Estados Unidos y Cuba se encaminan a una normalización de relaciones tras seis décadas de alta tensión.
Por Teresa Bouza
Los presidentes de EEUU, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, anunciaron simultáneamente el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre sus países y el levantamiento de parte de las restricciones económicas que pesan desde hace 53 años sobre la isla caribeña.
En sendos mensajes televisados a sus naciones, Obama y Castro hicieron este histórico anuncio, que permitirá normalizar las relaciones entre dos naciones enemistadas desde 1961, cuando comenzó a aplicarse un embargo económico a Cuba que, para ambos mandatarios, ha sido perjudicial.

El intercambio de cuatro presos por espionaje entre Cuba y Estados Unidos y la liberación del estadounidense Alan Gross abrieron la puerta a que los dos países pongan fin a más de cinco décadas de enemistad política.
La Casa Blanca ha ordenado el inicio inmediato de un diálogo con Cuba para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países, rotas desde 1961.
Obama y Castro hablaron por teléfono para cerrar el acuerdo por el que ambos países se han comprometido a iniciar un diálogo sobre el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, tras un proceso negociador en el que desempeñó un papel importante el papa Francisco.

Ello incluirá la apertura, dentro de unos meses, de embajadas en ambas capitales.
La decisión de Obama supondrá el cambio más significativo en la política de Washington hacia Cuba "en más de cincuenta años" pues el presidente de EEUU cree que las medidas de acercamiento a La Habana son "una herramienta mejor que el aislamiento" al que se ha sometido a la isla en las últimas décadas.
Las medidas incluyen, entre otras, la flexibilización de las restricciones a los viajes y el comercio entre EEUU y Cuba, así como a las remesas que reciben los cubanos desde territorio estadounidense, según las fuentes.
Además, Obama ha pedido a su secretario de Estado, John Kerry, que revise la inclusión de Cuba en la lista de países a los que EEUU considera patrocinadores del terrorismo.
El histórico acercamiento ha sido posible gracias al acuerdo para que el Gobierno de Cuba pusiera en libertad "por razones humanitarias" al contratista estadounidense Alan Gross, preso en La Habana desde hace cinco años y quien ya vuela de regreso a su país.
Además, el Gobierno de Obama ha puesto en libertad a tres espías cubanos del llamado grupo de "Los Cinco" que cumplían condena en EEUU, a cambio de un oficial de inteligencia estadounidense que llevaba casi 20 años preso en Cuba y cuya identidad no se ha facilitado.
Se trata de los únicos agentes de la llamada "Red Avispa" que permanecían encarcelados desde hace trece años en Estados Unidos: Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labaniño.
Gross, de 65 años, trabajaba para la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), cuando fue detenido en La Habana en 2009 por distribuir tecnología de comunicaciones a una comunidad judía y posteriormente fue condenado a quince años de cárcel.
Los casos de Gross y de "Los Cinco" se habían convertido en una de las principales barreras para el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

HISTORIA
EE.UU., que reconoció en un primer momento a Fidel Castro como el nuevo líder de la isla, tardó poco en reconsiderar su postura.
La reforma agraria cubana y la nacionalización de industrias estadounidenses dispararon las alarmas en EE.UU., que decretó la imposición gradual de restricciones comerciales sobre la isla.
Los intentos de estrangulamiento económico del régimen de Fidel, que se oficializaron en 1960 con el embargo sobre las relaciones comerciales y empresariales de EE.UU. a la isla, se combinaron con planes para derrocar al líder revolucionario.
El embargo, que durante décadas se ejecutó a golpe de decretos presidenciales, se reforzó en 1996 con la aprobación de la Ley Helms-Burton, pero ni esa ni el resto de estrategias lograron el efecto deseado: la desaparición de Castro del mapa político.
Las dificultades económicas fruto del embargo llevaron al régimen castrista a estrechar vínculos con la Unión Soviética, considerada por aquel entonces por EE.UU. como "la gran amenaza roja".
Ese acercamiento se intensificó a partir de 1961, después de que 1.500 exiliados cubanos entrenados por la CIA trataran de invadir -sin éxito- la isla a través de la Bahía de Cochinos.

La operación formaba parte de una iniciativa más amplia que los servicios de inteligencia estadounidenses bautizaron como "Operación Mongoose" y cuyo objetivo era desestabilizar al Gobierno de Castro.
La estrategia incluyó varios complots para matar al líder cubano, según determinó una investigación independiente del Senado de EE.UU.
Lo peor, de todos modos, estaba por llegar.
Convencido de que la potencia del norte planeaba invadir su país, Castro comenzó una agresiva militarización de Cuba, que condujo al despliegue de misiles soviéticos en la isla.
Esa decisión desencadenó en la conocida como "crisis de los misiles", que colocó al mundo al borde de una guerra nuclear.
La crisis arrancó un 15 de octubre de 1962, cuando aviones espía estadounidenses U-2 detectaron misiles nucleares en la isla caribeña capaces de alcanzar EE.UU.
La tensión se prolongó hasta el 28 de octubre.
Ese día, el líder soviético, Nikita Kruschev, accedió a desmantelar todos los misiles rusos en Cuba y trasladarlos de vuelta a la Unión Soviética.

