EDITORIAL
Desde que se fundó la Ciudad de Nueva York en el siglo XVII, ha dejado de ser una ciudad con población mayoritariamente blanca europea, para conformar una metrópoli muy diversa, en la que ningún grupo es mayoritario y en la cual los mexicanos, como parte importante de la comunidad latina, aportan de diferentes maneras.
Los mexicanos han llegado a ser por su número la tercera comunidad inmigrante de Nueva York, después de dominicanos y chinos que si mantienen el rimo de crecimiento sobrepasarán a los caribeños y los chinos se convertirán en el grupo de inmigrantes más grande de la ciudad en los próximos años. Pese a todo ello, entre las comunidades latinoamericanas de Nueva York, las proyecciones indican que la mexicana llegará, -tarde o temprano-, a ser la población hispana más grande de la ciudad, por lo cual se convertirá en un líder, en un modelo para todos los latinos, particularmente por el gran poder cultural de su historia y el profundo nacionalismo de su gente, puede este último factor convertirse en un arma de doble filo, si no se lo sabe manejar apropiadamente.
Una de las características de los mexicanos y su gran mayoría poblana en Nueva York, es que mantienen sus estructuras de relaciones sociales y funcionamiento, tal como las tenían en su suelo natal, es decir, van construyendo sus propios mundos con sus estructuras de representación religiosa, de comunicaciones, de celebraciones sociales, hay casos en los cuales los estudios indican, la población de una aldea en Puebla, tiene a su población dividida en partes iguales entre Nueva York y México, se viven simultáneamente dos realidades con todo lo que ello implica y en lo que se destaca la modernización y el progreso en México con el dinero y la instrucciones que se reciben desde Nueva York.
Estudios y declaraciones de reconocidos líderes mexicanos de Nueva York, indican que el gobierno mexicano es quien promueve la migración transnacional, fundamentalmente entre los migrantes rurales, porque son sus emigrantes quienes sostienen la economía mexicana a través de los envíos de dinero, con lo cual aportan al desarrollo local y nacional. En 2015, los envíos de dinero de Estados Unidos a México, que fueron de 24.8 millones de dólares, reemplazaron los ingresos del petróleo como principal fuente de ingresos extranjeros del país, debido a la disminución de la producción de petróleo por la disminución de inversiones y la caída de los precios del petróleo, cuyas exportaciones solo sumaron 18.7 mil millones.
En Nueva York los mexicanos se han asentado primariamente en vecindarios hispanos, donde es más fácil incorporarse al idioma español, donde se pueden encontrar los productos latinos, donde la mayoría de servicios se encuentran en el Español, son la religión y el lenguaje, los principales elementos de unificación entre latinos, sin embargo un buen porcentaje de la comunidad mexicana mantiene un perfil bajo porque su estatus migratorios o porque tienen familiares o compañeros de vivienda ilegales, que lastimosamente son los más vulnerables, no solo ante las políticas del gobierno federal, a todo nivel, desde las cosas más sencillas, son más fáciles de ser estafados y explotados, por falta de conocimiento. Importantes concentraciones de inmigrantes mexicanos están en varias partes de Nueva York y en barrios como East Harlem, los mexicanos han desplazado a los puertorriqueños como el grupo latino más numeroso del área.
Si los inmigrantes mexicanos no se asimilan al resto de la comunidad latinoamericana promoverán el separatismo y la facturación de la fuerza que unificados, pueden llegar a tener y que es el arma de negociación más poderosa a nivel político. El tema educativo de los mexicanos en Nueva York tiene un buen perfil gracias a los esfuerzos individuales de empresarios conscientes en preparar un futuro mejor, en el cual los mexicanos no sean solo mano de obra, sin embargo falta mucho para lograr una educación a nivel político en un nivel en el cual la comunidad mexicana no sea absorbida solo como apoyo de campaña a cambio de unos puestos, si no como una fuerza propositiva para beneficios generales. Además la incorporación a la cultura estadounidense no se puede limitar al dominio del idioma inglés, si no a un conocimiento y respeto por las bases culturales de esta nación, de su estructura política, administrativa. El gran reto de todo inmigrante es vivir una vida doble, en la que tiene beneficios y responsabilidades con la tierra natal y con la tierra que lo ha acogido y los mexicanos no son la excepción.
El riesgo permanente a una deportación, de sufrir la separación de la familia, la discriminación diaria, la explotación laboral, etc., etc., son grandes y permanentes retos, pero uno de los más graves es sin duda el terminar con los monstruos de la corrupción, del compadrazgo, de la impunidad así como la lucha contra las drogas, comenzando por la lucha frontal contra la marihuana, que fue uno de los proyecto de El Chapo, como lo han revelado las autoridades.
Si bien la Batalla de Puebla es un referente importante en la historia moderna de México, su conmemoración no se observa como un día festivo nacional en México, sí es un día festivo oficial en el Estado de Puebla y todos esos festejos se recrean en Nueva York de manera especial, con mayor fervor, más que en ningún otro lugar de Estados Unidos, precisamente porque esta ciudad es el hogar de la mayor población poblana fuera de su tierra natal, que tiene una gama impresionante de hermosos colores culturales para compartir, así como importantes retos que enfrentar y para lo cual debe estrechar los lazos de hermandad con las comunidades latinoamericanas con las que comparte su nuevo hogar.



























