Latinos en Nueva York recordaron con tradiciones propias a sus muertos

Nayeli Saavedra
La empresaria mexicana Nayeli Saavedra se esmeró en el arreglo de su restaurante para la celebración del Día de Muertos, como una manera de sentir la cercanía a su amado México, en mantener sus tradiciones mexicanas en Nueva York, en promocionar su cultura y compartirla con quienes no la conocen, uniéndose así a miles de mexicanos que se siente orgullosos de su raíces a pesar de la distancia.

En el universo caótico que ha generado la tecnología como recurso informativo, se encuentran innumerables datos que lamentablemente no honran la realidad histórica ni cultural, particularmente en el caso de Latinoamérica y sus tradiciones populares.

En este sentido es importante que los lectores aprendamos a navegar en ese caos mediático, que está inundado por datos publicados por entusiastas o aficionados, quienes no tienen las credenciales académicas o experiencia empírica, para fundamentar lo que publican.

Sobre las celebraciones de finales de octubre y primeros días de noviembre se escribe mucho y mucho de ello no tiene fundamento o es una percepción miope sobre las expresiones populares, que son parte de una cultura e identidad, no solo nacional, además continental.

En Latinoamérica las celebraciones contemporáneas de finales de octubre, son resultado del sincretismo cultural y expresión del mestizaje en el cual perviven elementos culturales de los grupos aborígenes del continente, con elementos fundamentalmente importados de Europa.

Este sincretismo se puede apreciar en expresiones culturales como la gastronomía, al igual que en los elementos de celebraciones y rituales, que tienen un simbolismo conceptual y cuyo origen demuestra que corresponden a culturas diferentes, ahora mezcladas.

COLADA MORADA EN LA AVE. ROOSEVELT
En la avenida Roosevelt en Queens, en los barrios con gran presencia de ecuatorianos como Elmhurst y Corona, los días previos y posteriores al 2 de noviembre, se encuentran numerosos puestos ambulantes ofreciendo la tradicional colada morada con las guaguas de pan, una costumbre única con la que se deleitan el 2 de noviembre en que celebran el Día de los Difuntos.

LA CALABAZA NO ES IRLANDESA

La idea de que la calabaza, zapallo, auyama o pumpkin es una tradición de origen irlandés, contrasta con el hecho histórico y científico de que es un fruto originario del continente americano. Igualmente es importante comprender que a finales de octubre y principios de noviembre, se conjugan celebraciones de diferente origen geográfico, cultural y religioso.

Es importante comprender que el 31 de octubre se celebra el Halloween, de origen celta, que  gracias a la emigración latinoamericana a Estados Unidos y a la retroalimentación cultural de los inmigrantes latinos a sus países de origen, se ha popularizado en Latinoamérica y ese es un proceso en el que se mantiene el milenario intercambio entre el norte y sur del continente y realmente a nivel global.

 COLADA MORADA Y GUAGUAS DE PAN EN ROOSEVELT
Los latinos en Nueva York a gran escala o en forma sencilla, mantienen y comparten sus tradiciones culturales de las celebraciones religiosas como el Día de los Difuntos.

INTERCAMBIO PERMANENTE

Durante la etapa pre-europea y colonial, como lo evidencian los vestigios arqueológicos y la documentación escrita a partir del siglo XVI, el intercambio cultural ha sido un proceso permanente y a través de él se ha dado la integración regional y continental.

Sin embargo  y a pesar de que muchos elementos se han compartido gracias a ese proceso, en algunos lugares se han mantenido costumbres muy propias, que caracterizan o se destacan en las celebraciones panamericanas de finales de octubre y principios de noviembre.

En cada país hay celebraciones, que se relacionan con la muerte y encierran toda la información acumulada durante siglos, pero también incluyen elementos recientes, no todo es milenario, no todo es moderno, es una mezcla.

Así por ejemplo el pan que para la temporada se elabora de manera especial en Bolivia, Perú, Ecuador y México, con diferentes nombres y formas, es de origen europeo, porque el trigo llegó de Europa a América. Las figuras de azúcar son de origen italiano, el uso de velas igualmente.

En todo el panorama latinoamericano impregnado por la celebración religiosa católica de dedicar un día a quienes han muerto, resalta la tradición mexicana heredera de civilizaciones como la azteca, en las que la muerte tuvo un papel preponderante que evidencian los sacrificios humanos, al igual que en la cultura inca, en donde hasta hace poco se han descubiertos grandes enterramientos con cientos de cadáveres de niños, que se asumen eran sacrificios humanos.

Las tradiciones sobre estas celebraciones religiosas de origen europeo, que se conjugan con prácticas propias de los pueblos aborígenes americanos, se han desarrollado en el imaginario colectivo en el que perviven incluso a través de la tradición oral y leyendas populares que florecen en estas fechas, personajes como la Llorona mexicana, la Sayona venezolana, María Angula de Ecuador, tienen elementos similares y fueron un instrumento pedagógico para estimular valores y perennizar personajes y vivencias especiales.

 COLADA MORADA ECUATORIANA
La tradicional colada morada que se prepara en Ecuador para el 2 de noviembre, inunda con sus aromas de canela, ishpingo, piña y babaco las transitadas calles de la llamada Capital del Mundo.

MANTENIENDO LAS RAÍCES

En Nueva York, como extensión del racismo latino, muchos elementos de las celebraciones se han diluido por la falta de valoración hacia lo indígena. El caso mexicano es una excepción y un ejemplo, ya que tiene claro que lo cultural es importante en la promoción y mantenimiento del turismo y la producción agrícola, por ello rescata y resalta lo indígena.

En toda Latinoamérica hay tradiciones por las celebraciones del Día de difuntos. En la provincia de Jujuy en Argentina; las complejas celebraciones con altares o apxatas y pan llamado tantawawas y con forma de escalera en Bolivia; la preparación de la colada morada con guaguas de pan y el consumo de churos como parte del cucayo consumido junto a las tumbas en Ecuador; la elaboración de cometas, barriletes o papalotes gigantes para ahuyentar a los espíritus malos en Sumpango, o la colocación de velas a la orilla del lago Atitlán en San Antonio de Palopó, Guatemala; la fiesta de Aya Marca en Perú con sus rituales, etc., etc. son parte de un aspecto cultural que es necesario que redescubrir y valorar en cada país e integrarlo como legado continental.

tamales
Los tamales mexicanos que cada vez se convierten en uno de los bocadillos populares de la ciudad de Nueva York, tienen especial protagonismo durante las celebraciones del Día de Muertos y son parte del menú, que entre coloridas flores de caléndula, conocidas como cempasúchil, un tequila y otros implementos, están presentes en las ofrendas a los difuntos.

En Nueva York la celebración se disfruta por toda la ciudad. En cada hogar, restaurante y agrupación mexicana, se recrean las coloridas tradiciones. Igualmente la preparación de la colada morada y guaguas de pan de Ecuador, se mantienen como una expresión muy particular y propia, que comenzó hace más de treinta años en hogares y restaurantes y que ahora se ha extendido a las calles de barrios como Elmhurst y Corona.

De a poco o en gran escala, los latinoamericanos mantienen, recrean y comparten sus prácticas culturales y con ello su presencia en la ciudad de Nueva York se mantiene dinámica, aportando en diferentes aspectos que van desde el desarrollo y fortalecimiento de empresas locales de todo tamaño y tipo, hasta la promoción turística y consumo de productos de cada uno de los países.

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