Navidad una época para compartir

EDITORIAL

Estamos a escasos días de comenzar la época de Navidad que, tradicionalmente y en casi todas las culturas, se viven los mejores momentos del año para reunir familias y amigos.

Ideal para compartir ilusiones y enviar mensajes de felicitación y cariño a las personas que queremos pero que se encuentran a gran distancia, para pensar en reencuentros y en regalos tanto para niños como para adultos.

En la ciudad de Nueva York la navidad se percibe con gran expectativa, los turistas están regresando y los espectáculos masivos paulatinamente recuperan su antigua efervescencia para satisfacer la demanda de miles de turistas que están por llegar o que ya llegaron.

Es una época en la que las distancias se perciben como algo ideal para establecer contactos, regresar a casa, compartir mediante reuniones familiares alegría, comidas e ilusiones para el próximo año, además de recuerdos personales de nuestros seres más queridos que por un motivo u otro ya no se encuentran entre nosotros. Navidad es, pues, tiempo de compartir.

En esta temporada, finalmente, es posible imaginar el fin del sufrimiento y tal vez incluso el comienzo de una nueva era, especialmente para los turistas que a lo largo de los años la ciudad de Nueva York se ha convertido en un refugio para vivir la magia de la navidad y personificar lo que se aprecia en las películas o series de televisión.

Son muchas las emociones que podemos compartir y generar, por ello, es un buen momento para plantearnos un cambio de ritmo y de rumbo en nuestras vidas. Es el mejor momento para intentar hacer algo diferente a lo que hemos venido haciendo.

Es el momento de plantearnos que nuestra arquitectura cerebral puede modificarse por otra que incluya optimismo, esperanza e ilusión de forma que nos proporcione la motivación suficiente como para intentar conseguir unos objetivos saludables y beneficiosos para nuestra salud física y mental.

Es el momento ideal para prestar atención a todo aquello que nos permita acercarnos hacia metas más favorables. Es una ocasión perfecta para detener, desechar o controlar todas aquellas emociones que manifiesten ira, desesperanza, aburrimiento, ansiedad, enfados, resentimientos, rencores, tristezas, angustias, frustraciones, que solo generan energía negativa y mucho malestar físico y emocional.

De igual manera, Navidad es tiempo de reflexión y, si bien, esta temporada será celebrada con menos restricciones que la anterior, no debemos de dejar responsables y olvidar el dolor que causó la pandemia del COVID-19, no podemos olvidar las imágenes de hospitales y morgues saturados que dieron un golpe demoledor en la considerada capital del mundo.

A pocas semanas de las fiestas navideñas las cifras que arroja la pandemia en comparación a meses anteriores son favorables, pero lejos aún del umbral que tanto anhelamos, por lo tanto, es importante apelar a la responsabilidad personal para no dilapidar lo conseguido en meses de esfuerzo.

La disminución de casos ha sido considerable, pero siempre existe un riesgo de rebrote, sobre todo para estas fechas donde existe tanta concurrencia en lugares públicos.

La nueva normalidad, de la que se habló durante gran parte de la cuarentena, llegará a las mesas familiares de Navidad y Año Nuevo y será parte de los festejos.

Si bien el aislamiento obligatorio estricto quedó atrás, y la sensación de que lo peor ya pasó se instaló entre muchas familias, los especialistas insisten en no relajar las medidas de protección para evitar el rebrote de contagios.

Este año en Acción de Gracias lo importante es celebrar a lo grande, un menú que te permita agradecer cada bocado por la alegría de estar vivo junto a tus seres queridos y compartir.

La navidad en la ciudad de Nueva York es la señal de que somos resilientes con una disposición de reanudar algo parecido a la normalidad, antes de que llegara la pandemia.

A pesar de que la pandemia cambió todo, los diferentes eventos navideños en la ciudad de Nueva York como el desfile de Macy’s o el encendido del árbol en el Rockefeller Center, quizás vayan a determinar la ruta de prosperidad que nos depara el próximo año como ciudad.

El regreso de los turistas a la encrucijada del mundo será motivo de optimismo. Ojalá que los pequeños y medianos negocios también se beneficien de esta nueva oportunidad.

Que el tráfico peatonal de las calles de Nueva York sea más de lo normal, donde caminar por las transitadas calles y ser empujado por turistas con grandes bolsas, sea un acto casi cotidiano, como para verificar que Nueva York está de vuelta.

Aunque las autoridades han dicho que posiblemente el turismo se recupere en su totalidad hasta el 2024, en la ciudad de Nueva York estamos a días de llegar a diciembre y en navidad todo puede pasar.

Finalmente, insistimos en no relajar las medidas de protección para evitar el rebrote de casos, inclusive en la mesa navideña, que este año será muy distinta a las anteriores. Los cuidados especiales hacia los adultos mayores y las medidas a tomar antes de los encuentros.

Vivamos la magia de la navidad en la ciudad de Nueva York

Compartir
[fbcomments]