EE.UU., aunque en secreto, se comprometió a retirar sus cabezas nucleares de Turquía.
Tras ese encontronazo, llegó una etapa de deshielo que empezó durante la Presidencia de Lyndon Johnson (1963-1969) y se prolongó durante más de una década.
En 1964, Fidel envió una carta a Johnson en la que señalaba que la hostilidad entre los dos países vecinos era "innecesaria" y podía eliminarse.
La llegada de Jimmy Carter (1977-1981) a la Casa Blanca supuso otro paso adelante en esa dirección y se tradujo en la apertura simultánea de oficinas de intereses en Washington y La Habana, ambas ubicadas en la embajada de Suiza.
La salida de Carter de la escena política acabó con la luna de miel, pues Ronald Reagan (1981-1989) regresó a los viejos tiempos al endurecer el embargo y alentar la hostilidad latente entre los países.
Fue bajo su batuta que se creó Radio Martí, una emisora con base en Miami para retransmitir noticias en español a Cuba.
El nuevo milenio trajo aires conciliadores, simbolizados en el apretón de manos entre Fidel y el presidente Bill Clinton (1993-2001) durante la cumbre del Milenio de Naciones Unidas en septiembre de 2000.
En 1994, se produjo otro hito importante, con la firma de un acuerdo entre EE.UU. y Cuba por el que Washington se comprometía a admitir 20.000 cubanos al año a cambio de que Cuba detuviese el éxodo de refugiados hacia el país del norte.
La visita de Carter a Cuba en 2002 fue otro momento histórico que parecía presagiar un acercamiento que no se materializó.
Las afirmaciones del entonces secretario de Estado adjunto contra la Proliferación Nuclear, John Bolton, de que Cuba tenía un programa de armas biológicas y el hecho de que el Gobierno del presidente George W. Bush incluyese a Cuba entre los países del "eje del mal" despertaron viejos rencores.
Obama desplegó gestos de acercamiento a la isla a su llegada al poder en 2009, que se produjo poco después de que Fidel cediera el cargo a su hermano, Raúl.
La flexibilización en abril de 2009 de los viajes y envío de remesas y paquetes humanitarios de los cubanoamericanos estuvo seguida en 2011 por la facilitación de los viajes académicos, culturales y religiosos.
Pero esa apertura pronto encontró un obstáculo en la condena a prisión, a finales de 2009, del contratista estadounidense Alan Gross en Cuba y los desacuerdos en cuanto al destino de "Los Cinco" cubanos condenados por espionaje en EE.UU.
El año 2013 fue de tenue acercamiento, marcado por prudentes diálogos sobre migración y sobre la posibilidad de reanudar el correo postal directo y rematado por un apretón de manos entre Obama y Castro durante el funeral de Nelson Mandela en diciembre, en el que algunos vieron algo más que un mero gesto de civilidad.
La liberación de Gross y los planes para restablecer las relaciones diplomáticas y flexibilizar más los viajes, el comercio y el envío de remesas desde EE.UU. abren un nuevo e histórico capítulo en la turbulenta relación entre Washington y La Habana.

REACCIONES
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, y los Gobiernos de América Latina acogieron con satisfacción el "histórico" anuncio de que Estados Unidos y Cuba se proponen normalizar sus relaciones después de más de medio siglo.
"Es una noticia muy positiva. Agradezco a los presidentes Barak Obama y Raúl Castro por tomar este importante paso para normalizar sus relaciones", dijo Ban en su rueda de prensa de fin de año.
Por su parte, desde la ciudad argentina de Paraná, donde están reunidos los jefes de Estado de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela y representantes de otros países latinoamericanos, Cristina Fernández calificó de "histórico" el anuncio hecho en simultáneo por Barack Obama y Raúl Castro.
"Parecía que no lo íbamos a ver, pero finalmente lo vimos", dijo la mandataria argentina, quien habló en nombre del Mercosur.
Fernández felicitó especialmente a Cuba porque en este proceso de normalización con Estados Unidos ha actuado "con absoluta dignidad y en un pie de igualdad".
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que asiste a la reunión en Paraná, dijo estar "feliz" por la liberación de los tres agentes y destacó el gesto "valiente" de Barack Obama.
Maduro señaló que "hay que reconocer el gesto de valentía del presidente Barack Obama", quien, aseguró, ha dado "quizá el paso mas importante de su Presidencia"
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, calificó como "gran noticia para la región y para el mundo" y celebró "la audacia y el coraje" del presidente estadounidense, Barack Obama, y del Gobierno cubano para dar este paso, que abre la puerta para que América sea "un continente donde haya paz entre todas las naciones y al interior de ellas".
El ministro ecuatoriano de Relaciones Exteriores, Ricardo Patiño, también felicitó a Cuba y Estados Unidos por los acuerdos alcanzados y saludó la liberación de los tres agentes cubanos del grupo de "Los Cinco" que aun estaban cumpliendo condena en cárceles estadounidenses.
A través de un comunicado, la Secretaría mexicana de Relaciones Exteriores (SRE) elogió una decisión con "sentido histórico", que es "consecuente con la posición histórica de México de buscar soluciones pacíficas a las controversias y promover la paz en el hemisferio".
En Miami el exilio cubano no ha reaccionado de manera tan positiva a los anuncios de Obama y Castro.





























