
Actriz, productora y fundadora del Teatro Rodante Puertorriqueño en Nueva York, Miriam Colón (1936-2017) era una creadora y cumplidora de sueños.
Nacida en Ponce, Puerto Rico, Colón atendió la escuela Roman Baldorioty de Castro en Viejo San Juan, donde empezó su camino en las artes con el apoyo de sus profesores y su madre.
“Me guiaron cuando era niña, en la escuela, principalmente por maestros. No sabía lo que iba a hacer. Pero tuve una madre maravillosa. Si estaba involucrada en un proyecto, ella no me detuvo.
Ella me apoyó. Y también me ofreció una seguridad muy fuerte”, dijo Colón en un panel de la revista Centro Voices.

Colón fue galardonada con varias becas para el Dramatic Workshop and Technical Institute de The New School y en el estudio de actuación de Lee Strasberg en Nueva York, donde se mudó en 1953.
La actriz fue el primer miembro puertorriqueño del Actors Studio después de haber sido aceptada por Elia Kazan en una sola audición. Ese mismo año, Colón hizo su debut actoral en la película “Peloteros” con Ramon ‘Diplo’ Rivero y su carrera siguió creciendo a un nivel icónico.
Colón primero trabajó en Broadway en tres obras de teatro: “In the Summer House”, “The Innkeepers”, y “The Wrong Way Lightbulb”. Luego, consiguió un papel en la telenovela, “Guiding Light”.
“Fue lento. En cierto modo fui más profundo y más y más profundo en [mi carrera]. Y de repente, no tenía otras actividades. Y no lo resentía, es solo que estaba derivando una gran satisfacción con éll. Estaba aprendiendo. Y eso es lo que sentí satisfacción al hacer”, Colón admitió en el panel sobre su carrera como actriz.
A través de su trayectoria extensa, Colón participó en series de televisión reconocidos como “Law & Order” y “Better Call Saul”, en películas western como “The Appaloosa”, compartió la pantalla con leyendas como Marlon Brando y Al Pacino y fue la estrella de varias películas de la compañía de producción 20th Century Fox.
Su rol más memorable es el de Mama Montana, la madre de Al Pacino en “Scarface”. Sin
embargo, ese no fue su verdadero legado.

A parte de ser artista, Colón siempre tenía una pasión por el teatro hispano, por ofrecer
oportunidades a la comunidad latina en Nueva York que, en esos tiempos, no tenían muchas. Su primer paso era formar los primeros grupos de teatro, “El Circuito Dramático” y “Teatro Arena”.
Pero, dos grupos no eran suficientes. Tenía que ser un movimiento a nivel nacional. Su
dedicación y visión la llevó a tomar el próximo paso y fundó el Teatro Rodante Puertorriqueño en 1967.
En esa época, era el primer teatro bilingüe en los Estados Unidos, situado en el centro de Nueva York, que apoyaba el arte hispano.
“Nunca soñé que iba a ser productora, que iba a tener una compañía y que iba a haber la creación de algo que se llama Teatro Rodante Puertorriqueño. Fue tan lento. Fue sólo un paso tras otro. Y muy pronto, estuvimos allí y había algo llamado Teatro Rodante Puertorriqueño”, expresó Colón en el panel.
Además, Colón organizaba protestas para recaudar fondos para el teatro hispano y para crear conciencia sobre la presencia artística hispana en Nueva York. La actriz no solo quería hacer arte, sino que quería luchar y forjar un cambio en el panorama social y cultural de la nación.
Sus esfuerzos ayudaron a construir la estancia del teatro hispano en la ciudad en los años venideros e inspiraron los caminos de tantos artistas latinos que la extrañan hoy en día por su esencia materna, su guianza, y su luz positiva.

A través de los años, Colón ha recibido ocho Títulos de Doctor Honoris Causa, el Premio Internacional Lorca, un Premio Obie, el Premio a la Trayectoria de NALAC, un Premio a la Trayectoria de la Oficina del Presidente de los Estados Unidos y el Premio Fundador HOLA de Raúl Julia.
En 2015, le otorgaron la Medalla Nacional de las Artes por el presidente Barack Obama por sus contribuciones al teatro y a la comunidad latina. La citación dice: “La Sra. Colón ha sido una pionera en el cine, la televisión y el teatro y ayudó a abrir puertas para generaciones de actores hispanos”.
Eso es exactamente lo que Colón hizo y quien era. Miriam Colón empezó el movimiento de teatro hispano en Nueva York. Colón era el movimiento en sí.
Colón creó un espacio seguro para los artistas latinos a descubrir las posibilidades del teatro, de luchar por una visión y de la vida. Y las palabras de Colón todavía resuenan en las memorias de todas las personas que ella inspiró y encaminó.
“El teatro puede contribuir mucho a nuestra comprensión de lo que está sucediendo, a nuestra comprensión de nuestro vecino, a entendernos a veces a nosotros mismos”.



























