades locales y estatales a tomar medidas drásticas.

A la fecha no podríamos refutar si las autoridades actuaron bien, tarde o a tiempo, si se podrían haber evitado más muertes y contagios o bien, si se hubiera decretado un confinamiento obligatorio desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS), la reconoció como una pandemia el 11 de marzo de 2020.

De lo que sí estamos seguros, es que el mundo ha estado expectante ante los posibles rebrotes, y la ciudad de Nueva York como capital del mundo y uno de los principales destinos turísticos del país no se ha permitido bajar la guardia, ni tampoco es ajena a esta realidad.

Si bien la ciudad y el estado de Nueva York se estaban permitiendo entrar en una nueva normalidad, la aparición de Omicron, la nueva variante del COVID-19, ha provocado que las autoridades se movilicen y actúen a tiempo para enfrentar esta crisis en múltiples frentes.

En las últimas semanas y meses hemos sido testigos de las nuevas variantes del COVID 19, las más conocidas Delta, Alfa, Mu y ahora Ómicron, catalogada como una “variante de preocupación”.

Su aparición ha provocado restricciones de viajes en el país y emitir una Orden Ejecutiva de Estado de Emergencia en el estado de Nueva York. Aunque no todos los países tienen restricciones de vuelos, algunas personas ya han tomado sus propias precauciones.

“Yo tenía planeado viajar a Colombia y disfrutar navidad y año nuevo con mi familia, pero ahora prefiero quedarme acá en Nueva York y posponer mi vuelo porque uno nunca sabe que va a pasar con todo esto del virus. Ni siquiera sabemos si van a cerrar las fronteras nuevamente”, dijo Liseth Conde, originaria de Barranquilla, Colombia.

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Voluntario tomando la temperatura a una persona de la tercera edad que se dispone ingresar a
un Centro de Vacunación en Queens para colocarse la vacuna contra el COVID-19.

¿Qué es la variante Ómicron?

El 24 de noviembre de 2021 investigadores y científicos de Sudáfrica descubrieron la aparición de Ómicron, la nueva variante más mutada hasta ahora del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.

La variante B.1.1.529 cómo se le conoce científicamente tiene una gran cantidad de mutaciones, algunas de las cuales son preocupantes. La evidencia preliminar sugiere un mayor riesgo de reinfección con esta variante, en comparación con otras como la variante Delta, que provocó el semestre pasado un aumento de casos en la ciudad de Nueva York.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha catalogado a esta nueva cepa del virus como “variante de preocupación”, la categoría más alta dentro del listado de variantes de COVID-19 creado por la OMS. Lo que significa que es suficientemente peligrosa, en comparación a las otras.

Según los científicos la variante Omicron tiene 50 mutaciones en total, con 32 mutaciones solo en la proteína de pico. La proteína de pico, que forma abolladuras en el exterior del virus SARS-CoV-2, ayuda a que el virus se adhiera a las células para que puedan entrar. A modo de comparación, la variante delta tiene nueve mutaciones.

El mayor número de mutaciones en la variante Ómicron puede significar que podría ser más transmisible o más fuerte para evadir la protección inmunológica, una perspectiva que es muy preocupante y hace que se transmitan con más facilidad o que son más virulentas, o si disminuyen la eficacia de las medidas de protección o de las vacunas y tratamientos que tenemos disponibles.

Esta “alarma” provocada por esta nueva cepa provoca reacciones de enojo y frustración en las personas, después de que se ha demostrado que las vacunas contra el COVID-19 protegen a las personas de hospitalizaciones.

“La gente es ingrata, no entiendo porque no se quieren vacunar. Yo ya me puse mis dos dosis, aunque me falta la tercera. Gracias a Dios que estamos en un país donde la vacunas son gratis, seguras y confiables”, expresó Doris Morales, de 51 años originaria de Honduras, quien aseguró que “en estos días”, se pondría la “vacuna de refuerzo para estar más protegida”.

