Tras décadas de retrasos y exorbitantes costos, finalmente ha comenzado a operar el nuevo servicio de tren de Long Island a Grand Central Terminal, en Nueva York. La nueva estación, conocida como Grand Central Madison, es una adición importante a la red ferroviaria más transitada del país.
La nueva terminal de 700.000 pies cuadrados, construida dentro de una caverna artificial y servida por túneles ferroviarios tallados en roca, es la estación de tren más grande de los últimos 70 años en los Estados Unidos y la expansión más significativa en el último siglo del Long Island Rail Road, el ferrocarril suburbano más transitado de América del Norte. El nivel inferior de la terminal cuenta con cuatro plataformas y ocho vías.
Gran parte de la construcción de la terminal se completó hace meses, aunque algunos detalles finales no estarán listos hasta dentro de unas pocas semanas, según las autoridades.
La nueva estación es una respuesta a la necesidad de ampliar el servicio ferroviario hacia el lado este de Manhattan, donde anteriormente la única opción era ir a la estación de Penn Station en el lado oeste y luego tomar el metro o el autobús para llegar a su destino final. Para los trabajadores de Long Island que viajan hacia Manhattan, la nueva terminal les permitirá tomar un tren directo al East Side, lo que será una gran mejora en su viaje diario.
El proyecto de construcción ha estado en desarrollo por décadas, con un costo inicial de 3.5 mil millones de dólares que se ha triplicado hasta alcanzar más de 11 mil millones de dólares debido a retrasos y costos adicionales. A pesar de las preocupaciones sobre los costos cada vez mayores, las autoridades destacan que el proyecto tiene un gran valor económico y estratégico para la región.
A pesar de que la estación abre en una época en la que el número de pasajeros sigue siendo significativamente menor debido a la pandemia de COVID-19, los expertos creen que Grand Central Madison será una gran adición a la red de transporte público de Nueva York, lo que atraerá a más usuarios y fomentará la inversión en áreas previamente descuidadas de la ciudad.
La apertura de la nueva estación se produce después de años de trabajo subterráneo y del río Hudson, y se espera que sea un importante motor económico para la ciudad y la región.




























