En su viaje más largo hasta ahora realizado, el papa Francisco ha dejado frases y hechos para el recuerdo en un periplo de seis días por Cuba y Estados Unidos, un paso más hacia la reconciliación de estos dos países en la que el pontífice está jugando un papel crucial.

Por Antonio Torres
Jorge María Bergoglio ha visitado las ciudades de Holguín, Santiago y La Habana, en Cuba; y Nueva York, Washington y Filadelfia, en Estados Unidos; se ha entrevistado con los líderes políticos de ambos países -incluido Fidel Castro-, ha participado en el VII Encuentro Mundial y de las Familias, y ha protagonizado intervenciones históricas en el Congreso estadounidense y en la Asamblea General de Naciones Unidas.

SU ESTANCIA EN CUBA
Durante su estancia en Cuba, Bergoglio ofició varias misas multitudinarias, entre ellas una en el Santuario de la Virgen de la Caridad, en Santiago, patrona de Cuba, actualmente el mayor centro de peregrinación de la isla.
También mantuvo encuentros con jóvenes, familias y con religiosos católicos del país, además de reunirse con el presidente Raúl Castro, y tener una entrevista distendida con el expresidente cubano Fidel Castro en La Habana.

Francisco reveló que en su encuentro con Fidel Castro habló "mucho" sobre el medio ambiente. "Él -Fidel- está muy interesado en el tema de la ecología", explicó, "el encuentro no fue tan formal, sino espontáneo. Estaba también la familia presente ahí. Además mis acompañantes, mi chófer también estaba ahí".
"Del pasado no hablamos. Bueno, sí del pasado, de cómo eran los jesuitas, de cómo lo hacían trabajar, de todo eso sí", dijo el papa argentino preguntado sobre si Fidel le había dado la sensación de que se arrepintiera de algo de lo que hizo en el pasado.

"El arrepentimiento es una cosa muy íntima. Una cosa de conciencia", agregó el papa.
Antes de abandonar Cuba, el pontífice hizo un llamamiento a "sembrar la reconciliación" con Estados Unidos y dejó el mensaje de que la Iglesia "quiere tender puentes" y "romper muros".

Bergoglio quiso dejar claro la mayor cercanía de la iglesia con la sociedad y el pueblo: "Queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad", agregó.

El papa Francisco se despidió de Cuba con unas palabras de agradecimiento a sus ciudadanos. "Los cubanos son amables, bondadosos. Ustedes hacen sentir a uno como en casa", manifestó Francisco.

EN ESTADOS UNIDOS
Ya en Estados Unidos, la primera vez que Jorge Mario Bergoglio pisaba este país, el papa ha cumplido con una apretada agenda que le ha llevado a Washington, Nuevas York y Filadelfia, y ha tenido intervenciones históricas en el Congreso estadounidense y la sede de Naciones Unidas.
En Washington, el papa se reunió con el presidente de EEUU, Barack Obama, ante quien se presentó en la Casa Blanca como un "hijo de familia de inmigrantes".

También en la capital estadounidense, Bergoglio canonizó al franciscano español Junípero Serra en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, con una misa al aire libre a la que asistieron unas 25.000 personas.
Allí también hizo historia el papa al convertirse en el primer pontífice en dar un discurso ante el pleno del Congreso de EEUU, donde pidió la "abolición mundial de la pena de muerte" porque "una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación".

"Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad solo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito", añadió.
La siguiente parada del pontífice fue en Nueva York, donde pidió en una histórica alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas reemplazar la "indiferencia global" por una "solidaridad global".

En la urbe neoyorquina, Bergoglio ofició una misa en el Madison Square Garden a la que asistieron miles de personas y tuvo un baño de masas en Central Park.
El papa celebró también allí un acto religioso en la Catedral de San Patricio y otro con representantes de distintos cultos en el World Trade Center, donde rindió un homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra EEUU.

Ya en Filadelfia, el pontífice argentino dirigió una misa en la Catedral de San Pedro y San Pablo, donde dijo que los laicos tienen en sus manos el futuro de la Iglesia y destacó especialmente en ese contexto el papel de las mujeres.
En esa ciudad, Francisco habló antes de miles de personas desde el Independence Hall, sede de la firma de la Declaración de Independencia y la Constitución estadounidense, donde apoyó a los inmigrantes en EE. UU., con mención especial a los hispanos.
El papa también participó en Filadelfia en el Festival de las Familias, en el que actuaron cantantes como Juanes y Aretha Franklin, y se reunió con víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, antes quienes prometió que los responsables "rendirán cuentas".

El papa también quiso estar cerca de las personas que están privadas de libertad, y visitó la prisión Curran-Fromhold, en la que lamentó la existencia de sistemas penitenciarios que no ayudan a la reinserción de los presos.
En su último acto en suelo estadounidense, el papa clausuró el VIII Encuentro Mundial de las Familias, que congregó en la céntrica avenida de Benjamin Franklin Parkway a centenares de miles de personas.
"La fe crece con la práctica y es plasmada por el amor. Por eso, nuestras familias, nuestros hogares, son verdaderas iglesias domésticas. Es el lugar propio donde la fe se hace vida y la vida se hace fe", señaló el pontífice poco antes de regresar a Roma.


