Aumento de casos y hospitalizaciones por COVID-19 en Nueva York

El aumento de casos de COVID-19, ha elevado la alerta en el estado y la ciudad de Nueva York tomando medidas anticipadas que le permitan blindarse contra la nueva variante y una posible ola de contagios en esta temporada de navidad que prácticamente ya se vive en la Gran Manzana, con la llegada de turistas y actividades masivas.

En Nueva York recientemente han tenido un leve aumento, y el número de pacientes en los hospitales y las muertes por COVID-19, también han provocado que se eleven los índices.

Solo en la ciudad de Nueva York, el incremento sostenido en el número de hospitalizaciones ha alcanzado el 7% falleciendo 140 personas en las últimas dos semanas antes del día de Acción de Gracias y el promedio de positividad es de 2%.

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Las autoridades del estado y la ciudad de Nueva York invitan a sus residentes a vacunarse contra el COVID-19 sin importar su estatus migratorio.

Reacciones de las autoridades en Nueva York

A medida que Ómicron ha reavivado los temores sobre posibles picos de contagios y fallecidos, las autoridades del estado y la ciudad de Nueva York se mantienen alertas, especialmente por los dos primeros casos detectados en Canadá y en Brasil.

Si bien ni en Estados Unidos ni tampoco el estado de Nueva York se ha identificado ningún caso de contagio de ómicron, “no nos sorprende que estén surgiendo nuevas variantes y probablemente terminen en Nueva York”, dijo la Gobernadora.

La alerta máxima que ha generado Ómicron a nivel mundial ha incentivado que la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, haya indicado que están monitoreando las acciones de la OMS y trabajando de cerca con los CDC para vigilar cómo se desarrolla el virus en caso de que llegue a los Estados Unidos o Nueva York.

En este mismo esfuerzo, el alcalde Bill de Blasio, aseguró que desde su administración se encuentran en contacto constante con los CDC y monitoreando los informes de la variante ómicron.

Esta nueva variante junto con la densidad poblacional y la llegada de turistas a la ciudad de Nueva York, representa una preocupación para el alcalde electo Eric Adams, que asumirá su cargo el primero de enero de 2022.

Eric Adams que desde ya se encuentra trabajando en su transición gubernamental recomendó “Nuestros funcionarios de salud deben interactuar directamente con quienes realizan el seguimiento de esta nueva variante potencial y tener opciones de respuesta disponibles en caso de que resulte ser significativamente más virulenta”, dijo Adams.

Referente a la nueva variante Adams dijo que “este es un desarrollo preocupante que debemos vigilar muy de cerca y estar preparados para abordar como ciudad, estado y país”.

Las principales autoridades del estado y la ciudad instaron a los neoyorquinos que no se han vacunado “que se vacunen” y a los que son elegibles que “reciban su dosis de refuerzo”. “La persistencia de este virus en todo el mundo es un recordatorio de que debemos estar atentos. Vacúnese”, dijo de Blasio.

 

Nueva York en estado de emergencia

Para hacer frente al virus y prepararse con anticipación, a través de una Orden Ejecutiva la gobernadora Kathy Hochul declaró estado de emergencia en el estado de Nueva York, el mismo día que la OMS catalogó a Ómicron como “variante de preocupación”.

La declaración de Hochul entrará en vigor a partir del 3 de diciembre, y autoriza al Departamento de Salud estatal a “limitar los procedimientos no esenciales y no urgentes para los hospitales o sistemas con capacidad limitada para proteger el acceso a los servicios de atención médica críticos”.

El anuncio permite también al Departamento de Salud adquirir rápidamente suministros para combatir la pandemia, aumentar la capacidad hospitalaria y enfrentar la posibilidad de escasez de personal.

Hemos tomado medidas extraordinarias para prevenir la propagación de COVID-19 y combatir esta pandemia. Sin embargo, seguimos viendo señales de advertencia de picos este próximo invierno”, dijo la gobernadora.

La emergencia detalla que la capacidad limitada se define como menos del 10% de la capacidad de camas con personal, o según lo determine el Departamento de Salud según los factores regionales y de utilización de la atención médica, para atender los casos más urgentes.

Otra de las medidas de la gobernadora justo después de decretar el estado de emergencia, es que ordenó que se ponga a disposición en todos los hogares de ancianos estatales y las instalaciones para adultos las vacunas de refuerzo contra el COVID-19.

“Tenemos que hacer todo lo posible para proteger a los neoyorquinos vulnerables. Eso significa asegurarse de que todos puedan recibir un refuerzo. Ahora se requerirá que todos los hogares de ancianos y centros de atención para adultos pongan dosis de refuerzo a disposición de todos sus residentes”, declaró la gobernadora.

Las vacunas “la mejor arma” en la lucha contra la pandemia

Para contener los contagios tanto la gobernadora Kathy Hochul, como el alcalde Bill de Blasio han incrementado las campañas de vacunación e invitado a las personas que se vacunen contra el COVID-19, calificando las vacunas ofrecidas por el estado como las “mejores armas en la lucha contra la pandemia”.

“Animo a todos los neoyorquinos a que se vacunen y se pongan también la vacuna de refuerzo si están completamente vacunados”, expresó Hochul. Instó también a que se continúen tomando las medidas integrales para prevenir la propagación del COVID-19, como, por ejemplo, el uso de mascarillas.

En la ciudad de Nueva York hay quienes se han mostrado escépticos a vacunarse contra el COVID-19, a pesar de los momentos de incertidumbre y crisis que provocó la pandemia.

En las calles, plazas, parques y en cada rincón de la ciudad se ha generado un inmenso debate entre la población acerca de cuán efectivas son las vacunas o qué tanta eficacia podría tener para combatir el virus y las nuevas variantes desatadas en los últimos meses.

En la ciudad de Nueva York la carrera por llegar al 100 % de personas vacunadas, ha sido una de las más decisivas y frenéticas desde que llegaron las vacunas. Sin embargo, ahora que la ciudad tiene la capacidad de vacunar a todos los neoyorquinos, las enfrentan un enorme desafío que se ha convertido en el principal obstáculo que ha limitado el proceso de vacunación.

“Todas las vacunas contra la COVID-19 actualmente disponibles en los Estados Unidos son efectivas para prevenir el COVID-19, como se ve en los entornos de los ensayos clínicos. La investigación proporciona cada vez más evidencia de que las vacunas contra la COVID-19 de ARNm ofrecen una protección similar en condiciones del mundo real”, dijo en un comunicado el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Es decir, debemos tener en cuenta que, las mismas organizaciones médicas que aprueban las vacunas contra la Influenza (Flu), son las mismas que aprobaron las vacunas contra el COVID-19.

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Persona porta un cartel en una manifestación en la ciudad de Nueva York en contraposición al
mandato de vacunación ordenado por el alcalde Bill de Blasio.

Vacuna de refuerzo

Ante esta alarmante situación los CDC aprobaron las vacunas de refuerzo de las vacunas contra el COVID-19 para todos los estadounidenses mayores de 18 años.

La recomendación cumple con el compromiso del presidente Joe Biden de poner a disposición las vacunas que están disponibles en farmacias, consultorios médicos y centros de vacunación.

Si bien la vacunación contra el COVID-19 sigue siendo efectiva para evitar enfermarse gravemente, datos recientes sugieren que la vacunación va perdiendo efectividad con el paso del tiempo y es menos efectiva para prevenir la infección o casos más leves con síntomas, especialmente en personas de 65 años de edad o más.

La reciente aparición de la variante ómicron (B.1.1.529) destaca aún más la importancia de la vacunación, las dosis de refuerzos y los esfuerzos de prevención necesarios para protegerse contra el COVID-19.

Las vacunas contra el COVID-19, una oportunidad de poner fin a la pandemia

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